EDITORIAL | Por Juan Pablo Blanco
Editorial 328: ¿Amotinamiento o conflicto laboral?

21/09/2018

Desde luego la temática de las líneas de opinión de esta quincena tiene que girar en torno del conflicto laboral que se vive en el Consulado de Ecuador en Palma. Situación que ha tomado matices graves al ser publicada la noticia por un periódico con repercusión mediática de la Isla con un titular muy llamativo “Motín en el Consulado de Ecuador por denuncias por acoso contra su titular”.
Lo primero que se viene a la mente al utilizar la palabra motín hace referencia a una revuelta o agitación de masas contra una autoridad traducida en hechos de desobediencia en los que en la mayoría de ocasiones predomina la violencia.
Que no se mal interprete, pero como redactor de una noticia no utilizaría nunca ese término en un titular de una noticia, si voy a referirme a unas desavenencias laborales entre empleadores y empleados en las que existen denuncias que serán resueltas en los juzgados.
El amotinamiento aunque la palabra tenga varias acepciones, lo digo a nivel personal, transporta mi mente a una cárcel donde los internos y guardias de un centro penitenciario se enfrascan en una batalla campal marcada siempre por la intención de hacer perder el control y jerarquía a la autoridad.
Puede que esté equivocado, pero en más de 25 años que llevó en España residiendo jamás he leído una noticia en la que se titule “amotinamiento por quejas en el Ministerio”, o viviendo en Mallorca tampoco me he topado con una noticia que hable de un “amotinamiento en el Consell, en el Ayuntamiento o Conselleria”, obviamente, sí que le leído informaciones de prensa relacionadas a denuncias de funcionarios de la Administración Pública que ven vulnerados sus derechos laborales, pero lejos de protagonizar motines.
Resulta extraño que cuando se hable de los trabajadores de un consulado se acuda en el titular a la palabra “amotinamiento”. Dejo la inquietud para que cada uno saque sus propias conclusiones. No se necesita ser muy listo o ilustrado para hacer un ejercicio en Google con la palabra amotinamiento y cuántas de esas acciones se refieren a los centros penitenciarios.
Este titular del Diario de Mallorca me hizo devolverme hace unos siete años en el pasado cuando Baleares Sin Fronteras repartía “entradas a granel” para que sus lectores ingresaran gratuitamente a Son Moix. Y no se trataba de un butrón que hubiésemos hecho a una de las taquillas, simplemente consistía en un acuerdo comercial de publicidad entre este periódico y el club mallorquinista. Entradas a cambio de publicidad, y nadie se dignó a indagar e investigar, por lo que el daño se hizo con el titular de la noticia a posteriori fue inevitable.
Hablando del conflicto en cuestión vale destacar que esta información Baleares Sin Fronteras la tenía desde hace un mes en el congelador. La resistencia es más importante que la velocidad, en esa línea estábamos a la espera de una entrevista con el Embajador o un comunicado para presentar las diferentes versiones de la noticia, sin embargo, salió publicada el pasado 15 de septiembre y acto seguido no tardaron en salir a la luz las diferentes reacciones.
Simplemente esperamos que este conflicto se salde de la mejor forma para todas las partes implicadas, no se trata de no mojarse ni de evitar comprometerse. No podemos emitir juicios de valores hasta que los tribunales no se pronuncien en el caso extremo.
Confiamos en el buen obrar de la justicia. Mal consejero es dejarnos desbordar por la efusividad, y también mala consejera es esperar a que salga publicada una noticia para columpiarse en ella, etiquetando o compartiendo con todos los contactos para luego salir a opinar como los adalides o Robín Hood de la patria para quizá querer cobrar una vieja o reciente deuda de vanidad y de egos.
Compartir una noticia en las redes sociales es lo más fácil para quedar bien con todos y recibir el halago y el aplauso cibernético del que “buena eres”, no obstante, desde el punto de vista personal lo veo como una actitud oportunista.
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Editorial 327: Las malas experiencias deben servir de lección

08/09/2018

Pensábamos equivocadamente que no era necesario devolvernos a las viejas épocas de las aclaraciones sobre nuestra línea editorial de objetividad, imparcialidad, neutralidad o cómo le quieran llamar. Quienes han seguido nuestra hoja de ruta periodística desde hace quince años saben perfectamente cómo nos hemos manejado en los criterios de una información plural en la que todos, absolutamente todos los colectivos, siempre han tenido visibilidad en nuestras páginas, siempre y cuando la noticia o información a publicar sea de trascendencia y desde luego tenga repercusión mediática dentro de la perspectiva humana y social.

Respetamos esta profesión, y por ende, los problemas o discrepancias personales respecto a una temática, jamás la hemos mezclado con nuestro quehacer de informar pluralmente e intentando que todo el tejido asociativo tenga cabida en las páginas de este periódico, siempre que no se vislumbre ninguna intención política.

Solo me referiré a las asociaciones. Y sí, debo comentarlo abiertamente para no caer en las trampas de hace tres legislaturas en las que algunas- no todas- asociaciones de inmigrantes fueron mal utilizadas por sus propios líderes para hacer política con unas nefastas consecuencias que ni ellos mismos se hubiesen imaginado.

Algunos portavoces de colectivos de inmigrantes fueron subidos a un pedestal por gente que hoy en día está fuera del escenario político, o peor aún, están tras las rejas pagando condenas por varios delitos, entre ellos compra de votos.

Por si alguien no se ha enterado, hace una década existía un partido llamado Unión Mallorquina que puso el pie en el acelerador en el asociacionismo para la captación de votos, entre ellos puso la mira en los colectivos de la tercera edad, los vecinales, y claro, no se escaparon en aquel entonces algunos líderes de la inmigración que se deslumbraron por promesas que a posteriori les causó bastantes dolores de cabeza.

Algunas personas inmigrantes resultaron imputadas tras las elecciones de hace tres legislaturas. La olla podrida se destapó e hizo que muchos de los voluntarios de las asociaciones se desencantaran de seguir trabajando por sus comunidades, no fue solo la crisis lo que debilitó al tejido asociativo.

No sobra recordar que con el trascurrir del tiempo esos mismos líderes que se prestaron al juego político admitieron que fueron utilizados como chivos expiatorios en los escándalos destapados por la compra de votos, no es ninguna falacia, lo viví a modo propio, lo tuve que contar en estas mismas páginas, además basta tirar de la hemeroteca de los periódicos para corroborar lo que estoy afirmando.

Con esto no me opongo a que los inmigrantes o nuevos ciudadanos hagan política y se decanten por las ideas que estimen convenientes, gracias a la facultad de participar en un proceso electoral que nos ofrece la divina democracia.

Aunque sea difícil de creer, he conocido en estas legislaturas mujeres y hombres en la política desprovistos de intereses personales, me ha impresionado la capacidad de trabajo de algunos que sí llevan en las venas la intención de cambio en pro de una sociedad más justa y haciendo política transparente, alejados de los atisbos de corrupción e intereses particulares.

Soy un fiel convencido de que los inmigrantes deben participar en los procesos electorales de la sociedad de acogida, siempre y cuando lo hagan a modo propio y no utilizando el nombre de alguna asociación de un país, a partir de ahí la cosa se comienza a torcer.

El peor error de los llegados de afuera es no participar en la elección de sus gobernantes, e incluso, por qué no dar un paso adelante y postularse a un cargo político, están en todo su derecho siempre que reúnan los requisitos. Una clave para la integración real consiste en conocer las obligaciones para con la sociedad de acogida, y a la vez, estar enterado de las políticas de bienestar social en aras de erradicar la inequidad, la desigualdad y la vulneración de los derechos fundamentales. No obstante, esto hay que hacerlo a modo personal, no merece la pena tropezar de nuevo con la misma piedra.



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Editorial 326: Amnesia de quiénes somos y de dónde venimos

25/08/2018

Alguna vez en USA escribí un reportaje sobre inmigrantes trabajadores. El título era “No quiero un jefe latinoamericano”. Sin entrar en generalizaciones, son malas consejeras, visto lo visto después de haber salido hace 20 años de mi país natal Colombia, algunos inmigrantes olvidan sus inicios y los sacrificios que tuvieron que hacer para posicionarse en la sociedad de acogida donde recalaron.

Respetando siempre las leyes y las costumbres del país que nos abre las puertas, no debemos olvidarnos de nuestros orígenes, de dónde venimos y todo lo que nos ha costado para estar donde estamos.

Es cierto que Europa y en este caso España, no se puede convertir en un corredor de papeles para todos, pero más cierto es que hay países en situaciones de emergencia y eso no lo podemos obviar. Con mayúscula sorpresa analizo algunos comentarios en las redes sociales de contactos de mi perfil, cuyos motivos para venir a España fueron exactamente los mismos de quienes hoy en día buscan mejores oportunidades de vida, e incluso, me atrevo a afirmar que hace tres décadas la situación en muchos países era más llevadera que la de ahora.

Entonces, quienes sufren de amnesia histórica añadiendo a algunos que intentan imitar el acento español perdiendo el propio, no se deben tomar la cabeza a dos manos cuando ven personas de otros países llegando a Europa o a USA, literalmente esa gente huye despavorida de regímenes opresores y violentos que quebrantan los derechos fundamentales de los ciudadanos.

Entre mayor injusticia social y menos Estados desprovistos de bienestar y derechos fundamentales para los ciudadanos, es normal que las personas por instinto de supervivencia busquen la opción que más les convenga de emigrar.

Un claro ejemplo es el que se presenta en este momento en Venezuela en donde centenares de ciudadanos están cruzando la frontera con Colombia, Ecuador, Perú y Brasil. Solamente en Colombia ya se podrían contabilizar más de un millón y medio de venezolanos. ¿Los echamos?, o entendemos una situación que es provocada por los tiranos, corruptos y negligentes gobernantes.

Desde luego es normal que las masivas migraciones hagan que la inseguridad aumente, pero esto es producto del crecimiento demográfico, lógicamente se cuelan delincuentes, pero eso no quiere decir que a cada ciudadano de un país le tengamos que poner una etiqueta por su procedencia.

No se necesita haber ido a Harvard para saber cuál es el epicentro del problema. Alguien lanzaba un comentario con doble sentido que me llamó la atención en un foro de opinión. “España tiene un futuro muy negro”, yo le respondería a mi manera: Sí, efectivamente España tiene un futuro negro no por el color de piel de los que entran, sino por las “Tarjetas Black”, cuyos “excelentísimos” usuarios de las mismas colaboraron para seguir haciendo más hondo el agujero.

Y es que para la amnesia ejemplos. Ya olvidamos lo de las preferentes y la masiva estafa, y no muchos están pagando cárcel por este despropósito de dejar sin un céntimo a centenares de jubilados que se comieron el cuento de hadas cuando les ofrecían este timo bancario. Recordemos que hubo hasta suicidios de personas que no aguantaron el verse estafados y perderlo todo de la noche a la mañana.

Y si hablamos de casos de corrupción y de “asesores de los asesores de los mismos asesores” que se han cebado con el erario público. Esos sí que chupan del bote, algunos no sirven para un carajo y van únicamente a su despacho a calentar el sillón.

Tantos Iñakis pululando por ahí, pero la moda es hablar de inmigración y de la invasión perpetrada, en definitiva los problemas hay que analizarlos desde la raíz y no desde la superficie, desde esa perspectiva todos nos convertimos en los adalides de nuestras propias verdades en las redes sociales. Y a quienes emigraron ayer, y hoy se sienten más españoles que los propios españoles, les recomendaría no olvidar sus orígenes, pretender ser más papistas que el Papa es una señal carente de memoria e identidad.



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Editorial 325: Divide y vencerás

11/08/2018

Desde hace algún tiempo a la fecha he notado positivamente la reactivación del tejido asociativo inmigrante. Me parece bien que surjan colectivos de personas que representando a un país y a su cultura se caractericen por tener espíritu de voluntariado para realizar actividades provechosas comunitarias, gente a la que poco le cuesta emprender iniciativas de integración desde la perspectiva del entusiasmo.

En estos años he visto con admiración el trabajo de líderes de asociaciones que siempre están dispuestos a poner en marcha iniciativas que proyecten aspectos positivos de cara a la sociedad de acogida. Es algo que agradecen los diferentes colectivos, especialmente visto como está de candente el tema migratorio hoy por hoy en Europa.

Confieso que siempre he sido un furibundo defensor del asociacionismo: ¿El por qué?. Es muy sencillo de explicarlo, a tenor de los quince años de experiencia en este periódico en las cuatro legislaturas, los diferentes inquilinos políticos con cargos de relevancia en áreas de inmigración o participación ciudadana agradecen que existan portavoces válidos para canalizar las necesidades, inquietudes y problemáticas de las comunidades foráneas residentes en las Islas. Así me lo han manifestado en reiteradas ocasiones,

No es lo mismo para un responsable de una concejalía hablar con cien personas a la vez para interpretar cualquier tipo de reivindicación, que hacerlo con cinco representantes de esa comunidad. Esto realmente le facilita el trabajo y le despeja el camino para aunar esfuerzos en aras de conseguir objetivos comunes.

Hace doce años, concretamente en el gobierno de Matas en el Consolat de Mar y de Munar en el Consell de Mallorca, proliferaban las asociaciones. Era inconcebible que en el registro de asociaciones de entidades se hubiesen llegado a contabilizar más de una treintena de asociaciones por país, caso Argentina y Ecuador, al paso que íbamos iba a ser una asociación por inmigrante.
¿Pero cuál era el encanto de esa época?. Algunos líderes de los que ya hoy en día no queda ni el rastro se obnubilaban ante las promesas políticas de unos y otros. El descreste era la moda en aquella época y la competencia entre las propias asociaciones de los mismos países era el pan de cada día hasta llegar a unos conflictos internos que terminaban por evaporar ese “entusiasmo”, tan pronto como terminaba la época electoral.

La inmigración en todos los lugares del mundo siempre ha sido utilizada como herramienta política entre unos y otros. Los pros para reivindicar derechos y lógicamente llevar a los más débiles- en la teoría- a su parcela. Y los anti, despertar fervores nacionalistas para la captación de votos a costa de discursos racistas y xenófobos.

Este es un ir y venir político de nunca acabar y hasta en cierta forma entendible dentro de la estrategia política. Sin embargo, lo que cuesta trabajo asimilar es ver cómo algunas asociaciones no toman escarmiento de épocas no muy lejanas.

Nunca me he cortado para describir la realidad de lo que percibo, lo que no quiere decir que tenga la razón o sea dueño de la verdad absoluta. No obstante, tengo la sensación de que otra vez se puede caer en la trampa del pasado, el de los enfrentamientos asociativos, dimes y diretes, “si no estás conmigo entonces estás en mi contra”, divisiones insulsas que no llevan a nada positivo dentro de los propios colectivos.

Es normal que surjan diferencias dentro de los denominados líderes, lo que me parece anormal es que en pleno siglo XXI y hablando en clave de ciudadanía lejos de los países de origen, no sean capaces llegar a la concordia y en lugar de apaciguar los ánimos enciendan la llama de la discordia. Ciertamente, no faltan las personas que se autoproclaman líderes y con el tiempo se constituyen en un peligro para la unidad del tejido asociativo. Desgraciadamente no faltan quienes- afortunadamente pocos- están plenamente convencidos de que para ganar liderazgo utilizan la estrategia del “divide y vencerás”. ¡Lamentable!



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Editorial 323: La multiculturalidad plasmada en Rusia

13/07/2018

El mundial de fútbol de Rusia está llegando a su fin. La verdad es que más allá de lo deportivo, me gustaría aludir a que esta cita orbital me ha dejado algunas reflexiones gracias al poderío mediático de las redes sociales. Comenzando por lo negativo, podríamos citar dos de las imágenes que me han impactado sobre vejaciones verbales a una jovencita rusa y a dos japonesas por parte de unos mal llamados aficionados castellano hablantes, que aprovechando su poderío “varonil” les hacían repetir a las féminas frases irreproducibles para luego mofarse de ellas en las redes.

Pero dicen que tal es la influencia de las redes sociales que los videos se hicieron virales y a estos impresentables les salió el tiro por la culata. Uno de ellos, el argentino que se aprovechó del desconocimiento dialectico de una adolescente rusa, fue deportado a su país. Y el colombiano que se burló de una aficionada nipona fue sometido al escarnio público, incluso con un severo llamado de atención de las autoridades de su país. Dos claros ejemplos de lo mal que puede llegar a ser utilizada la herramienta lingüistica de la multiculturalidad.

Seguramente no es la primera vez que se presentan este tipo de incidentes, lo que ocurre es que el implacable poderío de la tecnología no perdona para según qué episodios desagradables, que antes pasaban completamente desapercibidos.

Sin embargo, pasando al lado más amable que nos ha dejado este mundial, también hay que hablar de las notas destacadas y abordar los aspectos positivos, especialmente la notable presencia de la diversidad multicultural que ha sido protagonista dentro y fuera de las canchas, los mensajes que nos dejan son bastante enriquecedores.

Impactan las imágenes de sudamericanos bailando sus ritmos típicos acompañados de los anfitriones, que de fríos poco tienen, según testimonios de conocidos que estuvieron en Rusia. Obviamente las diferencias culturales podrán ser abismales, pero los estereotipos por lo general juegan una mala pasada vendiendo tópicos que no corresponden a la realidad de un país y su gente.

Las imágenes de los aficionados japoneses limpiando las tribunas de los estadios le dieron la vuelta al mundo. Luego a este ejemplo de convivencia y buenas costumbres se sumaron aficionados de otros países.

Ya en el plano netamente futbolístico llama la atención la diversidad étnica que se da en países como Suiza y Alemania. Los dos defensas centrales helvéticos afrodescendientes, en Alemania ya podemos ver jugadores de raza negra y ni qué decir del probable campeón del mundo, Francia, cuyos jugadores son jóvenes de familias provenientes de África que emigraron a esa nación europea.

Y pensar que la pasión por el deporte, especialmente por el fútbol, logra unir a un país por el objetivo de un título mundial. Me pregunto ¿qué dirán los líderes de la ultraderecha- Le Pen y sus “feligreses”- y promotores de movimientos xenófobos en países como Francia al ver que jugadores negros le pueden dar el domingo 16 de julio una de las mayores alegrías históricas a los franceses?.

¿Saldrán a celebrar?, o ¿se les olvidará ese discurso avasallante y peligroso de supremacía que solo busca sembrar odio y desprecio por los demás?. Esperemos a ver si los franceses son los próximos campeones del mundo, o si por el contrario, los croatas, un país con apenas 4 millones de habitantes logran la hazaña.

Siempre le seguiremos apostando a la multiculturalidad, no me cambio por nadie cuando aprendo de los demás cosas diferentes y me enriquezco con la enseñanza de otras culturas. Me precio de tener amigos de diferentes nacionalidades regados por el mundo.



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Editorial 322: El Aquarius, culpable de las “desgracias”

27/06/2018

Varias temáticas interesantes de análisis en estas cortas líneas. No es para menos comenzar con la situación de los refugiados que han llegado a España tras las nuevas políticas de acogida del Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, apoyado por la mayoría de coaliciones políticas.

A veces leyendo las opiniones de las redes sociales me da la sensación que cuando se habla de populismo nos vamos a los extremos. Tan populistas pueden llegar a ser las políticas tan criticadas de Sánchez como la desaforada resurrección patriótica en la que algunos comentarios nos hacen sentir a los inmigrantes como la peor peste del planeta.

Me excusarán mis amigos, mi intención no es ofender a nadie, pero hay frases absolutamente no propias de la época en la que vivimos, ni tampoco pretendo no atender a razones que por muy reivindicativas y justas que parezcan desvirtúan cualquier argumento con criterios sólidos.

Aquella frase que está haciendo carrera a raíz de todo lo que está sucediendo, “los españoles primero” no deja de ser hiriente para quienes llevamos casi toda una vida en este país cotizando a la Seguridad Social, pagando impuestos, generando empleo y arraigados con hijos e hijas.

Sin renunciar a nuestras costumbres ni tradiciones, no deja de sentirse tristeza, impotencia y hasta rabia por algunas actitudes claramente individualistas, egoístas e hirientes. ¿Saben por qué?, sencillamente por la gratitud que le guardo a este país y a las personas que algún día me abrieron las puertas para desarrollarme personal y profesionalmente, no somos de donde nacemos sino de donde nos hacemos.

Peor aún, mensajes escritos por gente profesional que con esas palabras encienden la hoguera de la intolerancia, crean rivalidades y en nada contribuyen a la buena convivencia. Lo de los barcos con refugiados lo encuentro normal, hoy por hoy proliferan el negocio de las mafias, pero desde los países desarrollados no se hace nada al respecto para luchar contra ellos. Sacamos un cero muy redondo en materia de cooperación internacional.

Y lo que se avecina puede ser aún de grandes magnitudes. Antes de emplear la frase que acabo de citar, preferiría que leyéramos un poco sobre el aporte de la inmigración. Con ello no avalo la típica frase de “papeles para todos”, simplemente, antes de seguir demonizando el fenómeno migratorio debemos multiplicar y luego restar todo lo que podríamos tener de no haber sido por la corrupción que ha desangrado las arcas del Estado.

Ya está bien de culpar a los llegados de fuera de nuestras desgracias. ¿Por qué esos mismos que arremeten contra los barcos en que llegan los “negritos”, como he podido leerlo, no escriben exigiendo en sus muros que Iñaki devuelva lo sustraído al Estado?. Amnesia con los banqueros que estafaron a miles de pensionados con las preferentes, incluso, hasta algunos los empujaron al suicidio. Recordemos la cantidad de sueldos vitalicios para los políticos en este país.

Seguro que lo del Aquarius es solo un sofisma de distracción para la cantidad de problemas que hay que comenzar a limpiar desde nuestra propia casa. Digo nuestra, porque como miles de ciudadanos que han llegado a este país me siento parte integral de esta sociedad.

Creo que la mejor frase en estos casos para limpiar la casa y mirar la esencia de lo que nos destruye es “los ciudadanos de bien, primero”.

Para terminar no quiero dejar de mencionar las inhumanas políticas de Donald Trump en la frontera con México. He leído a mucha gente en las redes pidiendo un personaje de estos para España. Y si por cuestiones de la vida un tipo de estos lo separa de sus hijos, usted que lo pide a gritos, ¿qué sentiría?.

Algunos opinarán que es un tema que los inmigrantes mexicanos y de parte de Centroamérica se lo han buscado, pero en mi opinión, ningún fin justifica los medios cuando se trata de arruinar para siempre la inocencia de la niñez.

La últimas noticias desvelan que por presiones mediáticas hasta de su propia gente, Trump dio marcha atrás, sin embargo, el daño está causado.



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Editorial 321:
No solo la tinta vende buenas noticias, en la práctica también es posible

12/06/2018

La pasada VII Feria de Comercio Latinoamericana de Palma fue todo un éxito y una vez más este periódico demostró que no solo la tinta “vende buenas noticias”. En la práctica resultó gratificante la masiva convocatoria de público que a la vista de todos se volcaron a apreciar el emprendimiento latinoamericano.

En los medios, especialmente en la sección de sucesos de los periódicos, la inmigración se aborda con criterios relacionados a delitos, o desde otras perspectivas se achacan a los inmigrantes las desbordadas cargas sociales de un país, omitiendo las verdaderas connotaciones que hunden y estrangulan las economías de una nación.

Lo más fácil y populista es culpar a los flujos migratorios y a los gobiernos que permiten atravesar las fronteras, lo imposible resulta cuando se plantean proyectos de ley para suprimir privilegios en el Congreso, los recortes de miles de cargos públicos buenos para nada, asesores de los asesores, la proliferación del poder abusivo del sistema financiero sobre los ciudadanos y la corrupción en todo su esplendor.

El verdadero despilfarro comienza desde los encargados de gestionar la casa y no por los que llegan a ella. Por el contrario, actividades como la feria del 1, 2 y 3 de junio ratifica que hay un verdadero potencial de economía representada en gente pujante proveniente de afuera. En esta ocasión el Diario de Mallorca y Última Hora hicieron eco de la noticia. El propio Ayuntamiento de Palma convocó una conferencia de prensa para contar los detalles de este encuentro empresarial.

Para Baleares Sin Fronteras resulta un logro que la intención mostrada desde nuestra primera edición publicada un 10 de octubre del 2003 siga cosechando buenos resultados. Un agradecimiento a cada uno de los feriantes que participaron en la última versión de la Feria Latinoamericana. Nos veremos el próximo año si la salud y las fuerzas nos lo permiten.

Las actividades de los quince años del periódico Baleares Sin Fronteras no se detienen. Estamos planificando jornadas culturales para niños y foros con temáticas de interés general. En este aniversario no habrá conciertos, la coyuntura nos obliga a preocuparnos más por temas sociales y especialmente desde nuestras páginas seguiremos marcando el paso con el trabajo a efectos de aportar por la buena convivencia entre las diferentes culturas residentes en la Isla.


Nuevo gobierno

Por último mencionar que en paralelo a la actividad que tuvimos en el Parque de las Estaciones a comienzos de junio se presentaba en España el cambio de gobierno. Triunfó la moción de censura y desde luego que como nuevos ciudadanos de este país no podemos dejar de expresar nuestra opinión.

Sea el color político que esté en la Moncloa esperemos que se responda al reto de sacar adelante todas las políticas que encaminen al Estado de Bienestar desde todas las perspectivas sociales. Por citar un ejemplo, las guerras obligan a millones de familias a buscar un refugio en otros países, que dicho sea, no adoptan políticas solidarias de acogida y se hacen los de la vista gorda. Y con esto no pretendo decir que España se convierta en un semáforo en verde donde todo el mundo transite como le plazca, simplemente hacer un llamado urgente a que se diseñen políticas adecuadas y definidas para replantear soluciones concretas a este delicado tema.

En pleno siglo XXI es inconcebible que millones de seres humanos, entre ellos menores de edad, sigan muriendo en el mar tras los intentos fallidos de alcanzar costas españolas u otros países europeos.

Es entendible que las sociedades de acogida se muestren reticentes a aceptar el tráfico de personas provenientes de las mafias, pero repugna la indiferencia frente a gente inocente que sale despavorida huyendo de las guerras de sus países, sin duda, es un efecto rebote imposible de controlar, mientras predominen políticas e intereses económicos en el financiamiento de las guerras. Doble moral a flor de piel, nos rasgamos las vestiduras por la llegada de refugiados, pero permitimos que muchos de los Estados avanzados participen directamente patrocinando de esas guerra.



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Editorial 320: Gente que aporta a la sociedad de acogida

26/05/2018

El próximo fin de semana, 1, 2 y 3 de junio se realizará la VII Feria de Comercio Latinoamérica de Palma. La iniciativa surgió hace siete años gracias a una propuesta que se presentó al Ayuntamiento de la Capital Balear, cuya ida central era mostrar el aporte del ciudadano de afuera no solo como soporte y una parte del motor de la economía palmesana, sino el emprendimiento y progreso de personas que llegaron desde sus países de origen en busca de una vida mejor.

Esa vida mejor se traduce ahora en prósperos empresarios que cotizan a la Seguridad Social, generan empleos, pagan sus impuestos y se han adaptado perfectamente a la sociedad de acogida.
Puede que a los ojos de cualquier lector desprevenido resulte obvio lo que estoy contando, sin embargo, la obviedad para algún sector de la sociedad comienza desde la perspectiva negativa, un estigma no favorable que los medios de comunicación por inercia siempre se han encargado de alimentar.

Casi siempre que se escribe de inmigración en un periódico u medio audiovisual se asocia a delincuencia, violencia, refugiados, no integrados, subvenciones o ayudas.

Tópicos desagradables que ante los ojos de la opinión pública resultan una carga que repercute en el gasto público derivado de los impuestos, una responsabilidad que no tienen que asumir los gobiernos de los países receptores, o simplemente una amenaza al ciudadano nativo que mira como una amenaza la llegada de personas de afuera, algunos incluso parece que tuvieran una escritura de notaria debajo de un brazo cuando se jactan en pronunciar la frase “esta tierra es mía”.

Infortunadamente para nadie es un secreto que las noticias malas son las que se venden y las más comentadas. Por esa misma razón es que no muchos se dedican a escribir crónicas positivas en torno a temas interesantes y amables que demuestren que la buena convivencia, la efectiva integración y el aporte de los llegados de afuera hacen parte del andamiaje y progreso de una sociedad.

Detrás de muchos empresarios que he tenido la oportunidad de conocer existen verdaderas historias de vida dignas de contar. Es uno de los capítulos que siempre han hecho parte de los artículos de este periódico en los quince años a punto de cumplirlos el próximo mes de octubre.


No a la agresión verbal ni física

Pasando a otro tema que tenía atragantado desde el sábado 19 de mayo, es mi deber desde estas páginas rechazar cualquier acto violento venga de donde venga. Hago referencia al partido de fútbol que el equipo que representa a este periódico en Primera Regional jugó contra el Son Sardina en Son Moix.

En el minuto 35 de la segunda parte, un jugador del BSF FC perdió los papeles y le propinó un pisotón al árbitro y un manotazo al juez de línea. Inmediatamente el partido fue suspendido.
No existe ningún tipo de justificación para la agresión verbal ni física en ningún ámbito del deporte. Los años anteriores veíamos como jugadores de los equipos rivales agredían a dos colegiados. Acto seguido nuestros jugadores, cuerpo técnico, e incluso, quien escribe saltaba al campo a defender la integridad física de los árbitros.

Esta vez no se llegó mayores, no hubo necesidad de la intervención de la fuerza pública, ni de los servicios asistenciales de una ambulancia, a diferencia de los casos descritos anteriormente.
Sea esta la ocasión para enviarle un mensaje de solidaridad al árbitro Yohann Husson y a su asistente, igualmente nuestros respetos al Comité de Árbitros. Inmediatamente después de finalizado el partido hemos tomado los correctivos del caso con nuestro jugador.
El hecho de representar a un periódico nos obliga a dar doblemente ejemplo y asumir con mucha responsabilidad este reto. Ni más, ni menos. Seguiremos fomentando los valores en el deporte, la tolerancia y el respeto.

Esta vez no se llegó mayores, no hubo necesidad de la intervención de la fuerza pública, ni de los servicios asistenciales de una ambulancia, a diferencia de los casos descritos anteriormente.
Sea esta la ocasión para enviarle un mensaje de solidaridad al árbitro Yohann Husson y a su asistente, igualmente nuestros respetos al Comité de Árbitros. Inmediatamente después de finalizado el partido hemos tomado los correctivos del caso con nuestro jugador.

El hecho de representar a un periódico nos obliga a dar doblemente ejemplo y asumir con mucha responsabilidad este reto. Ni más, ni menos. Seguiremos fomentando los valores en el deporte, la tolerancia y el respeto.



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Editorial 324: Imponer reglas para evitar problemas

11/05/2018

He estado leyendo el caso de un salsero que no se presentó el viernes 13 de julio en el tan anunciado Festival de la Salsa escenificado en una sala de fiestas a las afueras de Palma. Y es que definitivamente es una historia de nunca acabar.

No soy quien tiene la última palabra, pero ya son bastantes los artículos de prensa que he escrito en estos últimos años sobre el incumplimiento a los asistentes, por lo general, siempre por impagos a los artistas que se van a presentar. El desenlace siempre es el mismo. El cantante con su grupo no sube a la tarima y el público, es decir el consumidor final, a quejarse al muro de las lamentaciones del Facebook y a pedir que les devuelvan el dinero.

Creo que la experiencia de Romeo Santos ha sido la gota que colmó el vaso para el público de Mallorca, y de paso para los puntos de venta y los promotores, y a veces para los colados que en un afán de protagonismo se meten en líos innecesarios. Y al final del todo, son los que viven en Mallorca los que se tienen que aguantar el chaparrón y dedicarse a solucionar marrones ajenos.

Algunos han aprendido la lección y se han vuelto exigentes para ser puntos de venta, algo que me parece muy bien. Con nombres propios, Juan Carlos Montoya, propietario de Serviexpress, no entrega dinero de entradas a los promotores u organizadores de giras hasta que el evento se realice, ya tuvo y sigue teniendo disgustos con la desagradable experiencia del nunca realizado concierto del Rey de la Bachata.

Es hora de que los promotores o intermediarios en Palma, a quienes conozco en su mayoría por tener buena fe, impongan estrictas condiciones a la hora de asumir la responsabilidad de promover un espectáculo cuando alguien de la península o del extranjero contrata sus servicios o les vende un artista.

El sábado 24 de julio las redes sociales ardían por la no presentación del emblemático salsero Charlie Aponte por impago. Este caso denunciado por el propio promotor de Mallorca, Óscar García trajo más de un disgusto.  

Y es que el problema luego les rebota a los promotores residentes en Mallorca que son los que ponen la cara, y al final arriesgan su prestigio. Personalmente, no creo que resulte para ellos  gratificante exponer su reputación donde viven, mientras quienes los contratan toman el primer avión que encuentran dejándoles un marrón imposible de solucionar. 

Desafortunadamente lo malo es lo que queda en la retina, y de lo bueno, me refiero a los exitosos conciertos anteriores organizados por Óscar o cualquier otro promotor conocido, nada se comenta.

Conozco la trayectoria de Óscar García y los conciertos que ha organizado en Mallorca y nunca al periódico le ha llegado queja alguna, pero reitero, es hora que él y quienes se dedican a comprar u organizar presentaciones impongan sus propias reglas, de lo contrario, es mejor no hacer nada.

Por conocimiento de causa, la experiencia que he tenido en el momento de organizar conciertos con el periódico, apunta a que los de “afuera” no tienen ningún tipo de concesión o consideración de nuestra insularidad, se paga lo mismo por la presentación de un artista en Madrid que en Mallorca.

La recomendación más sana es que en el caso de que a alguien con experiencia en el mundo de la noche o del espectáculo lo busquen para encargarse de la logística de un concierto, siempre debe asegurarse de todos los detalles. Ni más, ni menos, los artistas deben estar pagados en el momento que desembarcan en el aeropuerto de Son Sant Joan. Muchas veces con el transcurrir de la gira, las relaciones entre el artista y la empresa contratante se deterioran y el que paga los platos rotos es el promotor de una ciudad o quien se encarga de organizar el concierto. ¡Soldado advertido no muere en guerra!.



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Editorial 318: ¡Casados con nadie!

28/04/2018

El periodismo es una profesión que, sin lugar a dudas, deja grandes satisfacciones morales en la medida en que se ejerza con responsabilidad, seriedad e imparcialidad. Uno de los secretos de este asunto es que los sentimientos, los amiguismos y las conveniencias se deben dejar de lado. Los marcados elogios y el peloteo continuo al entrevistado en un artículo o un reportaje pierde interés.

La objetividad no se vende, la credibilidad no tiene precio y los compadrazgos o comadrazgos entre periodistas con políticos están muy mal vistos, como pesimamente desluce ante la opinión pública un comunicador que a través de su medio o redes sociales defienda y vanaglorie con mensajes de apoyo a un candidato a un cargo público y concentre su tinta ideológica al desprestigio del postulante político que no es de sus afectos, la crítica tiene validez, pero en ambas vertientes, analizando lo positivo y lo negativo de las dos caras de la noticia.

Me he llevado sorpresas mayúsculas de jóvenes que pintan muy bien en esto del periodismo, con un panorama halagüeño captadores de masas y generadores de opiniones positivas por su forma de escribir, excelente habilidad para hablar en un micrófono y buenas dotes para conducir un programa radial o televisivo.

Sin embargo, ese terreno ganado se va en picada, tal vez por la inexperiencia, el apasionamiento y el desenfrenado afán de ganar adeptos sin importar que la credibilidad obtenida hasta el momento se vaya de un momento a otro al garete. En definitiva, en nuestro caso desde que se fundó Baleares Sin Fronteras hace ya casi quince años nos preguntan por nuestro ideario político, o posiblemente por haber publicado una información de una asociación de interés general nos relacionan con dicha entidad o colectivo, o también causa sorpresa nuestra opinión de un consulado cuando las cosas se están haciendo bien debido a que en la práctica lo podemos constatar.

Actualmente elaborar una crónica humana llena de matices positivos es misión complicada, la explicación sencilla sería por lo difícil que resulta enganchar al lector o atraer audiencia.

Para quienes nos preguntan decirles que a nivel político no estamos casados con ningún partido, ni identificados con ninguna bandera ideológica. Cinco legislaturas en España han bastado para saber quién es quién y poder tener la capacidad de interpretar cuando un entrevistado me está contestando a unas preguntas para salir del paso, únicamente para ser políticamente correcto.

No me descrestan las corrientes ideológicas, ni los discursos empalagados de palabras bonitas, puedo dar fe de políticos que han pasado por áreas de inmigración de la Administración y han dejado una huella positiva interesándose por ser originales trabajando en programas y actividades que ayudan al fomento de la integración.

En la teoría he escuchado muchas defensas férreas a favor de la integración, pero también a la hora de aplicarlas esos mismos erran estrepitosamente. Marcadas contradicciones que dejan entre ver que en la práctica del dicho al hecho hay mucho trecho. En el caso de los consulados debo reconocer que tenemos una muy buena relación con cada uno de los cónsules, lo que no nos exime en cualquier momento de hacer eco de un ciudadano que vea vulnerado sus derechos y denuncie con fundamentos y pruebas una situación determinada.

Lo mismo ocurre con el tejido asociativo, si las cosas se hacen bien, desde luego que hacemos eco de ello, pero en el caso de observar cualquier tipo de anomalía nuestro deber es mostrarlo a la opinión pública para que no les vendan humo. Una asociación debe encaminarse a satisfacer las necesidades y prioridades de un colectivo y no a vender la figura de nadie para beneficio personal.

En el caso empresarial nunca hemos guardado esfuerzos para denunciar estafas masivas, cabe recordar el famoso caso de la empresa Sunny World Travel y del fallido concierto de Romeo Santos, que a propósito en este mayo se cumplen dos años del fiasco por el que tampoco se han derivado responsabilidades. Casados con nadie, solo con nuestros lectores.



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