EDITORIAL | Por Juan Pablo Blanco
Editorial 352: Dieciséis años de conclusiones

12/10/2019

Ha llovido muchísima información acerca de inmigración en estas páginas desde el 10 de octubre del 2003, día en el que salía a la calle un periódico con una denominación a la que, aún hoy por hoy y especialmente con los tiempos que corren, alguna gente lo contempla con cierto resquemor, unos se hacen los desentendidos, comentan detalles en sus círculos más cercanos sin atreverse a exteriorizar lo que piensan para quedar políticamente correctos, otros, los más desconfiados pero sinceros, demuestran a las primeras de cambio su rechazo a nuestra línea editorial. Lo escribo tal cual lo percibo, y es que para no plasmar la realidad como la observo, prefiero cerrar el “chiringuito”, mejor explicado, dejar de editar un periódico.

La tendencia paranoica de los actuales tiempos es que ciertos mensajes definen a la inmigración com el “arte” de llegar de los países de origen a chupar del bote, a recibir ayudas, a ser beneficiario de subvenciones, a tener prioridad sobre los nativos en los servicios básicos, y como si fuera poco, a quien tiene la desgracia de estar “irregular” se le vincula inmediatamente a la delincuencia.

Tristemente no me canso de escribirlo en casi todas las ediciones, las redes sociales se han convertido en un nido de sujetos que destilan odio en cada palabra cuando se refieren a los llegados de afuera. Ya en la praxis recuerdo a una joven taxista mexicana de los Ángeles, California, que recientemente durante el trayecto al aeropuerto LAX, me contaba cómo miles de xenófobos habían salido del closet y promulgaban su odio al inmigrante desde la llegada de Trump al poder, tema tabú del que antes solo se hablaba entre las paredes de las casas, sencillamente antes estaba muy mal visto, ahora no.

Lo mismo está sucediendo en gran parte de Europa con el discurso cansino de que la inmigración es la causa de todos los males de una sociedad, ignorando el resto de desgracias. Por todo esto, la temática que abordamos en este periódico desde hace 16 años es motivo de análisis en positivo para quienes realmente desde los cargos de responsabilidad política trabajan por la real integración de los nuevos ciudadanos y el verdadero tejido asociativo- no solo de fiestas- que verdaderamente dedica su trabajo social a la gente que dice representar.

Hoy después de 16 años recuerdo a los altos cargos en áreas sociales de los ayuntamientos, del Govern y de los Consells insulares que han puesto durante sus mandatos empeño y dedicación para sacar adelante los proyectos de integración real de los llegados de afuera, y es que el integrar abarca muchas definiciones que van desde los derechos hasta las obligaciones como nuevos ciudadanos.

Pese a haber avanzado en políticas de integración falta aún mucho por hacer, no bastan los discursos reivindicativos en Twitter o Facebook. A mi criterio falta bastante pedagogía, que en la práctica se sigue descuidando. La experiencia profesional en estas cuatro legislaturas me convence cada vez que la inmigración no se puede relacionar únicamente a una tendencia o corriente ideológica. No por el hecho de ser de un color político se es más o menos proclive a la inmigración, muchas veces las apariencias nos confunden y hasta nos asaltan en nuestra buena fe.

Agradecemos a los lectores, a la empresa privada y a quienes desde los cargos de responsabilidad trabajan con hechos y no con palabras por una sociedad más tolerante, amable y solidaria.



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Editorial 351: Papeles caducados

26/09/2019

Antes de entrar en materia sobre el tema central de estas líneas, decir que no son nada alentadoras las noticias esta edición. El efecto domino del cierre del tour operador Thomas Cook puede convertirse en un golpe devastador para todos los sectores. No se necesita ser analista económico para deducir que si el epígrafe turismo, el padre de los pollitos sufre un duro revés, los demás también acarrearán graves consecuencias.

Hablamos de la restauración, la construcción y los servicios que también, sin duda, quedarán malheridos. Conozco a muchas personas que trabajan en estos sectores, por ejemplo, en reformas de hoteles en invierno. Seguramente usted tendrá conocidos que ya le han expresado su preocupación por el inminente decrecimiento de los puestos de trabajo respecto al otoño-invierno del año pasado.

Es un batacazo que no se esperaba nadie. Veintidós mil puestos de trabajo menos, y miles de turistas tirados a su suerte en las Islas, entre los lugares más afectados..

El panorama sombrío no deja perspectivas de ver la luz al final del túnel, y ahora más que nunca cuando la clase política va de mal en peor, y si no son capaces de pactar entre ellos, menos aun cuando se tenga que resolver un problema mayúsculo como el terremoto económico que ha supuesto el cierre de este gigantesco tour operador. Esperemos como transcurren las cosas, ojala el golpe sea leve y no sea el comienzo de otra crisis en la que la peor parte la lleven los destinos cuyo sustento en un gran porcentaje depende del turismo.


No hay funcionarios suficientes


Y si la pasada edición hablamos de trámites administrativos, papeles en regla, plazos para la obtención de la nacionalidad, en esta quincena desde luego que no pasaremos por alto la noticia publicada en estos días por el Diario de Mallorca (ya anunciada desde hace tres meses en Baleares Sin Fronteras) sobre la otra crisis administrativa que se avecinaba con las personas que estaban expuestas a quedarse con los papeles caducados, y efectivamente ha ocurrido.

Es aterrador que el gobierno a estas alturas no haya podido cubrir las plazas de funcionarios en la Oficina de Extranjería de Baleares, por no mencionar a otras de la Administración para evitar salirme del tema.

Hay personas de diferentes nacionalidades en las empresas que no han podido seguir trabajando. La explicación es muy sencilla: los papeles les han caducado y por más que hagan el intento de renovarlos cumpliendo con todos los requisitos exigidos, todo se convierte en una odisea. Es imposible acceder a la cita previa.

Con esto se está abriendo el camino para otro nuevo tipo de irregularidad administrativa que afecta gravemente a quienes están cotizando, no solo para renovar sus papeles, sino para acceder a la nacionalidad española, hacer una reagrupación, o incluso, un trámite bancario.

Lo que está sucediendo en la Oficina de Extranjería de Palma no es cualquier chiste. Las abogadas que escriben para este periódico, concretamente Beatriz Tobón y María Sabater se han mostrado preocupadas por las estrictas políticas de las empresas de negarse a prolongar o renovar contratos a trabajadores con papeles caducados.

Simplemente lo que hacen las empresas es curarse en salud, obviamente no quieren meterse en líos por muy buenos y eficientes que sean esos trabajadores. Y lo peor de todo es que las asociaciones de inmigrantes que hace tres meses se reunieron con la delegada del gobierno en ese entonces, Rosario Sánchez y el delegado de gobierno en funciones, Ramón Morey, al día de hoy no tienen respuestas concretas sobre las soluciones que se avizoran. La tecla está muy seguramente en Madrid, pero si no hay voluntad política este problema se puede salir de las manos a tenor de la gran cantidad de personas que en la práctica van quedando en situación irregular.



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Editorial 350: Cuando la mediocridad se maquilla

14/09/2019

Es normal escuchar despropósitos en boca de personas que desgraciadamente no han tenido la oportunidad de formarse, no solo académicamente, sino que provienen de hogares desvertebrados, muchas veces con problemas de diverso índole contextual que son el reflejo de la personalidad forjada desde la niñez.

Cada vez confirmo más la teoría de que quienes culpan a los demás de sus desgracias están condenados a ahogar su desdicha, su odio y su resentimiento en el mar de los fracasos para terminar muriendo en los propios inventos que su mente les marca.

Estamos en una sociedad en la que desahogamos todas las penas en nuestro propio espectro comunicativo denominado redes sociales, en donde ponemos a parir a Raimundo y todo el mundo, y todo lo que se cruce por nuestro camino, incluso según el humor con el que amanezcamos, o las frustraciones personales que queramos disimular. Es evidente que las redes han servido para delatar la verdadera personalidad de individuos que han sacado a relucir lo que siempre tenían atragantado y no eran capaces de sacar a la luz pública por aquello denominado políticamente incorrecto o mal visto socialmente.

Incomprensible resulta leer en redes sociales comentarios o pensamientos del copia y pega tendenciosos y de mala leche apuntando a fomentar el odio, la rivalidad y el egoísmo entre los mortales de diferentes procedencias. Pero más incompresible es que esos mensajes provengan de personas de las que hasta hace poco consideraba con un alto nivel de análisis de la realidad e idoneidad suficiente de diferenciar una noticia falsa o verdadera.

El caso de la inmigración es uno de los perfectos ejemplos a citar dado el surgimiento de partidos políticos que se han apoyado en esta temática para irrumpir con fuerza. Simplemente han visto en el fenómeno migratorio su caballo de batalla para ganar réditos en lo que en la práctica equivale a votos, pero realmente eso no me preocupa, siempre he sido de los que he pensado que en política todo se vale, basta con estudiar el tema en una especialización de comunicación política en la que me formé para ver cientos de ejemplos de marketing de las grandes campañas presidenciales y conocer que muchas de las ideologías que nos venden constituyen una verdadera farsa, el fin justifica los medios.

Lo que realmente no es una farsa es el anómalo comportamiento de gente que hasta ayer consideraba objetiva e imparcial, de profesionales formados en las aulas escribiendo todo el día en Twitter y Facebook mensajes cargados de resentimiento y odio. Y lo peor, no hay que ser muy listos para deducir que muchas de estas personas achacan sus fracasos, concretamente, la falta de empleo y oportunidades sociales a la llegada de miles de inmigrantes “ilegales”.

No faltan los que escriben todo el día acerca de la aparición de los refugiados, de las ayudas a los “ilegales” (fake news la inmensa mayoría), del Paro que cobran los forasteros, del incremento de la inseguridad por culpa de los inmigrantes…en fin apuntan directamente que la causa de las desgracias propias es por la inmigración, definitivamente existe una marcada obsesión por esta temática.

Estoy plenamente convencido que lo de los refugiados y todo este etcétera negativo de la inmigración ligada con la delincuencia no va asociada únicamente a los irregulares administrativamente (no defiendo la teoría del papeles para todos). Pero indudable que la excusa inmigración se ha convertido en un argumento de muchos –aunque lo nieguen –para ocultar su mediocridad personal, y por qué no, ese sentimiento xenófobo que nunca había podido vomitar públicamente.

Tengo amigos españoles, incluso sin ideología política, que son grandes emprendedores y van por la vida triunfando, y a los que les cuesta llegar a final de mes no culpan a los demás, ni al sistema de sus propias desgracias. ¡El mundo es nuestro, es de todos!, achacar a los demás las limitaciones propias no es buena consejera.



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Editorial 349: Nada cambiará, mientras haya miseria en otros lugares

16/08/2019

Muy pocas cosas nuevas que agregar sobre el problema humanitario de los inmigrantes a bordo del barco de la ONG, Open Arms. Desde los primeros días de nacimiento de este periódico he dejado muy clara mi posición.

No es un razonamiento progresista, buenista, sentimental o de pretender convertirme en el Robin Hood de la humanidad. Lo digo por quienes se van lastre en ristre en contra de la inmigración ilegal, sea en Europa o en Estados Unidos, no, es simplemente cuestión de entender, tocar un poco de mundo, de haber viajado algo y de por lo menos mínimamente estudiar los eternos conflictos sin resolver de los países de origen, es decir, de la otra media humanidad podrida de injusticia social, harta de violaciones de derechos humanos, cuyo instinto de supervivencia les obliga a enfrentarse a misiones peligrosas, miles de personas hastiadas de tocar los umbrales de la pobreza absoluta.

Con estos problemas pueden poner a miles de Trump, Salvinis o Le Pen, o quienes renieguen en contra de la inmigración ilegal y la cosa seguirá intacta. Nada importará si construyen miles de muros como los que pretende levantar el mandatario estadounidense en la frontera con México.

El asunto seguirá así y a la gente que está jodida y hasta las narices de aguantar miseria en sus países de origen, nada, ni nadie les persuadirá de no arriesgar sus vidas por un mundo mejor, para cómo viven actualmente, igual les da morir en el intento, la gloria sería llegar a otro mejor mundo, nada que perder, pero sí mucho que ganar.

Y que la inmigración irregular muchas veces trae consigo pobreza, inseguridad y exclusión social, sí claro, el riesgo está latente y seguirá acechando, pero eso es imposible de cambiar mientras persistan las desigualdades abismales en África y en la mayoría de los países latinoamericanos.

Las mafias de traficantes de inmigrantes siempre han existido en todo el planeta, no solo en el continente negro, en Centroamérica pasando por USA, estas organizaciones criminales siempre han estado a la orden del día.

Remontándome veinte años atrás en el tiempo, cuando viví en Estados Unidos. Concretamente en New York, tuve la oportunidad de cubrir cualquier cantidad de noticias sobre inmigración irregular, gente que atravesaba el hueco desde Centroamérica por México, algunos coronaban el destino y otros se quedaban tan solo en el intento.

No es nada nuevo lo que estoy viendo en relación a hace dos décadas atrás, me remito a la expresión popular, el mismo perro con diferente collar (refiriéndome al contexto del problema). ¿De qué nos aterramos en Europa?, si siempre ha sido la constante, ahora la diferencia es que hay barcos con insignias de ONGS cuya misión es la de salvar vidas, aunque algunas personas insistan en que son subvencionados para que sus directivos ganen pasta.

En ambos casos es como estar en la misma situación, pero con diferentes protagonistas, en definitiva, por mucho que critiquen, se suban por las paredes con la llegada de pateras o que nos digan a los que entendemos de otra manera el problema “acógelos en tu casa”, la cosa seguirá siendo igual.

Apelar al sentido común es la mejor opción, mientras el hambre, la miseria, la corrupción, la falta de oportunidades, y peor aún, las guerras y los desplazamientos sigan en aumento en media humanidad la tendencia del desplazamiento será la misma, nadie puede rasgarse las vestiduras, es luchar contra la corriente, esa misma corriente de aguas que ha segado miles de vidas en el mediterráneo que simplemente claman a gritos un mundo decente para ellos y sus familias.



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Editorial 348: Malinterpretación y el respeto por el dolor de una familia

27/07/2019

Las redes sociales definitivamente se han convertido en los jueces que te condenan por una palabra que escribes a la ligera, o por algo que expresas por las experiencias que observas en la calle. Esta semana escribía en mi perfil de Facebook una opinión respecto a algunas personas que estaban en el Paro o cobraban ayudas a las que les resultaba más rentable cobrar la prestación que interesarse por sus propios medios en hacer cursos de formación y capacitación en aras de ampliar y mejorar su espectro laboral.

No lo hice con intención de ofender a nadie, ni mucho menos de tachar de vagos, sinvergüenzas o maleantes a quienes cobran el Paro. Si se tratara de esta premisa estaría señalando a mis propios amigos, conocidos e incluso a mí mismo que en mis comienzos en esta tierra me vi obligado a acudir a esta prestación, no por mucho tiempo pero también he probado los efectos de lo que es estar sin trabajo.

Creo que algunas personas entendieron el mensaje antes de editarlo, el propósito era el de informar y llamar la atención por el pasotismo de algunos, pero jamás la intención era herir ni ofender a nadie, quienes me conocen saben que nunca lanzaría un mensaje que atentara en contra de los derechos de alguien, simplemente se trataba de una reflexión, y no mía exclusivamente, sino de personas que sí aprovechan estos cursos de formación promovidos desde el SOIB.

Hacíamos eco del testimonio de un alumno que estaba recibiendo instrucción en unos cursos de técnicos de instaladores de gas, que nos manifestaba su preocupación por la falta de gente interesada en inscribirse, que obviamente, repercutiría en el cierre de un curso que ofrece la posibilidad de acceder a empleos directos especializados con un salario base de 1200,00€ y todas las prestaciones del caso garantizadas.

No es un despropósito, ni se está inventando. Si bien en este país cuesta bastante conseguir empleo en algunos sectores, en otros ámbitos especializados como el descrito faltan candidatos, quizá porque no están informados o sencillamente no están interesados. Pero el mensaje apuntaba al desaprovechamiento de estas oportunidades al alcance de muchas personas que tras finalizar de cobrar el Paro quedan a media luz. ¡Simplemente eso!

Aún estamos a la espera de obtener respuesta de los encargados de esos cursos para dar a conocer la problemática que existe, y si ya se ha arreglado por estos días pues mucho mejor.



Milagros Alanis Moyano, una chica argentina, 19 años moría envenenada tras haber ingerido una pastilla tóxica antes de entrar a un concierto el pasado 14 de junio en Sos Fusteret. Como lo comenté en mi perfil de Facebook, antes de ser periodista soy padre de familia de dos pequeñas y jamás se me ocurriría caer en la trampa sensacionalista de los linchamientos colectivos a los padres de la chica sin conocer primero las circunstancias que antecedieron al hecho.

Los que critican, e incluso se mofan en los momentos trágicos de dolor deben obrar con cuidado, no sea que se reviertan todas las sandeces que bajo el desconocimiento opinan. Debe ser un viacrucis para la familia soportar cantidad de barbaridades que ahondan en la herida.

Recordemos que todos tenemos una familia y el escupir para arriba es muy mal consejero, nadie conoce a fondo las connotaciones sociales que derivan una tragedia de estas características. Por el momento les envío a los familiares mis sentimientos de condolencias, y a Lautaro, hermano de Milagros, a quien conocemos por un entreno en nuestro equipo de fútbol, le enviamos un abrazo fraterno y un mensaje solidario. Esperemos que este tipo de hechos poco se repitan y a quienes se dedican a lucrarse con este deleznable negocio del trapicheo les caiga todo el peso de la justicia.



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Editorial 347: No es demagogia, ni defender lo indefendible

13/07/2019


Leía estos días una noticia sobre las ayudas a los inmigrantes “ilegales” en Mallorca que estaban en grave riesgo de exclusión social. Y desde luego, repasaba comentarios de personas, generalmente los jueces de las redes sociales, que realmente están muy distantes de conocer a ciencia cierta la raíz del problema.

En uno de los muros de un reconocido periodista mallorquín, Miguel Ángel Ariza, por cierto, afincado en Cali, Colombia, me permití, escribir lo siguiente, a tenor de la cantidad de mensajes que solo culpaban a los irregulares de ser prácticamente la raíz de los problemas de este país, pero que en mi humilde opinión, nada más y nada menos, es un sofisma de distracción para maquillar los verdaderos problemas y el cáncer que no solo corroe a este país, sino al resto de lugares de geografía universal.

Por supuesto, ahora, yo mismo también podría investigar y redactar un artículo sobre la cantidad de inmigrantes que cotizan a la Seguridad Social en esta Comunidad Autónoma generando Estado de Bienestar, sí así como se lee para los íncredulos

A estas Islas llega gente que se lo curra y no solo vive del cuento como muchos creen y opinan a priori, esos mismos que no analizan el problema desde la semilla y prefieren hacerlo desde la óptica superficial.

Tenemos que decir que Baleares es la cuarta Comunidad Autónoma en la que los extranjeros cotizan más a la Seguridad Social respecto al resto de Comunidades de España. (Datos recientes del Ministerio)

No justifico la avalancha desmedida de gente de afuera a países con limitaciones para acoger. No comulgo con quienes hacen mal uso de esas ayudas, pero tampoco me posiciono a favor de los estigmas, o en hacer la más fácil señalando a la inmigración como si se tratara de una de las peores pestes de la humanidad, tal y como leo en algunos comentarios, incluso de gente aparentemente ilustrada. pero me hago varias preguntas:

¿Por qué los medios no hablan de lo que se maneja en B en este país?. Prácticas muy comunes hasta en las “mejores familias”. 

Eso también hace parte del hueco presupuestario y del déficit catastrófico para que los jubilados no tengan derecho a una pensión digna.

¿Por qué no se ahonda más en la corrupción política y en los estrambóticos sueldos de quienes están en el hemiciclo o los altos cargos públicos?. Eso también afecta a nuestros pensionistas. 

¿Recuerdan el caso de las preferentes?. ¿Fueron los inmigrantes los que arruinaron la vida de miles de ancianos?. Hasta donde tengo entendido Rodrigo Rato y compañía no venían de África o de Sudamérica. 

Miles de españoles e inmigrantes también desfalcan al erario público cobrando en B, o cotizando lo que no corresponde por aquello de los falsos empresarios o autónomos, que dicho sea, es un mecanismo para liberar a las empresas de sus obligaciones. Eso también afecta a nuestros pensionistas, pero casi nadie lo menciona en los medios o redes. 

Conozco en Mallorca muchísimos negocios regentados por empresarios sudamericanos, cuya fuente de trabajo genera ingresos, y por consiguiente, impuestos que engordan las arcas públicas para los futuros pensionistas.

El sector de la propia salud es un rubro en el que los propios profesionales de la salud llegados de otros países aportan, cifras nada ínfimas a la SS.

Sería ideal que los medios reflejarán el otro contexto desconocido. Así como se habla de “ilegales” que no equivale a convertirlos a todos en delincuentes, también que se mencione a los millones de inmigrantes que aportan pasta al erario público.  

Y lo peor: mientras sigan existiendo los niveles de injusticia y desigualdad social en esos países con la venia europea y norteamericana, nadie detendrá los flujos masivos migratorios por mucho que los jueces de las redes sociales renieguen y se rasguen las vestiduras.



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Editorial 346: Preocupante panorama de la Oficina de Extranjería en Palma

27/06/2019

Quién pensaría que estuviésemos retrocediendo quince años en el tiempo. Justamente los mismos en el que fue fundado este periódico (octubre de 2003). Y es que a pesar del paso de los años, aún guardo en la memoria los momentos en que se hablaba del caos y los dramas humanos en la Oficina de Extranjería de Palma, en aquella época la de Ibiza aún no existía, en Menorca a pesar de que hay colectivos de inmigrantes no numerosos no se hacía latente ese problema.

Los abogados, gestores, tramitadores y todo aquel que haga parte de la extranjería podrá coincidir conmigo en que hemos vuelto a las andadas de antes. Parece que era un simple espejismo en el que la Oficina de Palma funcionaba muy bien después de la regularización masiva de inmigrantes aprobada por el gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero.

Recuerdo perfectamente los años de caos de Agustín Barceló, uno de los directores de la Oficina de Extranjería al que le tocó una época convulsa. Y luego llegó una de las mejores gestiones que se haya podido recordar, cuya responsabilidad recaía en la dirección de Carla Merced. Sin lugar a dudas fue una de los momentos más esplendorosos de esta oficina localizada en el Polígono de Levante, incluyendo remodelación y modernización de diversos espacios del edificio.

Con Merced, María Jesús Dapena y la funcionaria Carmen las cosas marchaban a pedir de boca, también es cierto que llegó refuerzo de personal, e incluso, paralelamente, la presión mediática ejercida por la Plataforma Socio- Sanitaria de Ibiza y un foro con invitados institucionales realizado por este periódico para tratar la problemática burocrática de extranjería fue decisivo para que de una vez por todas la oficina dedicada a esos asuntos abriera sus puertas.

Con la llegada de la tecnología era menos el trabajo y las citas se concedían casi al instante, luego para ser justo durante varios años las gestiones burocráticas funcionaron bastante bien. Infortunadamente lo bueno no dura para siempre y desde hace un par de años estamos observando como cada vez los usuarios tienen más dificultades para las citas y a los abogados les cuesta bastante sudor sacar adelante los expedientes, además, las citas telemáticas se han convertido en una cuestión de Dios y suerte.

Los abogados coinciden en que se debe entrar varias veces en la mañana para obtener una cita y se pierde demasiado tiempo. A pesar de que se dice desde la oficina que se reservan cien citas en la mañana y otro centenar en la tarde en la práctica el resultado no es el esperado, de ahí los colapsos para las citas de solicitudes y huellas.

Como si fuera poco las autorizaciones iniciales, los arraigos o tarjetas comunitarias solo se pueden hacer de forma presencial y no telemáticamente con previa cita. Los letrados especializados en extranjería coinciden en que el panorama va de mal en peor.

La Delegación del Gobierno no niega el problema- algo que les honra- al proliferar casos en la Administración Pública en defender lo indefendible desde adentro. Lo importante es que reconocen en que es una cuestión de nombrar funcionarios interinos para por lo menos agilizar los expedientes.

Ramón Morey, Secretario General de la Delegación de Gobierno en Baleares, una persona a la que conocemos hace más de una década, reconoce que hay solo 27 funcionarios atendiendo de 49 que había hasta hace pocos años, es decir casi un 45% menos de personal. Las repercusiones pueden ser graves al seguirse retrasando los expedientes para que las personas regularicen su situación administrativa bien sea por primera vez o en renovaciones, nada más y nada menos que el presente y el futuro de miles de personas, algo muy grave que está sucediendo en esta Comunidad Autónoma que afecta la vida cotidiana de numerosas personas de origen inmigrante.



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Editorial 345: Ocho agradecimientos y el nuevo gobierno

14/06/2019


No es para menos agradecer la acogida de la VIII Feria de Comercio Latinoamericano de Palma. El éxito no es el resultado del trabajo de una persona, sino del de un esmerado equipo que profesionalmente ha cuidado cada uno de los detalles para sacar adelante un evento que por la masiva afluencia de público cada vez demanda mayores exigencias.

Hace siete años era impensable que los asistentes se congregaran desde las 11h en los diferentes puestos de gastronomía o hicieran un alto en el camino para preguntarle al propietario o dependiente de una caseta las características de la línea de negocio.

Esta feria representa para el periódico ir en contra corriente de lo que se vende de la inmigración. En el caso de Latinoamérica, lo escribo con orgullo, conozco la evolución de algunos negocios con casi la misma edad del periódico, quince años en los que han crecido a pasos agigantados.

He tenido la oportunidad de ver a gente ilusionada con un maletín por la calle irradiando entusiasmo en un proyecto empresarial, que hoy por hoy son ilustres negociantes, honrados empresarios que han tenido la capacidad y la fortaleza de convertirse en generadores de empleo y aportar desarrollo y bienestar a esta sociedad.

Insisto en que infortunadamente lo que se vende de la inmigración en los medios apunta a lo negativo, en la sección de sucesos asociadas a noticias de criminalidad, o en páginas en las que solo los redactores con el afán de atraer más lectores siempre ligan a la inmigración con extrema pobreza, que dicho sea, no es ningún pecado mortal, nadie está exento de sufrir calamidades primarias en países ajenos al de origen; sin embargo, la tendencia siempre es escribir e ilustrar lo negativo dejando entrever la inmigración como una carga para la sociedad.

El ser testigo del proceso evolutivo de gente empresaria de varias nacionalidades reafirma la teoría de que las noticias positivas también venden y eso como un inmigrante profesional de la comunicación me llena de orgullo.

Agradecemos el apoyo del Ayuntamiento de Palma que en estos ocho años ha apostado por este evento, un referente para varios colectivos de la Isla, incluyendo a los nativos que aprueban este tipo de iniciativas que se realizan bajo los parámetros del respeto por las normativas municipales que nos exigen los técnicos de las diferentes áreas del consistorio, no es hacer una actividad por hacerla, es simplemente asumir una serie de obligaciones y responsabilidades en las que se tengan la capacidad y las garantías de cumplirlas.

En otro orden de ideas, esperamos que en la conformación del nuevo Govern, Ayuntamientos y Consells se tenga en cuenta la cohesión social y se siga haciendo énfasis en el tejido asociativo vecinal e inmigrante. No ceso en el empeño de insistir de que los colectivos tengan portavoces válidos alejados de intereses personales que trabajen para su colectivo, en esa línea desde los altos cargos de la Administración de áreas sociales en esta legislatura deben estar atentos a hacer una evaluación de cuáles son las asociaciones que realmente trabajan para su gente y no viven del cuento.

Desde este periódico nunca nos hemos declarado portavoces de nadie, ni representantes de ninguna comunidad. Cualquier medio de comunicación debe ser consciente de que no es monedita de oro para caer en gracia a todos, ejercemos este oficio desde hace más de treinta años sabemos que hay gente que comparte o no nuestra línea editorial. El lector es al final quien tiene la última palabra, agradecemos los elogios y también siempre hemos estado preparados para que discrepen de nosotros o para que literalmente, nos den palo, de lo contrario, no tendría ninguna razón de ser esta profesión.

¡Feliz verano!.



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Editorial 344: Pérdida de valores y la participación foránea en la política de Mallorca

23/05/2019

En estos leía como una adolescente había roto un plato sobre la cabeza de su propia madre. Semejante reacción de sevicia de la menor fue porque la señora la castigó y le quitó el móvil.

La semana pasada la prensa hacía eco del asesinato de una señora ecuatoriana residente en Mallorca en el que su hijo huido de 16 años, estaría seriamente comprometido en este macabro hecho, que dicho sea, ya fue capturado junto con su novia en Bélgica y se espera la orden de un juez para definir su extradición a España.

¿Y las otras noticias que no salen publicadas?, ¿de cuántas cosas no nos estamos enterando?. Algo macabro estamos haciendo los adultos para que los valores y principios se estén extinguiendo en el seno de algunas familias.

También la falta de pedagogía y la ausencia de políticas innovadoras de educación desde las Administraciones Públicas nos pasan factura. Claro que la culpa de todos los males del mundo no hay que achacársela a los políticos, pero a medida que trascurre el tiempo los discursos se centran más en ideologías extremistas, hambre de poder, insultos, ironías y guerras internautas “gracias” a la tecnología e inmediatez de las redes sociales. Nos preocupamos más de lo superfluo que de la verdadera esencia educativa de nuestros niños y jóvenes.

Las nuevas generaciones no solo se descuidan desde el seno del hogar, sino también en los programas pedagógicos que los políticos, ni la política incluye en la agenda de gobierno.

Muchas cosas tienen que cambiar, ¡ay de muchos en nuestras épocas si nos hubiéramos atrevido a levantar la voz a los padres o a los abuelos!. Preocupa bastante la ausencia de valores y de principios en las familias y la permisividad de la sociedad ante casos aterradores como la muerte de esta madre, cuyo único “pecado” era trabajar de sol a sol para que a su hijo no le faltara nada. Que en paz descanse Gloria Zabala.


En otro orden de ideas este 26 de mayo se elige a los alcaldes o alcaldesas de los municipios y presidentes a Comunidades Autónomas. Me ha sorprendido gratamente ver a candidatos de diferentes nacionalidades, cuya formación profesional y empresarial no interfiere con la política, por el contrario, el interés crece.

Por ejemplo, en Son Servera, un municipio a una hora y cuarto de distancia de Palma, los candidatos por el partido Ciudadanos es un médico cubano y un colombiano propietario de una pequeña empresa de construcción.

El hecho de que pertenezcan a determinados partidos políticos es lo de menos, cada uno tiene sus convicciones ideológicas y no soy quién para juzgar a alguien por pertenecer a una corriente política, no hay nada más indelicado, indecente y grosero que imponer las ideas a base de insultos o improperios.

Lo importante de este acontecimiento es que hace 15 años cuando escribí el primer editorial en este periódico era impensable que los llegados de afuera se interesaran por ir a votar y mucho menos que se presentaran a ser electos a cargos políticos.

Ahora, la cosa está dando un giro monumental y esto obedece a que hay gente que pese a no haber nacido aquí les duele el país, sienten los problemas de la sociedad en carne propia, e incluso, a algunos no se les nota el fulgurante deseo de figurar, simplemente tienen carisma y voluntad de estar participando en el proceso democrático y la oportunidad que les ofrece la tierra que les acogió algún día.



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Editorial 343: Pasando de la política

13/05/2019

Es impensable que a medida que trascurren los años residiendo en un país ajeno al de origen, pero que nos ha acogido con las puertas abiertas, permanezcamos indiferentes a la situación socio-política que se vive.
Sé que algunos pensarán: “la política me la suda”, o “paso de los políticos”, o “todos son iguales de chorizos”, las frases típicas para no acudir a las urnas y alimentar la abstención. Las excusas aumentan cuando no se ha nacido en este país y se ignora un derecho que por antonomasia a veces nos corresponde.
Algunos inmigrantes con cinco años de residencia legal continuada en España no saben ni siquiera si pueden votar al alcalde de la ciudad o municipio en donde están empadronados. En este punto hago hincapié en el caso de que España tenga convenio de voto recíproco con el país de origen del inmigrante receptor, tal como ocurre con los ciudadanos colombianos, ecuatorianos, paraguayos, chilenos, bolivianos y peruanos.
Será que estos ciudadanos, solo por citar los sudamericanos con los que España tiene acuerdos de reciprocidad de voto, se enteraron de que podían votar este 26 de mayo. Estoy seguro que la inmensa mayoría no se ha percatado bien sea por desinterés o también por una ausencia de información de la Administración Pública.
En Baleares para este 26 de mayo la nada despreciable cifra de 11.049 votos se hubiesen traducido en votos en las municipales si estas nacionalidades citadas, sumadas a los noruegos, neozelandeses, coreanos, islandeses, los de Cabo Verde y de Trinidad y Tobago, hubiesen acudido al Ayuntamiento de su municipio a inscribirse en el censo electoral. ¿Alguno que tenga en este momento cinco años de residencia legal continuada en España lo hizo?. ¿Lo sabían?.
Es una estadística fehaciente tomada del INE. Hago alusión a este tema porque veo a pie de calle a algunos nuevos ciudadanos desentendidos de la situación del país, y ni siquiera se dan por enterados que podían ejercer el derecho a escoger al candidato de su municipio donde está empadronado.
De todas maneras visto lo visto y analizándolo desde la perspectiva positiva más temprano que tarde los votos inmigrantes están desequilibrando la balanza. Los números de votos engordan las urnas en el momento de contar los cientos de nacionalizados que ejercen su derecho, seguramente el 28 de abril miles estuvieron en las mesas electorales.
También es gratificante ver que en las listas de los partidos hay personas de origen inmigrante, preparadas académicamente, no se necesita tener varias maestrías o ser un investigador, filósofo o escritor.
En Mallorca, nuestra Isla, la pasada legislatura (digo pasada porque ya es cuestión de días que termine), tuvimos a un concejal de origen venezolano y a otro argentino en el Ayuntamiento de Palma, que a la gente les guste o no su forma de gestionar o de su ideología política es otra cosa.
Lo cierto del asunto es que se tratan de personas pedagógicamente preparadas como para mínimamente poder hacer un escrito sobre cualquier temática o tener el criterio de pararse en frente de un público a expresarse como sus cargos lo exigen, o preparar proyectos o campañas para la ciudadanía a la que representan.
Para estar en unas listas de un partido político- cualquiera que sea- no se necesita vivir en Son Vida, nacer en determinado país, ser científico de la NASA o ser rico. No se trata de eso, no es cuestión de clasismo, es simplemente un ápice de conocimiento sobre si determinados inscritos por lo menos saben escribir un renglón de una carta sin un error de ortografía, o dominan mínimamente ciertas temáticas que no demandan un amplio bagaje cultural.
Me encantaría ver en esas listas el día de mañana a personas que tienen actitudes y aptitudes, no solo por su condición de extranjero de representarnos en un cargo público y abogar por los derechos de los ciudadanos en general, sino por el talante que debe tener, o por lo menos, un nivel mínimo de formación para poder figurar en la lista de un partido político. Compartir esta noticia:    




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