EDITORIAL | Por Juan Pablo Blanco
Editorial 321:
No solo la tinta vende buenas noticias, en la práctica también es posible

12/06/2018

La pasada VII Feria de Comercio Latinoamericana de Palma fue todo un éxito y una vez más este periódico demostró que no solo la tinta “vende buenas noticias”. En la práctica resultó gratificante la masiva convocatoria de público que a la vista de todos se volcaron a apreciar el emprendimiento latinoamericano.

En los medios, especialmente en la sección de sucesos de los periódicos, la inmigración se aborda con criterios relacionados a delitos, o desde otras perspectivas se achacan a los inmigrantes las desbordadas cargas sociales de un país, omitiendo las verdaderas connotaciones que hunden y estrangulan las economías de una nación.

Lo más fácil y populista es culpar a los flujos migratorios y a los gobiernos que permiten atravesar las fronteras, lo imposible resulta cuando se plantean proyectos de ley para suprimir privilegios en el Congreso, los recortes de miles de cargos públicos buenos para nada, asesores de los asesores, la proliferación del poder abusivo del sistema financiero sobre los ciudadanos y la corrupción en todo su esplendor.

El verdadero despilfarro comienza desde los encargados de gestionar la casa y no por los que llegan a ella. Por el contrario, actividades como la feria del 1, 2 y 3 de junio ratifica que hay un verdadero potencial de economía representada en gente pujante proveniente de afuera. En esta ocasión el Diario de Mallorca y Última Hora hicieron eco de la noticia. El propio Ayuntamiento de Palma convocó una conferencia de prensa para contar los detalles de este encuentro empresarial.

Para Baleares Sin Fronteras resulta un logro que la intención mostrada desde nuestra primera edición publicada un 10 de octubre del 2003 siga cosechando buenos resultados. Un agradecimiento a cada uno de los feriantes que participaron en la última versión de la Feria Latinoamericana. Nos veremos el próximo año si la salud y las fuerzas nos lo permiten.

Las actividades de los quince años del periódico Baleares Sin Fronteras no se detienen. Estamos planificando jornadas culturales para niños y foros con temáticas de interés general. En este aniversario no habrá conciertos, la coyuntura nos obliga a preocuparnos más por temas sociales y especialmente desde nuestras páginas seguiremos marcando el paso con el trabajo a efectos de aportar por la buena convivencia entre las diferentes culturas residentes en la Isla.


Nuevo gobierno

Por último mencionar que en paralelo a la actividad que tuvimos en el Parque de las Estaciones a comienzos de junio se presentaba en España el cambio de gobierno. Triunfó la moción de censura y desde luego que como nuevos ciudadanos de este país no podemos dejar de expresar nuestra opinión.

Sea el color político que esté en la Moncloa esperemos que se responda al reto de sacar adelante todas las políticas que encaminen al Estado de Bienestar desde todas las perspectivas sociales. Por citar un ejemplo, las guerras obligan a millones de familias a buscar un refugio en otros países, que dicho sea, no adoptan políticas solidarias de acogida y se hacen los de la vista gorda. Y con esto no pretendo decir que España se convierta en un semáforo en verde donde todo el mundo transite como le plazca, simplemente hacer un llamado urgente a que se diseñen políticas adecuadas y definidas para replantear soluciones concretas a este delicado tema.

En pleno siglo XXI es inconcebible que millones de seres humanos, entre ellos menores de edad, sigan muriendo en el mar tras los intentos fallidos de alcanzar costas españolas u otros países europeos.

Es entendible que las sociedades de acogida se muestren reticentes a aceptar el tráfico de personas provenientes de las mafias, pero repugna la indiferencia frente a gente inocente que sale despavorida huyendo de las guerras de sus países, sin duda, es un efecto rebote imposible de controlar, mientras predominen políticas e intereses económicos en el financiamiento de las guerras. Doble moral a flor de piel, nos rasgamos las vestiduras por la llegada de refugiados, pero permitimos que muchos de los Estados avanzados participen directamente patrocinando de esas guerra.



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Editorial 320: Gente que aporta a la sociedad de acogida

26/05/2018

El próximo fin de semana, 1, 2 y 3 de junio se realizará la VII Feria de Comercio Latinoamérica de Palma. La iniciativa surgió hace siete años gracias a una propuesta que se presentó al Ayuntamiento de la Capital Balear, cuya ida central era mostrar el aporte del ciudadano de afuera no solo como soporte y una parte del motor de la economía palmesana, sino el emprendimiento y progreso de personas que llegaron desde sus países de origen en busca de una vida mejor.

Esa vida mejor se traduce ahora en prósperos empresarios que cotizan a la Seguridad Social, generan empleos, pagan sus impuestos y se han adaptado perfectamente a la sociedad de acogida.
Puede que a los ojos de cualquier lector desprevenido resulte obvio lo que estoy contando, sin embargo, la obviedad para algún sector de la sociedad comienza desde la perspectiva negativa, un estigma no favorable que los medios de comunicación por inercia siempre se han encargado de alimentar.

Casi siempre que se escribe de inmigración en un periódico u medio audiovisual se asocia a delincuencia, violencia, refugiados, no integrados, subvenciones o ayudas.

Tópicos desagradables que ante los ojos de la opinión pública resultan una carga que repercute en el gasto público derivado de los impuestos, una responsabilidad que no tienen que asumir los gobiernos de los países receptores, o simplemente una amenaza al ciudadano nativo que mira como una amenaza la llegada de personas de afuera, algunos incluso parece que tuvieran una escritura de notaria debajo de un brazo cuando se jactan en pronunciar la frase “esta tierra es mía”.

Infortunadamente para nadie es un secreto que las noticias malas son las que se venden y las más comentadas. Por esa misma razón es que no muchos se dedican a escribir crónicas positivas en torno a temas interesantes y amables que demuestren que la buena convivencia, la efectiva integración y el aporte de los llegados de afuera hacen parte del andamiaje y progreso de una sociedad.

Detrás de muchos empresarios que he tenido la oportunidad de conocer existen verdaderas historias de vida dignas de contar. Es uno de los capítulos que siempre han hecho parte de los artículos de este periódico en los quince años a punto de cumplirlos el próximo mes de octubre.


No a la agresión verbal ni física

Pasando a otro tema que tenía atragantado desde el sábado 19 de mayo, es mi deber desde estas páginas rechazar cualquier acto violento venga de donde venga. Hago referencia al partido de fútbol que el equipo que representa a este periódico en Primera Regional jugó contra el Son Sardina en Son Moix.

En el minuto 35 de la segunda parte, un jugador del BSF FC perdió los papeles y le propinó un pisotón al árbitro y un manotazo al juez de línea. Inmediatamente el partido fue suspendido.
No existe ningún tipo de justificación para la agresión verbal ni física en ningún ámbito del deporte. Los años anteriores veíamos como jugadores de los equipos rivales agredían a dos colegiados. Acto seguido nuestros jugadores, cuerpo técnico, e incluso, quien escribe saltaba al campo a defender la integridad física de los árbitros.

Esta vez no se llegó mayores, no hubo necesidad de la intervención de la fuerza pública, ni de los servicios asistenciales de una ambulancia, a diferencia de los casos descritos anteriormente.
Sea esta la ocasión para enviarle un mensaje de solidaridad al árbitro Yohann Husson y a su asistente, igualmente nuestros respetos al Comité de Árbitros. Inmediatamente después de finalizado el partido hemos tomado los correctivos del caso con nuestro jugador.
El hecho de representar a un periódico nos obliga a dar doblemente ejemplo y asumir con mucha responsabilidad este reto. Ni más, ni menos. Seguiremos fomentando los valores en el deporte, la tolerancia y el respeto.

Esta vez no se llegó mayores, no hubo necesidad de la intervención de la fuerza pública, ni de los servicios asistenciales de una ambulancia, a diferencia de los casos descritos anteriormente.
Sea esta la ocasión para enviarle un mensaje de solidaridad al árbitro Yohann Husson y a su asistente, igualmente nuestros respetos al Comité de Árbitros. Inmediatamente después de finalizado el partido hemos tomado los correctivos del caso con nuestro jugador.

El hecho de representar a un periódico nos obliga a dar doblemente ejemplo y asumir con mucha responsabilidad este reto. Ni más, ni menos. Seguiremos fomentando los valores en el deporte, la tolerancia y el respeto.



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Editorial 319: Después de dos años, “aquí no ha pasado nada”

11/05/2018

Soy uno de los fieles convencidos de que sobre la faz de la tierra predomina el bien sobre el mal. A pesar de convivir con noticias trágicas y de pertenecer a un mundo en el que los seres egoístas, acaparadores de poder y codiciosos pretenden imponer su ley, también abundan los buenazos, e incluso, proliferan los ingenuos y tolerantes que por evitar enfrentamientos y problemas están dispuestos a pasar página ante las injusticias. 

En esta edición hago una reflexión sobre la situación que refleja el pensamiento de unas personas que literalmente fueron estafadas en el 2016 por dos razones. Ambas son similares porque los estafados están resignados a tirar la toalla y, aunque cueste creer, algunos se lo toman hasta con humor.

Los unos son los responsables de una empresa de paquetería a Ecuador, OGC, que robaron no solamente dinero de envíos de unos contenedores que guardaban artículos con importantes valores comerciales y pertenencias con recuerdos, cuyo valor moral no tienen precio. 

Triste escuchar la historia de la abuela que no pudo enviarle el futbolín a su nieto a Ecuador por culpa de estos desaprensivos. 

Duele escuchar la historia de la otra mujer que envió a través de esta empresa fantasma unos electrodomésticos que con esfuerzo y sacrificio había comprado en Conforama. Incluso llegando a endeudarse para poder darle gusto a su familia en Ecuador. 

Tres mil euros que la señora perdió por culpa de unas personas que tendrían que estar toda su vida encerradas en una prisión. Han transcurrido dos años y el daño no ha sido resarcido. Sin embargo llama la atención ver sus expresiones en el rostro en el momento de recordar tan amargas experiencias. No se les ve un ápice de maldad, de odio o de rencor. ¡Chapó!

Idénticamente pienso sobre lo ocurrido en el nunca realizado concierto del bachatero Romeo Santos en Mallorca. Definitivamente la mayoría de los humanos están para aguantar palos, levantarse y seguir andando. 
La vida continúa y hay que ponerle buena cara al mal tiempo. En el artículo en el que hacemos referencia al caso de la organización del recital del bachatero, nuestra intención en ningún momento es ejercer el papel de policías, jueces o fiscales.

Simplemente el objeto del periodismo debe ser social por encima del postureo o de la figuración personal. Lo único que me interesa humana y profesionalmente, más allá de quién o quiénes sean los culpables de una estafa - entiéndase por apropiarse indebidamente de algo que no le pertenece actuando de mala fe - es que exista una reparación del daño causado si hubiesen los mecanismos jurídicos rápidos y efectivos para lograrlo.

No faltarán los que se rían por creer en cuentos de hadas, pero a quienes trabajamos en un medio de comunicación el silencio y el pasotismo nos convierten en cómplices de las injusticias, de la desvergüenza y de los propios delincuentes que van por la vida arrasando a quien se le cruza en su camino.

Por este mismo motivo cuando les hablo mirando a la cara a estas personas deduzco que lo único malo que han hecho es confiar en unas empresas, a cuyos responsables les importa un rábano lo que han hecho, y seguramente seguirán haciendo mal. Resumiendo toda esta parafernalia, simplemente no me conformo ni me resigno a ser uno más del sistema del “aquí no ha pasado nada”.



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Editorial 318: ¡Casados con nadie!

28/04/2018

El periodismo es una profesión que, sin lugar a dudas, deja grandes satisfacciones morales en la medida en que se ejerza con responsabilidad, seriedad e imparcialidad. Uno de los secretos de este asunto es que los sentimientos, los amiguismos y las conveniencias se deben dejar de lado. Los marcados elogios y el peloteo continuo al entrevistado en un artículo o un reportaje pierde interés.

La objetividad no se vende, la credibilidad no tiene precio y los compadrazgos o comadrazgos entre periodistas con políticos están muy mal vistos, como pesimamente desluce ante la opinión pública un comunicador que a través de su medio o redes sociales defienda y vanaglorie con mensajes de apoyo a un candidato a un cargo público y concentre su tinta ideológica al desprestigio del postulante político que no es de sus afectos, la crítica tiene validez, pero en ambas vertientes, analizando lo positivo y lo negativo de las dos caras de la noticia.

Me he llevado sorpresas mayúsculas de jóvenes que pintan muy bien en esto del periodismo, con un panorama halagüeño captadores de masas y generadores de opiniones positivas por su forma de escribir, excelente habilidad para hablar en un micrófono y buenas dotes para conducir un programa radial o televisivo.

Sin embargo, ese terreno ganado se va en picada, tal vez por la inexperiencia, el apasionamiento y el desenfrenado afán de ganar adeptos sin importar que la credibilidad obtenida hasta el momento se vaya de un momento a otro al garete. En definitiva, en nuestro caso desde que se fundó Baleares Sin Fronteras hace ya casi quince años nos preguntan por nuestro ideario político, o posiblemente por haber publicado una información de una asociación de interés general nos relacionan con dicha entidad o colectivo, o también causa sorpresa nuestra opinión de un consulado cuando las cosas se están haciendo bien debido a que en la práctica lo podemos constatar.

Actualmente elaborar una crónica humana llena de matices positivos es misión complicada, la explicación sencilla sería por lo difícil que resulta enganchar al lector o atraer audiencia.

Para quienes nos preguntan decirles que a nivel político no estamos casados con ningún partido, ni identificados con ninguna bandera ideológica. Cinco legislaturas en España han bastado para saber quién es quién y poder tener la capacidad de interpretar cuando un entrevistado me está contestando a unas preguntas para salir del paso, únicamente para ser políticamente correcto.

No me descrestan las corrientes ideológicas, ni los discursos empalagados de palabras bonitas, puedo dar fe de políticos que han pasado por áreas de inmigración de la Administración y han dejado una huella positiva interesándose por ser originales trabajando en programas y actividades que ayudan al fomento de la integración.

En la teoría he escuchado muchas defensas férreas a favor de la integración, pero también a la hora de aplicarlas esos mismos erran estrepitosamente. Marcadas contradicciones que dejan entre ver que en la práctica del dicho al hecho hay mucho trecho. En el caso de los consulados debo reconocer que tenemos una muy buena relación con cada uno de los cónsules, lo que no nos exime en cualquier momento de hacer eco de un ciudadano que vea vulnerado sus derechos y denuncie con fundamentos y pruebas una situación determinada.

Lo mismo ocurre con el tejido asociativo, si las cosas se hacen bien, desde luego que hacemos eco de ello, pero en el caso de observar cualquier tipo de anomalía nuestro deber es mostrarlo a la opinión pública para que no les vendan humo. Una asociación debe encaminarse a satisfacer las necesidades y prioridades de un colectivo y no a vender la figura de nadie para beneficio personal.

En el caso empresarial nunca hemos guardado esfuerzos para denunciar estafas masivas, cabe recordar el famoso caso de la empresa Sunny World Travel y del fallido concierto de Romeo Santos, que a propósito en este mayo se cumplen dos años del fiasco por el que tampoco se han derivado responsabilidades. Casados con nadie, solo con nuestros lectores.



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Editorial 317: Reactivación del tejido asociativo

14/04/2018

Me sorprende cada vez más la diversidad migratoria que reside en Mallorca. Cualquiera se imaginaría que los efectos de la crisis hubiesen provocado un éxodo masivo a sus países de origen.

Pero no, hoy la inmigración en Baleares está más fuerte que nunca, y cuando me refiero a fuerte, hablo de la reactivación del tejido asociativo después de haber estado en el completo ostracismo durante 8 años, es decir, dos legislaturas.

Siempre lo dije en estas mismas líneas, no entendía la razón de existir de una ineficiente y poco operativa, de la hoy extinta Dirección General de Inmigración en la pasada legislatura de José Ramón Bauzá, que pasó con más pena que gloria.  Si el pasado 5 de abril hubiese hecho una encuesta entre los asistentes al Casal de Inmigrantes, seguramente la mayoría desconocería la existencia de un área del Govern balear que sencillamente nunca operó en la práctica. 

Y esto no es una opinión a favor o en contra de alguna corriente política, al contrario, se trata de recordar que cuando existe una necesidad primordial no se puede suprimir un área social de la noche a la mañana, o en el caso de que esté operativa, lo mínimo es que tenga un ápice de eficacia.

Recordemos que esta Comunidad Autónoma acoge a un 20% de inmigrantes de la población, y en el escalafón Baleares aparece como la tercera comunidad que alberga más población foránea en relación al número total de habitantes. 

No se trata de crear políticas de favorecimiento a los colectivos de afuera, ni mucho menos que alguien suspicaz piense que solicitamos subvenciones o tratos especiales, pues estaríamos entrando en un agravio comparativo de desigualdad con el resto de población española, que desde luego también tiene las mismas prioridades básicas y problemáticas en asuntos de trabajo, viviendas, educación y salud, entre los temas sociales con mayor demanda.

Simplemente por el bien de toda la ciudadanía conviene reforzar el tejido asociativo. Y es que con todas las circunstancias excepcionales que se están viviendo en Europa, hoy más que nunca se hace imprescindible tener interlocutores válidos que representen a un colectivo extranjero de cara a los responsables políticos.

El estado de bienestar consiste en que los ciudadanos conozcan a sus administraciones, y recíprocamente los encargados de elaborar políticas sociales estén enterados de la realidad étnica de un territorio. 

En algunos ayuntamientos de la Isla están reforzando las políticas sociales migratorias y en Participación Ciudadana del Consell de Mallorca se están aplicando iniciativas que fomenten la buena convivencia. No todo lo que los políticos hacen es malo. Como siempre lo he manifestado, no creo en las ideologías, le apuesto a las personas con capacidad de gestión que asuman un cargo de responsabilidad en áreas sociales y por lo menos sepan dónde están parados.

Retomando la iniciativa de la Asociación Cultural Ecuatoriana-Iberoamericana, presidida por Isabel Oviedo, vale resaltar la irrupción de personas de diferentes países con la voluntad de integrarse a la cultura de acogida. En la práctica esto equivale a pedir a gritos- al igual que el resto de la población nativa y peninsular- espacios culturales y deportivos para fomentar las buenas prácticas entre sus comunidades, sin duda esta es una buena señal de integración, no se están solicitando lugares para promover guetos, por el contrario, muchos de los líderes hacen eco de sus representados, quieren aprender el catalán, en el caso de los africanos muestran la voluntad de aprender ambos idiomas.

Esperemos que este tipo de reuniones se sigan presentando, no todos los días o cada mes, pero por lo menos dos o tres veces al año. No es aconsejable que en una comunidad autónoma con un alto índice de población migrada, estos temas de integración sean desatendidos por las autoridades, algunos dirán que a estas alturas será por buscar el voto a un año de las elecciones autonómicas y municipales, a nivel profesional y personal apostaría para que todos los años estuviéramos a 365 días de las elecciones. Chapó por los que sinceramente desde sus cargos políticos se preocupan desinteresadamente por esta temática, esperamos que si siguen en la próxima legislatura mantengan este buen ritmo y, si no están, los que llegan tomen el ejemplo.



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Editorial 316: Declive periodístico

27/03/2018

El próximo 27 de mayo son las elecciones para Presidente y Vicepresidente en Colombia. Y no deja de llamar la atención la forma en que algunos autoproclamados adalides de la comunicación en las redes sociales hacen campañas en favor del candidato de su simpatía política o conveniencia personal. Obviamente no faltan quienes desde que amanece culpan de lo que pasa en el mundo al aspirante que no es de sus afectos.

Estos días leyendo el contenido de las publicaciones que aparecen en mí muro no me cabe la menor duda de que el sentido de la objetividad, imparcialidad y ecuanimidad van en contrasentido de la ética profesional. Algunos dirán que no es de ahora, quizá sea cierto, pero con el fenómeno de las redes es más fácil saber quién es quién y cómo es que la información es manipulada y tergirversada por estos profesionales que van en contracorriente de informaciones veraces y constrastables.

La mejor manera de comprobar los alcances, la pasión, el desenfreno absoluto por atacar o defender una idea, se plasma en las épocas de campañas electorales. Ciertamente en las redes sociales no encuentro grandes diferencias entre algunos periodistas, que por su formación están llamados a ser voceros de conciliación con los ciudadanos de a pie que se dedican a agredir, ofender e insultar a quienes estén en contra de su ideario político. Es complejo admitirlo, pero el grosero léxico, las irrespetuosas formas y las imposiciones de un forista cualquiera no se diferencian en casi nada a las de algunos comunicadores que se ponen a su altura en el momento de abordar un tema de debate. No pretendo generalizar, pues existen valiosos profesionales a los que da gusto leerlos en una red social o en artículo de periódico.

Posiblemente sea un nostálgico de las antiguas generaciones, época en la que nos enseñaban que el periodismo era un oficio y profesión que requería un enorme sentido de responsabilidad a la hora de informar. En aquel entonces estábamos lejos de imaginarnos los avances del mundo de la comunicación y los alcances que hoy en día la tecnología nos ofrece.

Cataluña

En España están a la orden del día varios temas candentes, entre ellos el debate de Cataluña, a partir de ahí algunos responsables y colaboradores de ciertos medios de comunicación incitan al odio con lenguaje provocador e irresponsable. Es cierto que lo que ocurre no deja indiferente a nadie, pero en medio de la zozobra quien está al frente de un micrófono o tiene el privilegio de derrochar tintas de opinión en medios reconocidos son los llamados a guardar las formas y a ganarse el respeto de la audiencia.
El respeto no se gana con palabras soeces en contra de los pro independentistas o españolistas, el verdadero valor de esta profesión se gana confrontando las fuentes para que la opinión pública haga una valoración de los mensajes.

Obviamente en esta profesión tienen que surgir los líderes de opinión informativa de la derecha o la izquierda, en todas las sociedades se da esta tendencia. Sin embargo, hoy por hoy es más fácil encontrar editorialistas que informadores, abundan más los reyes de la información que los peones encargados de elaborar una buena noticia.

Ayer antes de cerrar esta edición me encontraba en Twitter un dantesco pronunciamiento de Jair Domínguez de TV3 de Cataluña en el que textualmente decía que la república no se construía con lazos amarillos y manifiestos, sino con sangre y fuego. Y se podrían citar otros ejemplos de medios que repelían el ataque de Domínguez. En definitiva, guerra de opiniones con ráfagas de mensajes peligrosos que destruyen la esencia social del oficio del periodista.



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Editorial 315: Una inocente sonrisa apagada para siempre

13/03/2018

Cuando se presentan casos inexplicables, le doy vueltas a la mente y confieso que siento vergüenza de pertenecer a la especie humana, ofrezco un millón de excusas ajenas a todos los niños del mundo por las atrocidades de las mentes enfermas de algunos adultos que no merecen compartir el mismo espacio, ni respirar el mismo aire de la gente normal y de bien.

No empujo al odio, por el contrario, me carcome la impotencia. Me da igual la nacionalidad de la culpable de este atroz hecho, o de si la presunta asesina es inmigrante latinoamericana, negra, blanca, aria o china.

¿En qué cambian las cosas?, ¿le devolveremos la vida a Gabriel?, o en el caso de que hubiese sido el o la homicida de determinada etnia, por ejemplo, rubio de ojos azules adinerado y no inmigrante, ¿el dolor de los familiares hubiera sido diferente?

En este momento me da absolutamente igual si la presunta asesina paga su delito en una cárcel de España o de República Dominicana. Lo doloroso y preocupante es el desgarrador sentimiento de desolación de una familia.

Qué asco, qué repugnante, qué oportunismo sacar a relucir más odio en estos momentos. Chambona, trillada y repetitiva frase de “con mis impuestos no mantendré un delincuente extranjero”, es como querer cambiar el mundo en cuestión de segundos.

Vaya espectáculo circense que va en sentido contrario con el respeto hacía el dolor de una familia, incluso hasta los que estamos lejos de este infausto hecho nos afecta en nuestro diario quehacer. ¿Algunos de estos jueces de las redes sociales han escuchado las declaraciones de la madre de Gabriel emplazando a la opinión pública a la no instigación al odio?

Nos rasgamos las vestiduras con la presunta asesina. Impartimos cátedra de valores y convivencia, pero regamos odio por las redes sociales. De cierto modo con estas actitudes hacemos parte de alguna porción de esta podrida sociedad que respira azufre en lugar de oxígeno. Predicamos armonía y amor, pero sembramos fobias a todo nivel.

Hablemos en clave ciudadana, lo reitero, como padre de familia de una niña de la misma edad de Gabriel. La nacionalidad de quien mató al pequeño Gabriel no le va a devolver la vida; más bien es otra excusa para ampliar los tentáculos del odio y el desprecio hacia los demás.

Dejemos que la justicia actúe y respetemos, respetemos de una puñetera vez el dolor de una familia y de madres y padres que impotentes vemos como una ciudadana del mundo desequilibrada acabó con la vida de un inocente.

A los ciudadanos decentes que llegaron a España buscando otros horizontes de vida. Debemos sentir verguenza ajena de haber nacido en el mismo país de un criminal, pero nunca de nuestras raíces.



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Editorial 314 / El único camino: la denuncia

24/02/2018

Por fin, un árbitro valiente y sensible se atreve a denunciar en un acta lo que durante 7 años, Baleares Sin Fronteras Fútbol Club ha vivido en algunos pueblos (no todos) cuando ha ido a jugar.

El buen desarrollo de un partido y el post partido dependen también del entorno externo de los aficionados en las tribunas. No faltan los energúmenos que se siguen filtrando en los campos deportivos cada fin de semana incitando al odio por los árbitros, alimentando el racismo y promoviendo la discordia y la pelea.

De nada sirven las campañas de los valores en el deporte del Consell de Mallorca, el Stop al racismo y xenofobia de la Conselleria de Servicios Sociales y los continuos pronunciamientos de la Federación de Fútbol Balear, si de una vez por todas no se prohíbe la entrada a los violentos a los recintos deportivos.

A las directivas de los equipos no hay que culparlos, no se puede meter en el mismo saco a todos, ni mucho menos manchar el nombre de todo un pueblo por diez impresentables.
Sin embargo, sí que es necesaria la identificación inmediata, el rechazo y repudio público a esos personajes para que no vuelvan a pisar un campo deportivo. No todo se puede quedar en la teoría, en el tablero, en conversaciones de despachos o de bares. Simplemente no. Se debe actuar ante los violentos y los agresores de la palabra que siguen campando a sus anchas en los polideportivos.

Reconocimiento al árbitro David Onetto por no sólo denunciar los insultos a ellos, sino también por atreverse a describir una realidad que muchos de sus compañeros omiten en sus actas, flaco favor le hacen a la erradicación de la violencia en el deporte. Todo hay que contarlo, pero no todos se quieren “mojar” y prefieren pasar por las ramas y de agache para evitar problemas o situaciones incómodas.

Así como hablamos de racismo y xenofobia podríamos hablar de otro tipo de situaciones grotescas e inaceptables que he visto en los campos de fútbol. El o los enganchados de siempre que no les importa armarse un porro cerca de un grupo de niños de corta edad que juegan a escasos metros de ellos. No pretendo ser más papista que el mismo Papa, ni escribir en esta columna los diez mandamientos o imponer clases de moralidad.

Cada quien que haga lo que estime conveniente, pero en el sitio adecuado, menos donde hayan menores de edad, en esa línea, los directivos y responsables de los polideportivos y directivas de los clubes tendrían que ser más enérgicos. No obstante, insisto que sobre los despachos los folios y carteles de campañas están repletas de tinta instando a dar ejemplo, e inculcar valores a la juventud en el deporte, pero en la práctica los buenos ejemplos y la acción brilla por su ausencia.

Sigue siendo preocupante lo que se ve cada fin de semana en los campos deportivos, especialmente en los de fútbol. Sin embargo, la respuesta que más encaja con la actual realidad está ahí, si los derriba no dan ejemplo poco o nada se puede esperar del entorno modesto del deporte, lo podemos observar día a día en el fútbol de elite. Algunos clubes siguen siendo coparticipes directamente de la existencia de las barras bravas que son solamente delincuentes y excluidos sociales que buscan en el deporte una excusa para saciar su odio. Paz en la tumba del ertzaina Inocencio Alonso, que en cumplimiento de su deber- llevaba más de 13 horas seguidas trabajando- al intentar a controlar una de las cargas de los energúmenos violentos sufrió un paro cardiaco. E,P. D

Baleares Sin Fronteras Fútbol Club. 
Siete años, doce nacionalidades, integrándonos a través del deporte.



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Editorial 313: ¡Cuidado con las Cartas de Invitación!

10/02/2018

Un tema delicado para tratar en la edición de marzo de Baleares Sin Fronteras. Me adelantaré un poco en esta editorial. La Carta de Invitación para entrar a España

Ojo, a las personas que desconocen las consecuencias legales que tiene invitar a alguien como turista para que al final se quede en el país. No solo para el invitado, sino incluso, las penalizaciones para el invitante son de extrema gravedad. Eviten problemas, quien venga con Carta de Invitación debe irse a los tres meses, existe la tendencia de creer que no hay controles, pero los está habiendo, y más de lo que nos imaginamos. En definitiva, es mejor evitarse problemas innecesarios.

Es conveniente hacer las cosas al derecho desde un comienzo, en el caso de que la intención sea quedarse en España a trabajar, aunque en estos momentos sea complicado, es recomendable buscar un mecanismo para hacer una oferta de trabajo desde el país de origen o acceder de una forma en la que no se quebrante la Ley de Extranjería, y de paso, como plus añadido, para evitar que al invitante se le abra un expediente sancionador por promover y fomentar el tráfico o inmigración clandestina, que es castigada con cuatro a ocho meses de prisión, según lo tipifica el Código Penal.

Quizá pocos sepan la gravedad de este asunto, por eso mismo en la próxima edición del periódico hablaremos con letrados, e incluso, fuentes de la Policía Nacional para que ahondemos en el compromiso que conlleva hacer una Carta de Invitación, cuya responsabilidad recae sobre la persona que invitó a pasar una temporada en España a un familiar, amigo o conocido.

No se trata de asustar a nadie, simplemente por la experiencia del día a día. Advertirles que estamos recibiendo llamadas a la redacción de nuestro medio de las propias personas que, por desconocimiento, han infringido la ley y ahora están buscando desesperadamente asistencia jurídica de un abogado.

Me cuesta creer y manifiesto abiertamente que estas no son excusas para que alguien justifique su error en el desconocimiento de la Ley. En el momento de ir a la Policía a llevar los requisitos para invitar a alguien que venga de afuera nos informan al detalle.


Y, desde el mismo instante en que firmamos el documento, estamos advertidos como invitantes a lo que nos exponemos en el caso de que nuestro invitado se niegue a abandonar el país a los tres meses de estancia en España.

De igual manera, es un craso error creer que nadie irá a buscar a nuestro invitado en el caso de que se quede en el país. Existen múltiples controles y cruce de información entre los Cuerpos de Seguridad y la Administración para saber quiénes se han ido, o en su defecto, identificar a las personas que han quebrantado la Ley de Extranjería.

Lectores de este periódico nos han llamado para comentarnos que los propios agentes de la Policía Nacional se han presentado en sus viviendas para comprobar la presencia de ese invitado que ha decidido permanecer en España después de los noventa días. Ellos- los propios invitantes- han tenido que comenzar unos dispendiosos trámites legales para hacerle frente a las multas y argumentos para explicar por qué el turista decidió hacer caso omiso a la Ley.

Simplemente la reflexión es que la exención del visado a los colombianos y peruanos y demás ciudadanos de otros países latinoamericanos que no necesitan este documento para entrar a la UE, no exime de cumplir con la obligación del retorno obligatorio como lo remarca la Ley. ¡No permitamos que los problemas toquen a la puerta de nuestra casa!



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Editorial 312: Hasta para morirse hay que ser previsivos

26/01/2018

En la edición pasada de Baleares Sin Fronteras publicábamos la noticia sobre el fallecimiento de una dominicana cuyo cuerpo no había podido ser repatriado a su país de origen. El problema se centraba en que sus familiares no tenían cómo pagar el traslado del cadáver desde España hasta la República Dominicana.


Y es que por exprofeso deseo de la familia solicitaron a las autoridades de ese país que el cuerpo de Esmeralda García fuera trasladado desde Palma de Mallorca hasta Santo Domingo. Sin embargo solo se pudo concretar hasta ayer miércoles 25 de enero. La gestión del gobierno dominicano, la buena voluntad de los integrantes de la Asociación de Dominicanos Juan Pablo Duarte, la ayuda de su única amiga Belkis y un grupo de ciudadanos que aportaron dinero permitió que la familia en la República Dominicana le diera el último adiós a una madre de familia y a una hija que había emigrado a Europa hace una década en busca de una mejor vida.


La reflexión se centra en que los migrantes debemos concienciarnos sobre la importancia de hacernos un seguro de repatriación, en el caso de que la voluntad fuese que después de muertos nuestros restos mortales reposen en los países de origen. Puede sonar muy fuerte pero es la cruda y cruel realidad.


El traslado de un cadáver a otro país no solamente implica esa acción específica como tal, sino que conlleva una serie de complejos trámites burocráticos que en ocasiones se convierten en un serio dolor de cabeza para los allegados y los propios familiares.


Recuerdo muy bien los artículos que hemos publicado recomendando a la gente hacerse un seguro de repatriación en este hipotético caso, esto con el fin de evitar males mayores y no sumar otro dolor más a los familiares y a los amigos que en esos momentos lamentan la pérdida de un ser querido.
Es cierto que los gobiernos de turno en la mayoría de veces se olvidan de los ciudadanos que emigraron. Su incapacidad de gestión no les permite afrontar los problemas internos, menos les importa ni les interesa lo que les suceda a sus connacionales que están lejos.


Desde que emigré hace 20 años de mi natal Colombia estoy convencido de que no hay políticas sociales para los ciudadanos que se van a otro país, a pesar de que ese amplio núcleo de población migrada sea un motor de desarrollo social y económico gracias a sus giros y remesas.


Pero también hay que ser conscientes. No nos podemos escudar siempre en la negligencia de los gobiernos, somos nosotros mismos los que debemos estar preparados incluso hasta para la muerte. Es la realidad en vida de quién algún día decidió marcharse de su país.


Por lo tanto, es aconsejable no dejar todo para última hora, observamos casos como los de Esmeralda, que repercuten negativamente en la angustia de una familia que carece de los cinco mil euros para el traslado del cuerpo. Afortunadamente tenían una verdadera amiga que se encargó de mover todo el tinglado para que sus seres queridos le dieran el último adiós en República Dominicana.


Un seguro de repatriación anual no excede más de 25 €, y con este pago le quitamos un peso de encima a los nuestros en el país de origen, y de paso también evitamos incomodidades extremas a quienes se quedan aún como huéspedes transitorios en este mundo terrenal.


Finalmente agradeceremos el reconocimiento que nos hacen desde la Asociación de Dominicanos Juan Pablo Duarte. Simplemente decirles que como medio de comunicación es nuestra obligación hacer la divulgación de una noticia que nos afecta a todos. Los que decidimos emigrar por el motivo que fuese nos une algo en común y en ese sentido apelamos a la típica frase, “la unión siempre ha hecho la fuerza”.



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