EDITORIAL | Por Juan Pablo Blanco
Editorial 335: Conviene estudiar las propuestas que se hagan en materia de extranjería

12/01/2019

Cincuenta y dos mil inmigrantes irregulares, o “ilegales”, o “potenciales delincuentes” en Andalucía expulsados a sus países de origen. Multiplicado por el resto de comunidades autónomas podría sobrepasar el millón o mucho más, no es poca la cifra sobre la cantidad del total de la población en España.

Al comienzo de esta semana sorprendía a propios y extraños la osada propuesta de VOX de expulsar a los inmigrantes de esa Comunidad Autónoma que no tuvieran en regla sus papeles. Y es que más que ser una propuesta pre-electoral y un condicionante para permitir la formación del gobierno en la Junta de Andalucía junto al PP y Ciudadanos, no dejaban de llamar la atención algunos puntos que a nivel personal por trabajar en este tema de inmigración desde hace quince años me quedaban flotando en el aíre.

No podía entender, y es que en definitiva existen ideas que aunque no nos gusten se deben de aceptar, en la política como en el deporte se gana o se pierde, pero es que en este caso no se trata de eso, simplemente es cuestión de planteamientos con una gran cantidad de elementos carentes de fundamentación jurídica, no lo digo yo, lo afirman los eruditos en la materia de extranjería, ellos lo explican mucho mejor, pero no es muy difícil de entender.
En resumen tal y como está conformado el organigrama de este país, existen competencias autonómicas y estatales, y según entiendo las de extranjería se rigen por la estatal, es decir desde Madrid. Nada está exento de cambiar, pero en el caso de los inmigrantes sin papeles a los que VOX propone echar del país, primero deben pasar por un procedimiento que nuestra abogada Margarita Palos Nadal, una de las mejores intérpretes de la Ley de Extranjería, no sólo en Baleares, sino a nivel estatal, nos explica con lujo de detalles en la página 7 de esta edición.

Por Ley, las modificaciones a la normativa de extranjería siempre han sido competencias de Madrid, y por consiguiente, desde las áreas de inmigración de las Comunidades Autónomas no se puede hacer absolutamente nada, más allá de proponer una iniciativa a través de una conselleria en el caso de Baleares.

Recuerdo cuando existía la Conselleria de Inmigración en Baleares en el Govern de Jaume Matas entre los años 2005 y 2007. Y se me viene a la memoria cuando en las reuniones de la consellera de aquel entonces, Encarnación Pastor, algún que otro despistado ciudadano foráneo o representante de algún colectivo le pedía a la consellera solución a los problemas de los indocumentados, la respuesta inmediata era que las Comunidades Autónomas no tenían competencia y hoy por hoy siguen sin tener injerencia en las leyes de extranjería cuyas directrices dependen de Madrid y éstas a su vez de una directiva europea.

Las propuestas populistas con visos de pasión y entrega hacia un potencial electorado ansioso de que las cosas cambien generalmente nunca terminan bien, y ya no lo digo en este caso por VOX, sino por la política en general que adopta la estrategia del marketing apuntando a un tema sensible como la inmigración para la captación de votos, eso sucede en la derecha, en el centro y en la izquierda.

Cierro con este apartado de la abogada Margarita Palos: “Convendría que todos nos dedicáramos a estudiar la legislación vigente, comunitaria e interna y las decisiones de los Tribunales de Justicia para acertar en esta materia como en otras. La expulsión de un extranjero irregular en nuestro país, de un ser humano en situación de irregularidad, está sometida a garantías jurídicas”, las expulsiones masivas están sujetas a los principios generales del Derecho Comunitario, las decisiones que se tomen en el marco de la presente directiva deben adoptarse de manera individualizada, (de ahí que no caben las expulsiones masivas), así de sencillo.



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Editorial 334: No acabamos bien el 2018

21/12/2018

Se acaba mal un año en medio del repudio por el asesinato de la joven profesora, Laura Luelmo a manos de una bestia criminal. No se le puede llamar animal, sería ofender a toda la especie. Desde luego que todo tipo de condena es válida, hay que clamar al cielo y protestar enérgicamente por esta serie de deleznables hechos que a todos nos ponen a reflexionar.

Y la pregunta que me hago, creo que se la habrá hecho el común de la gente. ¿Qué le puede aportar a la humanidad o a una sociedad un tipo con semejantes alcances, capaz de lo peor, sin un atisbo de sentimiento por el sufrimiento del prójimo?.

Es hora de pensar seriamente de reformar el Código Penal, de imponer la cadena perpetua para gente que nada tiene que hacer en la calle. Es un peligro social para los vecinos y representa una amenaza para nuestras familias.

Mientras salimos a demostrar en las calles nuestra indignación – lo cual es absolutamente razonable- quién sabe cuántos sigan estando sueltos para seguir perpetrando crímenes, arruinando la vida de familias enteras y constituyendo un peligro que muy difícilmente será imposible de erradicar.

Estos asesinos no entienden de campañas, de mensajes, de manifestaciones o protestas. Son delincuentes innatos que no tienen piedad de seguir haciendo daño. En este país tan politizado en todos los estamentos se habla mucho, mientras que poco se hace. Parece que de cierta manera estuviéramos inmersos en un Sálvame llevado al Congreso de los Diputados en donde todos hablan al mismo tiempo, se tiran los trastos a la cabeza, se ningunean, pero finalmente es el país del “aquí no ha ocurrido nada”.

En otro orden de cosas, este final de año nos deja la cosa política muy movida de cara a las próximas elecciones municipales y autonómicas. Escribía en el editorial anterior que percibo en las redes sociales pánico con el irrumpimiento de lo que se denomina la extrema derecha en España en el escenario político. Desde mi punto de vista- lo reitero- la solución no es lanzarse a las calles a protestar por protestar, o a gritar por gritar, esto más que una reivindicación lo que deja entrever es clara impotencia y desespero.

El temor se debe vencer con argumentos sólidos y sobre el cuestionamiento de si se pueden cumplir todas las promesas electorales en el momento de gobernar. Hay programas populistas imposibles de llevar a rajatabla, pero eso se logra desvirtuar desde la tribuna del debate y no con acciones no razonadas que terminan por hacer añicos a cualquier formación política.

Desde este espacio de opinión siempre me he mostrado a favor de que las personas que vengan a empañar la imagen de sus compatriotas, dependiendo del grado del delito, deben ser devueltas a sus países de origen. Los inmigrantes de bien no quieren estar entre malandros, ni menos que los metan a todos en el mismo saco. Este realmente es el problema que a diario se observa en las redes sociales atizado por algunos políticos que encienden la mecha con tal de comenzar a ganar adeptos, aunque es normal dentro de la propia estrategia del marketing o de la comunicación política.

En este final de año doy las gracias a todas los lectores del periódico, a mi equipo de trabajo, al empresariado que sigue mostrando su apoyo a nuestro medio, a los amigos que nos hablan de frente mirándonos a la cara, o por qué no, con un mensaje en una red debatiendo respetuosamente sobre algún tema.

Baleares Sin Fronteras siempre tendrá las páginas abiertas a nuestros lectores y a quienes siempre obran desde el sentido del respeto y la sinceridad.

Un feliz venidero 2019.



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Editorial 333: ¿Y ahora qué sigue?

08/12/2018

La columna de opinión de esta edición no podría ser otra que la irrupción de VOX en el espectro político español. Es un hecho, no hay marcha atrás que la extrema derecha como se le denomina en el argot popular ha llegado de la mano de los andaluces que le han dado doce escaños en el Parlamento de esa Comunidad Autónoma, acabando de paso con la hegemonía de cuatro décadas de los socialistas.
¿Y ahora qué sigue?, es la pregunta que nos hacemos todos para lo que se avecina en mayo del 2019 en el que se elegirán a los representantes de las autonomías y los gobiernos locales.

La experiencia de la profesión me ha sido útil para aprender y ratificar que el periodista cuando se posiciona por un determinado partido político pierde credibilidad y prestigio de cara a la opinión pública. La objetividad y el análisis es el mejor camino a seguir para determinar las causas de un de un cómo y un porqué de una situación.

En esta legislatura he de reconocer que hay cosas que no se están haciendo para nada bien, como es el caso de la imposición del catalán desde algunos sectores que ignoran la coexistencia de otra lengua oficial que hace parte de esta Comunidad Autónoma.

Así como en la legislatura de Bauza se criticó y la gente se lanzó a las calles por la derogación del famoso TIL que suponía un ataque al catalán, ahora, cuatro años después nos vemos ante un panorama sombrío en el que se ignora el idioma castellano, lo afirmo como profesional, como un ciudadano normalizado y como padre de familia.

No es la primera vez que lo expongo, la ciudadanía le huye a los radicales y a los radicalismos, no hace parte de la hoja de ruta de miles de profesionales, ni comulga con la filosofía de vida de millones de personas. Y eso, no es estar en contra ni a favor del catalán o del castellano, es simplemente remontarse al sentido común y a la igualdad de derechos de comunicarnos en alguna de las dos lenguas oficiales.

Desde que llegué a esta Isla tengo claro que las dos lenguas pueden convivir y coexistir perfectamente, los idiomas representan vehículos para sumar y unir y no para restar y dividir. Como inmigrante quería hacer énfasis solo en este punto sobre el posible hartazgo de otro sector de la sociedad que no ha sido tenido en cuenta, incluso, desde mi perspectiva de profesional cuando en dos oportunidades que estuve preguntando en la Dirección General de Política Lingüística sobre el porqué de las subvenciones públicas pagadas con el dinero de todos a medios de comunicación en catalán y no en castellano, nunca se me dio una respuesta convincente. Al fin y al cabo dentro de la actividad del IAE también pago impuestos y cotizo a la Seguridad Social por lo que estas políticas discriminatorias no tienen ningún tipo de fundamento, ni sentido.

Pero no todo se ha hecho mal, en esta legislatura he conocido políticos de varias corrientes que le han apostado a la integración, que han reactivado el trabajo del tejido asociativo no solo inmigrante, sino vecinal. Por haber sufrido experiencias personales traumáticas propias de gente xenófoba cuando trabajaba en la recepción de un conocido hotel con el consiguiente temor de perder mi empleo si denunciaba, es que hoy por hoy, valoro más que nunca a las personas que, sin importar el color político que los ha llevado a un cargo representativo, defienden la igualdad, combaten los atisbos de racismo y xenofobia y tienen claro que el mundo está podrido por las desigualdades sociales y la ambición de gobernantes corruptos que empujan a su gente a largarse de sus países, nadie emigra por gusto.

Los partidos políticos que defienden los exacerbados nacionalismos no le pueden tampoco vender humo blanco a sus electores, por eso es que en esta edición tratamos de responder a cada uno de los puntos electorales planteados por VOX dentro de la temática migratoria de su programa. ¡Así de simple!.. ¿Lo pueden cumplir a rajatabla?


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Editorial 332: La lacra de la violencia de género

27/11/2018

Entramos al último mes del año. Y el dicho típico de la época decembrina, “que rápido pasa el tiempo”, y sí, indudablemente los días vuelan, las horas se hacen cortas para la cantidad de planes que, quizá se queden en el tintero para el próximo año.
Este 2018 se está diluyendo y con él las impactantes noticias que no quisiéramos contar, ni leer en los medios de comunicación y en las redes sociales. Me centraré en la lacra de la violencia machista que sigue haciendo estragos en nuestra sociedad. Lamentable ha sido el último asesinato perpetrado en una reconocida tienda de muebles de Palma.

No hace menos de dos meses elaboramos un informe para este periódico sobre la violencia de género. Recuerdo las declaraciones de Lucía Segura, Directora General de Igualdad, Juventud y Derechos Cívicos del Ayuntamiento de Palma. Una frase que me quedó en la memoria y la reproduje en el titular de la noticia. “No son víctimas de violencia de género, simplemente son mujeres sobrevivientes”.

Y es que aunque los altos cargos políticos cargados de buenas intenciones pongan en marcha desde sus respectivas áreas campañas con mensajes en defensa de los derechos de la mujer, la igualdad de género e iniciativas como el servicio de atención integral a la violencia machista, todo apunta a que esta lacra sigue haciendo de las suyas.

Nos encontramos con escenarios devastadores como el del pasado fin de semana. No solamente un asesinato, sino cuatro menores a los que se les ha arruinado la vida para siempre, dos hijas huérfanas de madre y otras dos destruidas por la barbarie cometida por su propio padre. Es de las situaciones más incomprensibles, nada tiene perdón cuando se sega vida de una persona inocente arrastrando para siempre de paso con el presente y futuro de menores de edad, traumas imposibles de superar desde ya y por supuesto para el resto de sus vidas.

Quedan en el aire varias preguntas como la necesidad de hacer una reforma integral a las leyes que no solamente castiguen al maltratador, sino que los protocolos de actuación sean eficientes a la hora de denunciar amenazas a las víctimas. En el caso de Sacramento Roca y en el de muchas otras mujeres asesinadas hay evidentes indicios de que los procedimientos a seguir están fallando.

Pero no se necesita que la sangre corra cuando alguien obsesionado acose a su pareja o ex pareja. La intimidación es el preámbulo al crimen. Por lo tanto, las leyes no tendrían que ser tan condescendientes con quienes se convierten en una amenaza social.

En la entrevista con Segura también se refería a las edades y procedencias. La violencia machista no entiende de edades ni de procedencias. Una señora denunció a su marido después de toda una vida de convivencia. Al cumplir los 70 años no aguantó más el infierno que vivía. Otras mujeres originarias de Sudamérica también aguantan verdaderos calvarios, algunas por desconocimiento de la ley, aunque sea difícil de creer por llegar a un país desconocido, e incluso algunas sin estar regularizadas administrativamente, les cuesta trabajo denunciar al maltratador.

Casos al por mayor que no son denunciados a pesar de las campañas de dejar el miedo a la denuncia. Falta bastante por avanzar. Esperemos que todos estos mensajes en contra de la violencia machista sigan multiplicándose y los encargados políticos desde las respectivas áreas de igualdad no cesen en su empeño de seguir trabajando, ayer fue asesinada en Huesca otra mujer, ¿qué nos seguirá deparando el presente y el futuro?. No hay que bajar los brazos, gobierne quien gobierne, es un tema complejo que no se debe descuidar, las jóvenes generaciones también son víctimas colaterales de esta lacra.



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Editorial 331: A por los 16 años…

13/11/2018

Primero que todo agradezco a todas las personas que fueron pilares para que la celebración de los quince años de nuestro periódico saliera a la altura de las circunstancias los 3 y 4 de noviembre en la Plazoleta del Parque de las Estaciones de Palma. Confieso que el miércoles 31 de octubre, día de Halloween me fui a casa pensando en posponer para el 2019 el evento, la lluvia era incesante, el frío y el viento no daban tregua.

Pero no fue así. De un momento a otro los astros se alienaron a nuestro favor, y como por obra y gracia del Espíritu Santo para los que son creyentes, después de un octubre pasado por agua, “San Pedro” se fumó la pipa de la paz con Baleares Sin Fronteras regalándonos dos esplendorosos días. ¿Qué más se le puede a la Madre Naturaleza?.

Los participantes en nuestro evento nunca tiraron la toalla y apostaron una carrera al tiempo para tener su gastronomía lista el sábado, los de servicios lo tenían un poco más fácil, pero también hicieron su propio esfuerzo para asistir a la celebración de un aniversario que siempre estuvo en el limbo.

No es la premisa a la que me gusta ceñirme, pero dicen que a veces las improvisaciones salen mejor que lo planeado en años. Y así fue, la tenacidad de Norbey Andrade, experto en estas lides para que a la infraestructura del evento no le faltara nada, la reactivación de la promoción de la celebración de nuestro cumpleaños en las redes sociales y el apoyo de Fiesta FM, fueron fundamentales para que ese fin de semana más de cinco mil personas disfrutaran de nuestra programación.

Otro punto y aparte. El apoyo de cada uno de los artistas que se volcaron en el festejo, nunca perdieron la fe, unos hasta por darme consuelo me manifestaban su intención de cantar y bailar hasta con aguacero y truenos. No hubo necesidad de tal sacrificio, al final resultaron espectaculares cada una de las intervenciones musicales acompañadas del gran sonido de Jonathan, el popular “mexicano”.

Mil gracias por todas las muestras de aprecio recibidas, la verdad que con un simple apretón de manos o una mirada directa a los ojos sabemos quiénes han estado de corazón acompañándonos en estos quince años. No necesitamos premios, ni reconocimientos públicos para que la experiencia y la intuición nos dictamine quiénes son sinceros y quienes se deben guardar sus premios.

Baleares Sin Fronteras no es un periódico amigo o enemigo de nadie, tal y como ahora catalogan a los medios de comunicación. Siempre hemos apostado más por la gente que se ha “untado de barro”, concretamente, gente de asociaciones que ha ayudado a sus compatriotas en situaciones de exclusión social, en los momentos de enfermedad- he visto mucha gente sola en un hospital sin un solo familiar en este país- o cuando se han hecho campañas solidarias para repatriaciones de fallecidos a sus países de origen, solo por citar algunos ejemplos.

Desde estas páginas siempre hemos hecho eco del valor que representan las personas que verdaderamente ayudan al prójimo, lo de dedicarse a criticar en las redes sociales ya es adoptar posiciones muy cómodas desde las zonas de confort, eso no merece ningún tipo de reconocimiento.

Agradezco las muestras de aprecio y amistad en nuestro aniversario, pero lo recordé públicamente cuando estaba arriba del escenario. No somos portavoces, ni representamos a nadie, simplemente siempre hemos tratado de ser embajadores de la información objetiva, y tratando con suma sinceridad a quienes nos visitan por nuestra redacción. ¡Nada mejor que la sinceridad!. ¡Mil gracias!.



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Editorial 330: La celebración de los 15 años con nuestros lectores

26/10/2018

Para este periódico no solamente es un orgullo cumplir quince años en el papel y digital, también es motivo de alegría tener la oportunidad de celebrarlo con nuestros lectores los 3 y 4 de noviembre en la plazoleta del Parque de las Estaciones de Palma. Siempre nos ha agradado tener contacto con los lectores, interactuar con los representantes del tejido asociativo y sentirnos valorados por las autoridades institucionales- gobierne quien gobierne- y ser reconocidos por el trabajo que realizamos por el Cuerpo Consular Latinoamericano.

No se trata de presumir de algo. En absoluto, por el contrario los desafíos que se avecinan en los próximos años son muy exigentes debido al avance de la tecnología y la inmediatez de las redes sociales. Los medios de comunicación tradicionales no se pueden quedar rezagados, siempre hay que realizar un trabajo de reciclaje para ofrecer alternativas de interés a nuestros lectores y a la empresa privada que apuesta por este medio.

Los retos son más exigentes, pero antes de hablar del futuro tenemos que recordar a las personas que han estado presentes en estos quince años aportando su profesionalidad periodística, comercial, en el reparto, en el área de informática y en los eventos multitudinarios que hemos realizado.

Intentaremos para el 3 y 4 de noviembre juntar a los ex Baleares Sin Fronteras, a las personas que aunque ya no estén vigentes en el marco del asociacionismo su legado ha sido fundamental para crear espacios de integración con la sociedad de acogida. Y desde luego recordaremos a quienes comenzaron ilusión con nosotros este proyecto y por designios de la vida se han ido para siempre.

Durante los dos días el público podrá apreciar una variada muestra gastronómica de diferentes países y algunos stands con ofertas de servicios. Uno de los atractivos de las celebraciones será la participación activa de artistas de diferentes nacionalidades, la mayoría por iniciativa propia nos han llamado a ofrecer su talento artístico, sencillamente les nace sumarse a una fiesta que no es solo de Baleares Sin Fronteras, sino de ellos mismos, que se ven identificados en un periódico que los ha admirado y que representan una de las facetas más llamativas de la inmigración en el ámbito del folclor de sus países de origen.

Este espacio lo aprovechamos también para agradecer la carta que nos ha llegado a nuestra redacción del alcalde de Palma, Antonio Noguera felicitándonos por nuestra decena y media de años. Nos llama la atención el primer párrafo en el que se refiere a la integración citando a Palma como una ciudad plural y diversa donde conviven más de 170 culturas de todo el mundo, añadiendo que esta diversidad cultural representa una fuente de riqueza muy importante que hay que poner en valor y potenciar.

Y esa riqueza cultural, desde luego, siempre la hemos plasmado en las páginas de las 330 ediciones quincenales de Baleares Sin Fronteras. Contentos de vivir en este paraíso del mediterráneo, pero mejor aún nos sentimos de estar aportando un grano de arena para la real integración.

Parafraseando lo que dice el alcalde, nuestro periódico ha sido parte de los hechos trascendentales para el conjunto de las ciudadanas y ciudadanos de este municipio, y en esa misma línea, Baleares Sin Fronteras es y será, como desde hace 15 años, testigo directo de lo que nos afecte o beneficie como ciudadanos.
Gracias a todos, los esperamos los 3 y 4 de noviembre en la plazoleta del Parque de las Estaciones, donde se suelen hacer las efemérides de Bolivia, Chile y Uruguay.



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Editorial 329: Quince años que merecen la pena

13/10/2018

El 10 de octubre de 2003 salía a la calle la primera edición de Baleares Sin Fronteras. Para quienes no conocen la historia de esta publicación comentar que fue una idea editorial importada de New York, este periodista, ocupaba el cargo de redactor en el también periódico gratuito Noticia Hispanoamericana.
Los dos años de experiencia en esta publicación de 1999 al 2001, me ofreció una visión más amplia de los movimientos migratorios alrededor del mundo, y qué mejor que haberlo vivido en mis propias carnes en un país de inmigrantes, en el que como me atrevo calificarlo como una “tierra de todos, y a la vez, una “tierra de nadie”.

Muy pocos se pueden atribuir en el país del “Tío Sam” una identidad cultural absoluta, o tirar del árbol genealógico para demostrar que sus ascendientes hasta tercera o cuarta generación son originarios de allí.

El trabajo que realizábamos en Noticia Hispanoamericana apuntaba a lo positivo, a proyectar el mejor rostro de la inmigración representada en prósperos empresarios, en hablar de las asociaciones de comunidades de países que fortalecían la imagen de sus representados a través de los eventos a los que les dábamos cobertura informativa, a resaltar el entusiasmo de los estudiantes, la pujanza de los profesionales, las virtudes de los artistas y los logros de los deportistas.

La verdad que la experiencia resultó reconfortante y marcó el inicio de lo que sería Baleares Sin Fronteras a mi llegada a Mallorca. En 2001, por motivos familiares llegué a la Isla y poco a poco fui conociendo los tópicos culturales y características de la sociedad de acogida a donde iba a vivir. Aunque si bien existía una publicación de la que fui director por tres meses antes de que se cerrara, Planeta Latino, sentía ese vacío y siempre se me venía a la mente la línea editorial de Noticia Hispanoamericana.

Me costaba admitir que en una comunidad multicultural como la balear en la que el 25% de la población es extranjera, escasearan las noticias positivas de la gente emprendedora, de los trabajadores que llegaban a aportar desarrollo con su mano de obra, de profesionales de la salud, especialmente cuando acudía a una consulta en los centros de salud en donde proliferaban los acentos cubanos, colombianos, peruanos… muchos médicos latinoamericanos, sin embargo, era muy poca la prensa que se le daba y aún se le sigue dando, las noticias positivas no interesan.

A mediados de 2003 trabajaba como free lance para el periódico El Mundo, y luego de que Planeta Latino cerrara para siempre, decidí emprender la aventura de Baleares Sin Fronteras que en esta edición cumple quince años. Ha sido un camino difícil de recorrer, sobre todo cuando con un proyecto desconocido, recuerdo la llamada de una regidora del Ayuntamiento de Palma. Me decía que veía muy complicado la acogida de una publicación de esas características (inmigración). Sin embargo, nunca claudicamos, ya había incorporado a un pequeño grupo de trabajo que ha ido rotando hasta llegar a la decena y media de años.

Ya lo que viene se lo imaginarán: la terrible crisis de hace ocho años y el surgimiento del poder mediático de las redes sociales. Aun así nos hemos caído a la lona pero nunca nos ha sonado la campana, aunque hayamos estado groguis y a punto de tirar la toalla, siempre nos hemos levantado para seguir dando “guerra”, con esta publicación llegamos a las 329 ediciones quincenales ininterrumpidas.

Mil gracias a mí siempre compañero incondicional de travesía, Cristian Guardia, a mi esposa Pierina, a David Zurita y a todos quienes han pasado por esta empresa periodística, a los lectores, a los amigos y a la empresa privada que sigue apostando por nosotros. Una mención especial a quienes desde sus cargos políticos en estas ya casi cuatro legislaturas han considerado a nuestro medio una plataforma para dar a conocer cada uno de los programas y actividades emprendidas en aras de la buena convivencia.

Dedicado a Paula e Isabella, dos bellos motivos para seguir adelante.



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Editorial 328: ¿Amotinamiento o conflicto laboral?

21/09/2018

Desde luego la temática de las líneas de opinión de esta quincena tiene que girar en torno del conflicto laboral que se vive en el Consulado de Ecuador en Palma. Situación que ha tomado matices graves al ser publicada la noticia por un periódico con repercusión mediática de la Isla con un titular muy llamativo “Motín en el Consulado de Ecuador por denuncias por acoso contra su titular”.
Lo primero que se viene a la mente al utilizar la palabra motín hace referencia a una revuelta o agitación de masas contra una autoridad traducida en hechos de desobediencia en los que en la mayoría de ocasiones predomina la violencia.
Que no se mal interprete, pero como redactor de una noticia no utilizaría nunca ese término en un titular de una noticia, si voy a referirme a unas desavenencias laborales entre empleadores y empleados en las que existen denuncias que serán resueltas en los juzgados.
El amotinamiento aunque la palabra tenga varias acepciones, lo digo a nivel personal, transporta mi mente a una cárcel donde los internos y guardias de un centro penitenciario se enfrascan en una batalla campal marcada siempre por la intención de hacer perder el control y jerarquía a la autoridad.
Puede que esté equivocado, pero en más de 25 años que llevó en España residiendo jamás he leído una noticia en la que se titule “amotinamiento por quejas en el Ministerio”, o viviendo en Mallorca tampoco me he topado con una noticia que hable de un “amotinamiento en el Consell, en el Ayuntamiento o Conselleria”, obviamente, sí que le leído informaciones de prensa relacionadas a denuncias de funcionarios de la Administración Pública que ven vulnerados sus derechos laborales, pero lejos de protagonizar motines.
Resulta extraño que cuando se hable de los trabajadores de un consulado se acuda en el titular a la palabra “amotinamiento”. Dejo la inquietud para que cada uno saque sus propias conclusiones. No se necesita ser muy listo o ilustrado para hacer un ejercicio en Google con la palabra amotinamiento y cuántas de esas acciones se refieren a los centros penitenciarios.
Este titular del Diario de Mallorca me hizo devolverme hace unos siete años en el pasado cuando Baleares Sin Fronteras repartía “entradas a granel” para que sus lectores ingresaran gratuitamente a Son Moix. Y no se trataba de un butrón que hubiésemos hecho a una de las taquillas, simplemente consistía en un acuerdo comercial de publicidad entre este periódico y el club mallorquinista. Entradas a cambio de publicidad, y nadie se dignó a indagar e investigar, por lo que el daño se hizo con el titular de la noticia a posteriori fue inevitable.
Hablando del conflicto en cuestión vale destacar que esta información Baleares Sin Fronteras la tenía desde hace un mes en el congelador. La resistencia es más importante que la velocidad, en esa línea estábamos a la espera de una entrevista con el Embajador o un comunicado para presentar las diferentes versiones de la noticia, sin embargo, salió publicada el pasado 15 de septiembre y acto seguido no tardaron en salir a la luz las diferentes reacciones.
Simplemente esperamos que este conflicto se salde de la mejor forma para todas las partes implicadas, no se trata de no mojarse ni de evitar comprometerse. No podemos emitir juicios de valores hasta que los tribunales no se pronuncien en el caso extremo.
Confiamos en el buen obrar de la justicia. Mal consejero es dejarnos desbordar por la efusividad, y también mala consejera es esperar a que salga publicada una noticia para columpiarse en ella, etiquetando o compartiendo con todos los contactos para luego salir a opinar como los adalides o Robín Hood de la patria para quizá querer cobrar una vieja o reciente deuda de vanidad y de egos.
Compartir una noticia en las redes sociales es lo más fácil para quedar bien con todos y recibir el halago y el aplauso cibernético del que “buena eres”, no obstante, desde el punto de vista personal lo veo como una actitud oportunista.
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Editorial 327: Las malas experiencias deben servir de lección

08/09/2018

Pensábamos equivocadamente que no era necesario devolvernos a las viejas épocas de las aclaraciones sobre nuestra línea editorial de objetividad, imparcialidad, neutralidad o cómo le quieran llamar. Quienes han seguido nuestra hoja de ruta periodística desde hace quince años saben perfectamente cómo nos hemos manejado en los criterios de una información plural en la que todos, absolutamente todos los colectivos, siempre han tenido visibilidad en nuestras páginas, siempre y cuando la noticia o información a publicar sea de trascendencia y desde luego tenga repercusión mediática dentro de la perspectiva humana y social.

Respetamos esta profesión, y por ende, los problemas o discrepancias personales respecto a una temática, jamás la hemos mezclado con nuestro quehacer de informar pluralmente e intentando que todo el tejido asociativo tenga cabida en las páginas de este periódico, siempre que no se vislumbre ninguna intención política.

Solo me referiré a las asociaciones. Y sí, debo comentarlo abiertamente para no caer en las trampas de hace tres legislaturas en las que algunas- no todas- asociaciones de inmigrantes fueron mal utilizadas por sus propios líderes para hacer política con unas nefastas consecuencias que ni ellos mismos se hubiesen imaginado.

Algunos portavoces de colectivos de inmigrantes fueron subidos a un pedestal por gente que hoy en día está fuera del escenario político, o peor aún, están tras las rejas pagando condenas por varios delitos, entre ellos compra de votos.

Por si alguien no se ha enterado, hace una década existía un partido llamado Unión Mallorquina que puso el pie en el acelerador en el asociacionismo para la captación de votos, entre ellos puso la mira en los colectivos de la tercera edad, los vecinales, y claro, no se escaparon en aquel entonces algunos líderes de la inmigración que se deslumbraron por promesas que a posteriori les causó bastantes dolores de cabeza.

Algunas personas inmigrantes resultaron imputadas tras las elecciones de hace tres legislaturas. La olla podrida se destapó e hizo que muchos de los voluntarios de las asociaciones se desencantaran de seguir trabajando por sus comunidades, no fue solo la crisis lo que debilitó al tejido asociativo.

No sobra recordar que con el trascurrir del tiempo esos mismos líderes que se prestaron al juego político admitieron que fueron utilizados como chivos expiatorios en los escándalos destapados por la compra de votos, no es ninguna falacia, lo viví a modo propio, lo tuve que contar en estas mismas páginas, además basta tirar de la hemeroteca de los periódicos para corroborar lo que estoy afirmando.

Con esto no me opongo a que los inmigrantes o nuevos ciudadanos hagan política y se decanten por las ideas que estimen convenientes, gracias a la facultad de participar en un proceso electoral que nos ofrece la divina democracia.

Aunque sea difícil de creer, he conocido en estas legislaturas mujeres y hombres en la política desprovistos de intereses personales, me ha impresionado la capacidad de trabajo de algunos que sí llevan en las venas la intención de cambio en pro de una sociedad más justa y haciendo política transparente, alejados de los atisbos de corrupción e intereses particulares.

Soy un fiel convencido de que los inmigrantes deben participar en los procesos electorales de la sociedad de acogida, siempre y cuando lo hagan a modo propio y no utilizando el nombre de alguna asociación de un país, a partir de ahí la cosa se comienza a torcer.

El peor error de los llegados de afuera es no participar en la elección de sus gobernantes, e incluso, por qué no dar un paso adelante y postularse a un cargo político, están en todo su derecho siempre que reúnan los requisitos. Una clave para la integración real consiste en conocer las obligaciones para con la sociedad de acogida, y a la vez, estar enterado de las políticas de bienestar social en aras de erradicar la inequidad, la desigualdad y la vulneración de los derechos fundamentales. No obstante, esto hay que hacerlo a modo personal, no merece la pena tropezar de nuevo con la misma piedra.



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Editorial 326: Amnesia de quiénes somos y de dónde venimos

25/08/2018

Alguna vez en USA escribí un reportaje sobre inmigrantes trabajadores. El título era “No quiero un jefe latinoamericano”. Sin entrar en generalizaciones, son malas consejeras, visto lo visto después de haber salido hace 20 años de mi país natal Colombia, algunos inmigrantes olvidan sus inicios y los sacrificios que tuvieron que hacer para posicionarse en la sociedad de acogida donde recalaron.

Respetando siempre las leyes y las costumbres del país que nos abre las puertas, no debemos olvidarnos de nuestros orígenes, de dónde venimos y todo lo que nos ha costado para estar donde estamos.

Es cierto que Europa y en este caso España, no se puede convertir en un corredor de papeles para todos, pero más cierto es que hay países en situaciones de emergencia y eso no lo podemos obviar. Con mayúscula sorpresa analizo algunos comentarios en las redes sociales de contactos de mi perfil, cuyos motivos para venir a España fueron exactamente los mismos de quienes hoy en día buscan mejores oportunidades de vida, e incluso, me atrevo a afirmar que hace tres décadas la situación en muchos países era más llevadera que la de ahora.

Entonces, quienes sufren de amnesia histórica añadiendo a algunos que intentan imitar el acento español perdiendo el propio, no se deben tomar la cabeza a dos manos cuando ven personas de otros países llegando a Europa o a USA, literalmente esa gente huye despavorida de regímenes opresores y violentos que quebrantan los derechos fundamentales de los ciudadanos.

Entre mayor injusticia social y menos Estados desprovistos de bienestar y derechos fundamentales para los ciudadanos, es normal que las personas por instinto de supervivencia busquen la opción que más les convenga de emigrar.

Un claro ejemplo es el que se presenta en este momento en Venezuela en donde centenares de ciudadanos están cruzando la frontera con Colombia, Ecuador, Perú y Brasil. Solamente en Colombia ya se podrían contabilizar más de un millón y medio de venezolanos. ¿Los echamos?, o entendemos una situación que es provocada por los tiranos, corruptos y negligentes gobernantes.

Desde luego es normal que las masivas migraciones hagan que la inseguridad aumente, pero esto es producto del crecimiento demográfico, lógicamente se cuelan delincuentes, pero eso no quiere decir que a cada ciudadano de un país le tengamos que poner una etiqueta por su procedencia.

No se necesita haber ido a Harvard para saber cuál es el epicentro del problema. Alguien lanzaba un comentario con doble sentido que me llamó la atención en un foro de opinión. “España tiene un futuro muy negro”, yo le respondería a mi manera: Sí, efectivamente España tiene un futuro negro no por el color de piel de los que entran, sino por las “Tarjetas Black”, cuyos “excelentísimos” usuarios de las mismas colaboraron para seguir haciendo más hondo el agujero.

Y es que para la amnesia ejemplos. Ya olvidamos lo de las preferentes y la masiva estafa, y no muchos están pagando cárcel por este despropósito de dejar sin un céntimo a centenares de jubilados que se comieron el cuento de hadas cuando les ofrecían este timo bancario. Recordemos que hubo hasta suicidios de personas que no aguantaron el verse estafados y perderlo todo de la noche a la mañana.

Y si hablamos de casos de corrupción y de “asesores de los asesores de los mismos asesores” que se han cebado con el erario público. Esos sí que chupan del bote, algunos no sirven para un carajo y van únicamente a su despacho a calentar el sillón.

Tantos Iñakis pululando por ahí, pero la moda es hablar de inmigración y de la invasión perpetrada, en definitiva los problemas hay que analizarlos desde la raíz y no desde la superficie, desde esa perspectiva todos nos convertimos en los adalides de nuestras propias verdades en las redes sociales. Y a quienes emigraron ayer, y hoy se sienten más españoles que los propios españoles, les recomendaría no olvidar sus orígenes, pretender ser más papistas que el Papa es una señal carente de memoria e identidad.



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