EDITORIAL | Por Juan Pablo Blanco
Editorial 325: Divide y vencerás

11/08/2018

Desde hace algún tiempo a la fecha he notado positivamente la reactivación del tejido asociativo inmigrante. Me parece bien que surjan colectivos de personas que representando a un país y a su cultura se caractericen por tener espíritu de voluntariado para realizar actividades provechosas comunitarias, gente a la que poco le cuesta emprender iniciativas de integración desde la perspectiva del entusiasmo.

En estos años he visto con admiración el trabajo de líderes de asociaciones que siempre están dispuestos a poner en marcha iniciativas que proyecten aspectos positivos de cara a la sociedad de acogida. Es algo que agradecen los diferentes colectivos, especialmente visto como está de candente el tema migratorio hoy por hoy en Europa.

Confieso que siempre he sido un furibundo defensor del asociacionismo: ¿El por qué?. Es muy sencillo de explicarlo, a tenor de los quince años de experiencia en este periódico en las cuatro legislaturas, los diferentes inquilinos políticos con cargos de relevancia en áreas de inmigración o participación ciudadana agradecen que existan portavoces válidos para canalizar las necesidades, inquietudes y problemáticas de las comunidades foráneas residentes en las Islas. Así me lo han manifestado en reiteradas ocasiones,

No es lo mismo para un responsable de una concejalía hablar con cien personas a la vez para interpretar cualquier tipo de reivindicación, que hacerlo con cinco representantes de esa comunidad. Esto realmente le facilita el trabajo y le despeja el camino para aunar esfuerzos en aras de conseguir objetivos comunes.

Hace doce años, concretamente en el gobierno de Matas en el Consolat de Mar y de Munar en el Consell de Mallorca, proliferaban las asociaciones. Era inconcebible que en el registro de asociaciones de entidades se hubiesen llegado a contabilizar más de una treintena de asociaciones por país, caso Argentina y Ecuador, al paso que íbamos iba a ser una asociación por inmigrante.
¿Pero cuál era el encanto de esa época?. Algunos líderes de los que ya hoy en día no queda ni el rastro se obnubilaban ante las promesas políticas de unos y otros. El descreste era la moda en aquella época y la competencia entre las propias asociaciones de los mismos países era el pan de cada día hasta llegar a unos conflictos internos que terminaban por evaporar ese “entusiasmo”, tan pronto como terminaba la época electoral.

La inmigración en todos los lugares del mundo siempre ha sido utilizada como herramienta política entre unos y otros. Los pros para reivindicar derechos y lógicamente llevar a los más débiles- en la teoría- a su parcela. Y los anti, despertar fervores nacionalistas para la captación de votos a costa de discursos racistas y xenófobos.

Este es un ir y venir político de nunca acabar y hasta en cierta forma entendible dentro de la estrategia política. Sin embargo, lo que cuesta trabajo asimilar es ver cómo algunas asociaciones no toman escarmiento de épocas no muy lejanas.

Nunca me he cortado para describir la realidad de lo que percibo, lo que no quiere decir que tenga la razón o sea dueño de la verdad absoluta. No obstante, tengo la sensación de que otra vez se puede caer en la trampa del pasado, el de los enfrentamientos asociativos, dimes y diretes, “si no estás conmigo entonces estás en mi contra”, divisiones insulsas que no llevan a nada positivo dentro de los propios colectivos.

Es normal que surjan diferencias dentro de los denominados líderes, lo que me parece anormal es que en pleno siglo XXI y hablando en clave de ciudadanía lejos de los países de origen, no sean capaces llegar a la concordia y en lugar de apaciguar los ánimos enciendan la llama de la discordia. Ciertamente, no faltan las personas que se autoproclaman líderes y con el tiempo se constituyen en un peligro para la unidad del tejido asociativo. Desgraciadamente no faltan quienes- afortunadamente pocos- están plenamente convencidos de que para ganar liderazgo utilizan la estrategia del “divide y vencerás”. ¡Lamentable!



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Editorial 323: La multiculturalidad plasmada en Rusia

13/07/2018

El mundial de fútbol de Rusia está llegando a su fin. La verdad es que más allá de lo deportivo, me gustaría aludir a que esta cita orbital me ha dejado algunas reflexiones gracias al poderío mediático de las redes sociales. Comenzando por lo negativo, podríamos citar dos de las imágenes que me han impactado sobre vejaciones verbales a una jovencita rusa y a dos japonesas por parte de unos mal llamados aficionados castellano hablantes, que aprovechando su poderío “varonil” les hacían repetir a las féminas frases irreproducibles para luego mofarse de ellas en las redes.

Pero dicen que tal es la influencia de las redes sociales que los videos se hicieron virales y a estos impresentables les salió el tiro por la culata. Uno de ellos, el argentino que se aprovechó del desconocimiento dialectico de una adolescente rusa, fue deportado a su país. Y el colombiano que se burló de una aficionada nipona fue sometido al escarnio público, incluso con un severo llamado de atención de las autoridades de su país. Dos claros ejemplos de lo mal que puede llegar a ser utilizada la herramienta lingüistica de la multiculturalidad.

Seguramente no es la primera vez que se presentan este tipo de incidentes, lo que ocurre es que el implacable poderío de la tecnología no perdona para según qué episodios desagradables, que antes pasaban completamente desapercibidos.

Sin embargo, pasando al lado más amable que nos ha dejado este mundial, también hay que hablar de las notas destacadas y abordar los aspectos positivos, especialmente la notable presencia de la diversidad multicultural que ha sido protagonista dentro y fuera de las canchas, los mensajes que nos dejan son bastante enriquecedores.

Impactan las imágenes de sudamericanos bailando sus ritmos típicos acompañados de los anfitriones, que de fríos poco tienen, según testimonios de conocidos que estuvieron en Rusia. Obviamente las diferencias culturales podrán ser abismales, pero los estereotipos por lo general juegan una mala pasada vendiendo tópicos que no corresponden a la realidad de un país y su gente.

Las imágenes de los aficionados japoneses limpiando las tribunas de los estadios le dieron la vuelta al mundo. Luego a este ejemplo de convivencia y buenas costumbres se sumaron aficionados de otros países.

Ya en el plano netamente futbolístico llama la atención la diversidad étnica que se da en países como Suiza y Alemania. Los dos defensas centrales helvéticos afrodescendientes, en Alemania ya podemos ver jugadores de raza negra y ni qué decir del probable campeón del mundo, Francia, cuyos jugadores son jóvenes de familias provenientes de África que emigraron a esa nación europea.

Y pensar que la pasión por el deporte, especialmente por el fútbol, logra unir a un país por el objetivo de un título mundial. Me pregunto ¿qué dirán los líderes de la ultraderecha- Le Pen y sus “feligreses”- y promotores de movimientos xenófobos en países como Francia al ver que jugadores negros le pueden dar el domingo 16 de julio una de las mayores alegrías históricas a los franceses?.

¿Saldrán a celebrar?, o ¿se les olvidará ese discurso avasallante y peligroso de supremacía que solo busca sembrar odio y desprecio por los demás?. Esperemos a ver si los franceses son los próximos campeones del mundo, o si por el contrario, los croatas, un país con apenas 4 millones de habitantes logran la hazaña.

Siempre le seguiremos apostando a la multiculturalidad, no me cambio por nadie cuando aprendo de los demás cosas diferentes y me enriquezco con la enseñanza de otras culturas. Me precio de tener amigos de diferentes nacionalidades regados por el mundo.



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Editorial 322: El Aquarius, culpable de las “desgracias”

27/06/2018

Varias temáticas interesantes de análisis en estas cortas líneas. No es para menos comenzar con la situación de los refugiados que han llegado a España tras las nuevas políticas de acogida del Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, apoyado por la mayoría de coaliciones políticas.

A veces leyendo las opiniones de las redes sociales me da la sensación que cuando se habla de populismo nos vamos a los extremos. Tan populistas pueden llegar a ser las políticas tan criticadas de Sánchez como la desaforada resurrección patriótica en la que algunos comentarios nos hacen sentir a los inmigrantes como la peor peste del planeta.

Me excusarán mis amigos, mi intención no es ofender a nadie, pero hay frases absolutamente no propias de la época en la que vivimos, ni tampoco pretendo no atender a razones que por muy reivindicativas y justas que parezcan desvirtúan cualquier argumento con criterios sólidos.

Aquella frase que está haciendo carrera a raíz de todo lo que está sucediendo, “los españoles primero” no deja de ser hiriente para quienes llevamos casi toda una vida en este país cotizando a la Seguridad Social, pagando impuestos, generando empleo y arraigados con hijos e hijas.

Sin renunciar a nuestras costumbres ni tradiciones, no deja de sentirse tristeza, impotencia y hasta rabia por algunas actitudes claramente individualistas, egoístas e hirientes. ¿Saben por qué?, sencillamente por la gratitud que le guardo a este país y a las personas que algún día me abrieron las puertas para desarrollarme personal y profesionalmente, no somos de donde nacemos sino de donde nos hacemos.

Peor aún, mensajes escritos por gente profesional que con esas palabras encienden la hoguera de la intolerancia, crean rivalidades y en nada contribuyen a la buena convivencia. Lo de los barcos con refugiados lo encuentro normal, hoy por hoy proliferan el negocio de las mafias, pero desde los países desarrollados no se hace nada al respecto para luchar contra ellos. Sacamos un cero muy redondo en materia de cooperación internacional.

Y lo que se avecina puede ser aún de grandes magnitudes. Antes de emplear la frase que acabo de citar, preferiría que leyéramos un poco sobre el aporte de la inmigración. Con ello no avalo la típica frase de “papeles para todos”, simplemente, antes de seguir demonizando el fenómeno migratorio debemos multiplicar y luego restar todo lo que podríamos tener de no haber sido por la corrupción que ha desangrado las arcas del Estado.

Ya está bien de culpar a los llegados de fuera de nuestras desgracias. ¿Por qué esos mismos que arremeten contra los barcos en que llegan los “negritos”, como he podido leerlo, no escriben exigiendo en sus muros que Iñaki devuelva lo sustraído al Estado?. Amnesia con los banqueros que estafaron a miles de pensionados con las preferentes, incluso, hasta algunos los empujaron al suicidio. Recordemos la cantidad de sueldos vitalicios para los políticos en este país.

Seguro que lo del Aquarius es solo un sofisma de distracción para la cantidad de problemas que hay que comenzar a limpiar desde nuestra propia casa. Digo nuestra, porque como miles de ciudadanos que han llegado a este país me siento parte integral de esta sociedad.

Creo que la mejor frase en estos casos para limpiar la casa y mirar la esencia de lo que nos destruye es “los ciudadanos de bien, primero”.

Para terminar no quiero dejar de mencionar las inhumanas políticas de Donald Trump en la frontera con México. He leído a mucha gente en las redes pidiendo un personaje de estos para España. Y si por cuestiones de la vida un tipo de estos lo separa de sus hijos, usted que lo pide a gritos, ¿qué sentiría?.

Algunos opinarán que es un tema que los inmigrantes mexicanos y de parte de Centroamérica se lo han buscado, pero en mi opinión, ningún fin justifica los medios cuando se trata de arruinar para siempre la inocencia de la niñez.

La últimas noticias desvelan que por presiones mediáticas hasta de su propia gente, Trump dio marcha atrás, sin embargo, el daño está causado.



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Editorial 321:
No solo la tinta vende buenas noticias, en la práctica también es posible

12/06/2018

La pasada VII Feria de Comercio Latinoamericana de Palma fue todo un éxito y una vez más este periódico demostró que no solo la tinta “vende buenas noticias”. En la práctica resultó gratificante la masiva convocatoria de público que a la vista de todos se volcaron a apreciar el emprendimiento latinoamericano.

En los medios, especialmente en la sección de sucesos de los periódicos, la inmigración se aborda con criterios relacionados a delitos, o desde otras perspectivas se achacan a los inmigrantes las desbordadas cargas sociales de un país, omitiendo las verdaderas connotaciones que hunden y estrangulan las economías de una nación.

Lo más fácil y populista es culpar a los flujos migratorios y a los gobiernos que permiten atravesar las fronteras, lo imposible resulta cuando se plantean proyectos de ley para suprimir privilegios en el Congreso, los recortes de miles de cargos públicos buenos para nada, asesores de los asesores, la proliferación del poder abusivo del sistema financiero sobre los ciudadanos y la corrupción en todo su esplendor.

El verdadero despilfarro comienza desde los encargados de gestionar la casa y no por los que llegan a ella. Por el contrario, actividades como la feria del 1, 2 y 3 de junio ratifica que hay un verdadero potencial de economía representada en gente pujante proveniente de afuera. En esta ocasión el Diario de Mallorca y Última Hora hicieron eco de la noticia. El propio Ayuntamiento de Palma convocó una conferencia de prensa para contar los detalles de este encuentro empresarial.

Para Baleares Sin Fronteras resulta un logro que la intención mostrada desde nuestra primera edición publicada un 10 de octubre del 2003 siga cosechando buenos resultados. Un agradecimiento a cada uno de los feriantes que participaron en la última versión de la Feria Latinoamericana. Nos veremos el próximo año si la salud y las fuerzas nos lo permiten.

Las actividades de los quince años del periódico Baleares Sin Fronteras no se detienen. Estamos planificando jornadas culturales para niños y foros con temáticas de interés general. En este aniversario no habrá conciertos, la coyuntura nos obliga a preocuparnos más por temas sociales y especialmente desde nuestras páginas seguiremos marcando el paso con el trabajo a efectos de aportar por la buena convivencia entre las diferentes culturas residentes en la Isla.


Nuevo gobierno

Por último mencionar que en paralelo a la actividad que tuvimos en el Parque de las Estaciones a comienzos de junio se presentaba en España el cambio de gobierno. Triunfó la moción de censura y desde luego que como nuevos ciudadanos de este país no podemos dejar de expresar nuestra opinión.

Sea el color político que esté en la Moncloa esperemos que se responda al reto de sacar adelante todas las políticas que encaminen al Estado de Bienestar desde todas las perspectivas sociales. Por citar un ejemplo, las guerras obligan a millones de familias a buscar un refugio en otros países, que dicho sea, no adoptan políticas solidarias de acogida y se hacen los de la vista gorda. Y con esto no pretendo decir que España se convierta en un semáforo en verde donde todo el mundo transite como le plazca, simplemente hacer un llamado urgente a que se diseñen políticas adecuadas y definidas para replantear soluciones concretas a este delicado tema.

En pleno siglo XXI es inconcebible que millones de seres humanos, entre ellos menores de edad, sigan muriendo en el mar tras los intentos fallidos de alcanzar costas españolas u otros países europeos.

Es entendible que las sociedades de acogida se muestren reticentes a aceptar el tráfico de personas provenientes de las mafias, pero repugna la indiferencia frente a gente inocente que sale despavorida huyendo de las guerras de sus países, sin duda, es un efecto rebote imposible de controlar, mientras predominen políticas e intereses económicos en el financiamiento de las guerras. Doble moral a flor de piel, nos rasgamos las vestiduras por la llegada de refugiados, pero permitimos que muchos de los Estados avanzados participen directamente patrocinando de esas guerra.



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Editorial 320: Gente que aporta a la sociedad de acogida

26/05/2018

El próximo fin de semana, 1, 2 y 3 de junio se realizará la VII Feria de Comercio Latinoamérica de Palma. La iniciativa surgió hace siete años gracias a una propuesta que se presentó al Ayuntamiento de la Capital Balear, cuya ida central era mostrar el aporte del ciudadano de afuera no solo como soporte y una parte del motor de la economía palmesana, sino el emprendimiento y progreso de personas que llegaron desde sus países de origen en busca de una vida mejor.

Esa vida mejor se traduce ahora en prósperos empresarios que cotizan a la Seguridad Social, generan empleos, pagan sus impuestos y se han adaptado perfectamente a la sociedad de acogida.
Puede que a los ojos de cualquier lector desprevenido resulte obvio lo que estoy contando, sin embargo, la obviedad para algún sector de la sociedad comienza desde la perspectiva negativa, un estigma no favorable que los medios de comunicación por inercia siempre se han encargado de alimentar.

Casi siempre que se escribe de inmigración en un periódico u medio audiovisual se asocia a delincuencia, violencia, refugiados, no integrados, subvenciones o ayudas.

Tópicos desagradables que ante los ojos de la opinión pública resultan una carga que repercute en el gasto público derivado de los impuestos, una responsabilidad que no tienen que asumir los gobiernos de los países receptores, o simplemente una amenaza al ciudadano nativo que mira como una amenaza la llegada de personas de afuera, algunos incluso parece que tuvieran una escritura de notaria debajo de un brazo cuando se jactan en pronunciar la frase “esta tierra es mía”.

Infortunadamente para nadie es un secreto que las noticias malas son las que se venden y las más comentadas. Por esa misma razón es que no muchos se dedican a escribir crónicas positivas en torno a temas interesantes y amables que demuestren que la buena convivencia, la efectiva integración y el aporte de los llegados de afuera hacen parte del andamiaje y progreso de una sociedad.

Detrás de muchos empresarios que he tenido la oportunidad de conocer existen verdaderas historias de vida dignas de contar. Es uno de los capítulos que siempre han hecho parte de los artículos de este periódico en los quince años a punto de cumplirlos el próximo mes de octubre.


No a la agresión verbal ni física

Pasando a otro tema que tenía atragantado desde el sábado 19 de mayo, es mi deber desde estas páginas rechazar cualquier acto violento venga de donde venga. Hago referencia al partido de fútbol que el equipo que representa a este periódico en Primera Regional jugó contra el Son Sardina en Son Moix.

En el minuto 35 de la segunda parte, un jugador del BSF FC perdió los papeles y le propinó un pisotón al árbitro y un manotazo al juez de línea. Inmediatamente el partido fue suspendido.
No existe ningún tipo de justificación para la agresión verbal ni física en ningún ámbito del deporte. Los años anteriores veíamos como jugadores de los equipos rivales agredían a dos colegiados. Acto seguido nuestros jugadores, cuerpo técnico, e incluso, quien escribe saltaba al campo a defender la integridad física de los árbitros.

Esta vez no se llegó mayores, no hubo necesidad de la intervención de la fuerza pública, ni de los servicios asistenciales de una ambulancia, a diferencia de los casos descritos anteriormente.
Sea esta la ocasión para enviarle un mensaje de solidaridad al árbitro Yohann Husson y a su asistente, igualmente nuestros respetos al Comité de Árbitros. Inmediatamente después de finalizado el partido hemos tomado los correctivos del caso con nuestro jugador.
El hecho de representar a un periódico nos obliga a dar doblemente ejemplo y asumir con mucha responsabilidad este reto. Ni más, ni menos. Seguiremos fomentando los valores en el deporte, la tolerancia y el respeto.

Esta vez no se llegó mayores, no hubo necesidad de la intervención de la fuerza pública, ni de los servicios asistenciales de una ambulancia, a diferencia de los casos descritos anteriormente.
Sea esta la ocasión para enviarle un mensaje de solidaridad al árbitro Yohann Husson y a su asistente, igualmente nuestros respetos al Comité de Árbitros. Inmediatamente después de finalizado el partido hemos tomado los correctivos del caso con nuestro jugador.

El hecho de representar a un periódico nos obliga a dar doblemente ejemplo y asumir con mucha responsabilidad este reto. Ni más, ni menos. Seguiremos fomentando los valores en el deporte, la tolerancia y el respeto.



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Editorial 324: Imponer reglas para evitar problemas

11/05/2018

He estado leyendo el caso de un salsero que no se presentó el viernes 13 de julio en el tan anunciado Festival de la Salsa escenificado en una sala de fiestas a las afueras de Palma. Y es que definitivamente es una historia de nunca acabar.

No soy quien tiene la última palabra, pero ya son bastantes los artículos de prensa que he escrito en estos últimos años sobre el incumplimiento a los asistentes, por lo general, siempre por impagos a los artistas que se van a presentar. El desenlace siempre es el mismo. El cantante con su grupo no sube a la tarima y el público, es decir el consumidor final, a quejarse al muro de las lamentaciones del Facebook y a pedir que les devuelvan el dinero.

Creo que la experiencia de Romeo Santos ha sido la gota que colmó el vaso para el público de Mallorca, y de paso para los puntos de venta y los promotores, y a veces para los colados que en un afán de protagonismo se meten en líos innecesarios. Y al final del todo, son los que viven en Mallorca los que se tienen que aguantar el chaparrón y dedicarse a solucionar marrones ajenos.

Algunos han aprendido la lección y se han vuelto exigentes para ser puntos de venta, algo que me parece muy bien. Con nombres propios, Juan Carlos Montoya, propietario de Serviexpress, no entrega dinero de entradas a los promotores u organizadores de giras hasta que el evento se realice, ya tuvo y sigue teniendo disgustos con la desagradable experiencia del nunca realizado concierto del Rey de la Bachata.

Es hora de que los promotores o intermediarios en Palma, a quienes conozco en su mayoría por tener buena fe, impongan estrictas condiciones a la hora de asumir la responsabilidad de promover un espectáculo cuando alguien de la península o del extranjero contrata sus servicios o les vende un artista.

El sábado 24 de julio las redes sociales ardían por la no presentación del emblemático salsero Charlie Aponte por impago. Este caso denunciado por el propio promotor de Mallorca, Óscar García trajo más de un disgusto.  

Y es que el problema luego les rebota a los promotores residentes en Mallorca que son los que ponen la cara, y al final arriesgan su prestigio. Personalmente, no creo que resulte para ellos  gratificante exponer su reputación donde viven, mientras quienes los contratan toman el primer avión que encuentran dejándoles un marrón imposible de solucionar. 

Desafortunadamente lo malo es lo que queda en la retina, y de lo bueno, me refiero a los exitosos conciertos anteriores organizados por Óscar o cualquier otro promotor conocido, nada se comenta.

Conozco la trayectoria de Óscar García y los conciertos que ha organizado en Mallorca y nunca al periódico le ha llegado queja alguna, pero reitero, es hora que él y quienes se dedican a comprar u organizar presentaciones impongan sus propias reglas, de lo contrario, es mejor no hacer nada.

Por conocimiento de causa, la experiencia que he tenido en el momento de organizar conciertos con el periódico, apunta a que los de “afuera” no tienen ningún tipo de concesión o consideración de nuestra insularidad, se paga lo mismo por la presentación de un artista en Madrid que en Mallorca.

La recomendación más sana es que en el caso de que a alguien con experiencia en el mundo de la noche o del espectáculo lo busquen para encargarse de la logística de un concierto, siempre debe asegurarse de todos los detalles. Ni más, ni menos, los artistas deben estar pagados en el momento que desembarcan en el aeropuerto de Son Sant Joan. Muchas veces con el transcurrir de la gira, las relaciones entre el artista y la empresa contratante se deterioran y el que paga los platos rotos es el promotor de una ciudad o quien se encarga de organizar el concierto. ¡Soldado advertido no muere en guerra!.



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Editorial 318: ¡Casados con nadie!

28/04/2018

El periodismo es una profesión que, sin lugar a dudas, deja grandes satisfacciones morales en la medida en que se ejerza con responsabilidad, seriedad e imparcialidad. Uno de los secretos de este asunto es que los sentimientos, los amiguismos y las conveniencias se deben dejar de lado. Los marcados elogios y el peloteo continuo al entrevistado en un artículo o un reportaje pierde interés.

La objetividad no se vende, la credibilidad no tiene precio y los compadrazgos o comadrazgos entre periodistas con políticos están muy mal vistos, como pesimamente desluce ante la opinión pública un comunicador que a través de su medio o redes sociales defienda y vanaglorie con mensajes de apoyo a un candidato a un cargo público y concentre su tinta ideológica al desprestigio del postulante político que no es de sus afectos, la crítica tiene validez, pero en ambas vertientes, analizando lo positivo y lo negativo de las dos caras de la noticia.

Me he llevado sorpresas mayúsculas de jóvenes que pintan muy bien en esto del periodismo, con un panorama halagüeño captadores de masas y generadores de opiniones positivas por su forma de escribir, excelente habilidad para hablar en un micrófono y buenas dotes para conducir un programa radial o televisivo.

Sin embargo, ese terreno ganado se va en picada, tal vez por la inexperiencia, el apasionamiento y el desenfrenado afán de ganar adeptos sin importar que la credibilidad obtenida hasta el momento se vaya de un momento a otro al garete. En definitiva, en nuestro caso desde que se fundó Baleares Sin Fronteras hace ya casi quince años nos preguntan por nuestro ideario político, o posiblemente por haber publicado una información de una asociación de interés general nos relacionan con dicha entidad o colectivo, o también causa sorpresa nuestra opinión de un consulado cuando las cosas se están haciendo bien debido a que en la práctica lo podemos constatar.

Actualmente elaborar una crónica humana llena de matices positivos es misión complicada, la explicación sencilla sería por lo difícil que resulta enganchar al lector o atraer audiencia.

Para quienes nos preguntan decirles que a nivel político no estamos casados con ningún partido, ni identificados con ninguna bandera ideológica. Cinco legislaturas en España han bastado para saber quién es quién y poder tener la capacidad de interpretar cuando un entrevistado me está contestando a unas preguntas para salir del paso, únicamente para ser políticamente correcto.

No me descrestan las corrientes ideológicas, ni los discursos empalagados de palabras bonitas, puedo dar fe de políticos que han pasado por áreas de inmigración de la Administración y han dejado una huella positiva interesándose por ser originales trabajando en programas y actividades que ayudan al fomento de la integración.

En la teoría he escuchado muchas defensas férreas a favor de la integración, pero también a la hora de aplicarlas esos mismos erran estrepitosamente. Marcadas contradicciones que dejan entre ver que en la práctica del dicho al hecho hay mucho trecho. En el caso de los consulados debo reconocer que tenemos una muy buena relación con cada uno de los cónsules, lo que no nos exime en cualquier momento de hacer eco de un ciudadano que vea vulnerado sus derechos y denuncie con fundamentos y pruebas una situación determinada.

Lo mismo ocurre con el tejido asociativo, si las cosas se hacen bien, desde luego que hacemos eco de ello, pero en el caso de observar cualquier tipo de anomalía nuestro deber es mostrarlo a la opinión pública para que no les vendan humo. Una asociación debe encaminarse a satisfacer las necesidades y prioridades de un colectivo y no a vender la figura de nadie para beneficio personal.

En el caso empresarial nunca hemos guardado esfuerzos para denunciar estafas masivas, cabe recordar el famoso caso de la empresa Sunny World Travel y del fallido concierto de Romeo Santos, que a propósito en este mayo se cumplen dos años del fiasco por el que tampoco se han derivado responsabilidades. Casados con nadie, solo con nuestros lectores.



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Editorial 317: Reactivación del tejido asociativo

14/04/2018

Me sorprende cada vez más la diversidad migratoria que reside en Mallorca. Cualquiera se imaginaría que los efectos de la crisis hubiesen provocado un éxodo masivo a sus países de origen.

Pero no, hoy la inmigración en Baleares está más fuerte que nunca, y cuando me refiero a fuerte, hablo de la reactivación del tejido asociativo después de haber estado en el completo ostracismo durante 8 años, es decir, dos legislaturas.

Siempre lo dije en estas mismas líneas, no entendía la razón de existir de una ineficiente y poco operativa, de la hoy extinta Dirección General de Inmigración en la pasada legislatura de José Ramón Bauzá, que pasó con más pena que gloria.  Si el pasado 5 de abril hubiese hecho una encuesta entre los asistentes al Casal de Inmigrantes, seguramente la mayoría desconocería la existencia de un área del Govern balear que sencillamente nunca operó en la práctica. 

Y esto no es una opinión a favor o en contra de alguna corriente política, al contrario, se trata de recordar que cuando existe una necesidad primordial no se puede suprimir un área social de la noche a la mañana, o en el caso de que esté operativa, lo mínimo es que tenga un ápice de eficacia.

Recordemos que esta Comunidad Autónoma acoge a un 20% de inmigrantes de la población, y en el escalafón Baleares aparece como la tercera comunidad que alberga más población foránea en relación al número total de habitantes. 

No se trata de crear políticas de favorecimiento a los colectivos de afuera, ni mucho menos que alguien suspicaz piense que solicitamos subvenciones o tratos especiales, pues estaríamos entrando en un agravio comparativo de desigualdad con el resto de población española, que desde luego también tiene las mismas prioridades básicas y problemáticas en asuntos de trabajo, viviendas, educación y salud, entre los temas sociales con mayor demanda.

Simplemente por el bien de toda la ciudadanía conviene reforzar el tejido asociativo. Y es que con todas las circunstancias excepcionales que se están viviendo en Europa, hoy más que nunca se hace imprescindible tener interlocutores válidos que representen a un colectivo extranjero de cara a los responsables políticos.

El estado de bienestar consiste en que los ciudadanos conozcan a sus administraciones, y recíprocamente los encargados de elaborar políticas sociales estén enterados de la realidad étnica de un territorio. 

En algunos ayuntamientos de la Isla están reforzando las políticas sociales migratorias y en Participación Ciudadana del Consell de Mallorca se están aplicando iniciativas que fomenten la buena convivencia. No todo lo que los políticos hacen es malo. Como siempre lo he manifestado, no creo en las ideologías, le apuesto a las personas con capacidad de gestión que asuman un cargo de responsabilidad en áreas sociales y por lo menos sepan dónde están parados.

Retomando la iniciativa de la Asociación Cultural Ecuatoriana-Iberoamericana, presidida por Isabel Oviedo, vale resaltar la irrupción de personas de diferentes países con la voluntad de integrarse a la cultura de acogida. En la práctica esto equivale a pedir a gritos- al igual que el resto de la población nativa y peninsular- espacios culturales y deportivos para fomentar las buenas prácticas entre sus comunidades, sin duda esta es una buena señal de integración, no se están solicitando lugares para promover guetos, por el contrario, muchos de los líderes hacen eco de sus representados, quieren aprender el catalán, en el caso de los africanos muestran la voluntad de aprender ambos idiomas.

Esperemos que este tipo de reuniones se sigan presentando, no todos los días o cada mes, pero por lo menos dos o tres veces al año. No es aconsejable que en una comunidad autónoma con un alto índice de población migrada, estos temas de integración sean desatendidos por las autoridades, algunos dirán que a estas alturas será por buscar el voto a un año de las elecciones autonómicas y municipales, a nivel profesional y personal apostaría para que todos los años estuviéramos a 365 días de las elecciones. Chapó por los que sinceramente desde sus cargos políticos se preocupan desinteresadamente por esta temática, esperamos que si siguen en la próxima legislatura mantengan este buen ritmo y, si no están, los que llegan tomen el ejemplo.



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Editorial 316: Declive periodístico

27/03/2018

El próximo 27 de mayo son las elecciones para Presidente y Vicepresidente en Colombia. Y no deja de llamar la atención la forma en que algunos autoproclamados adalides de la comunicación en las redes sociales hacen campañas en favor del candidato de su simpatía política o conveniencia personal. Obviamente no faltan quienes desde que amanece culpan de lo que pasa en el mundo al aspirante que no es de sus afectos.

Estos días leyendo el contenido de las publicaciones que aparecen en mí muro no me cabe la menor duda de que el sentido de la objetividad, imparcialidad y ecuanimidad van en contrasentido de la ética profesional. Algunos dirán que no es de ahora, quizá sea cierto, pero con el fenómeno de las redes es más fácil saber quién es quién y cómo es que la información es manipulada y tergirversada por estos profesionales que van en contracorriente de informaciones veraces y constrastables.

La mejor manera de comprobar los alcances, la pasión, el desenfreno absoluto por atacar o defender una idea, se plasma en las épocas de campañas electorales. Ciertamente en las redes sociales no encuentro grandes diferencias entre algunos periodistas, que por su formación están llamados a ser voceros de conciliación con los ciudadanos de a pie que se dedican a agredir, ofender e insultar a quienes estén en contra de su ideario político. Es complejo admitirlo, pero el grosero léxico, las irrespetuosas formas y las imposiciones de un forista cualquiera no se diferencian en casi nada a las de algunos comunicadores que se ponen a su altura en el momento de abordar un tema de debate. No pretendo generalizar, pues existen valiosos profesionales a los que da gusto leerlos en una red social o en artículo de periódico.

Posiblemente sea un nostálgico de las antiguas generaciones, época en la que nos enseñaban que el periodismo era un oficio y profesión que requería un enorme sentido de responsabilidad a la hora de informar. En aquel entonces estábamos lejos de imaginarnos los avances del mundo de la comunicación y los alcances que hoy en día la tecnología nos ofrece.

Cataluña

En España están a la orden del día varios temas candentes, entre ellos el debate de Cataluña, a partir de ahí algunos responsables y colaboradores de ciertos medios de comunicación incitan al odio con lenguaje provocador e irresponsable. Es cierto que lo que ocurre no deja indiferente a nadie, pero en medio de la zozobra quien está al frente de un micrófono o tiene el privilegio de derrochar tintas de opinión en medios reconocidos son los llamados a guardar las formas y a ganarse el respeto de la audiencia.
El respeto no se gana con palabras soeces en contra de los pro independentistas o españolistas, el verdadero valor de esta profesión se gana confrontando las fuentes para que la opinión pública haga una valoración de los mensajes.

Obviamente en esta profesión tienen que surgir los líderes de opinión informativa de la derecha o la izquierda, en todas las sociedades se da esta tendencia. Sin embargo, hoy por hoy es más fácil encontrar editorialistas que informadores, abundan más los reyes de la información que los peones encargados de elaborar una buena noticia.

Ayer antes de cerrar esta edición me encontraba en Twitter un dantesco pronunciamiento de Jair Domínguez de TV3 de Cataluña en el que textualmente decía que la república no se construía con lazos amarillos y manifiestos, sino con sangre y fuego. Y se podrían citar otros ejemplos de medios que repelían el ataque de Domínguez. En definitiva, guerra de opiniones con ráfagas de mensajes peligrosos que destruyen la esencia social del oficio del periodista.



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Editorial 315: Una inocente sonrisa apagada para siempre

13/03/2018

Cuando se presentan casos inexplicables, le doy vueltas a la mente y confieso que siento vergüenza de pertenecer a la especie humana, ofrezco un millón de excusas ajenas a todos los niños del mundo por las atrocidades de las mentes enfermas de algunos adultos que no merecen compartir el mismo espacio, ni respirar el mismo aire de la gente normal y de bien.

No empujo al odio, por el contrario, me carcome la impotencia. Me da igual la nacionalidad de la culpable de este atroz hecho, o de si la presunta asesina es inmigrante latinoamericana, negra, blanca, aria o china.

¿En qué cambian las cosas?, ¿le devolveremos la vida a Gabriel?, o en el caso de que hubiese sido el o la homicida de determinada etnia, por ejemplo, rubio de ojos azules adinerado y no inmigrante, ¿el dolor de los familiares hubiera sido diferente?

En este momento me da absolutamente igual si la presunta asesina paga su delito en una cárcel de España o de República Dominicana. Lo doloroso y preocupante es el desgarrador sentimiento de desolación de una familia.

Qué asco, qué repugnante, qué oportunismo sacar a relucir más odio en estos momentos. Chambona, trillada y repetitiva frase de “con mis impuestos no mantendré un delincuente extranjero”, es como querer cambiar el mundo en cuestión de segundos.

Vaya espectáculo circense que va en sentido contrario con el respeto hacía el dolor de una familia, incluso hasta los que estamos lejos de este infausto hecho nos afecta en nuestro diario quehacer. ¿Algunos de estos jueces de las redes sociales han escuchado las declaraciones de la madre de Gabriel emplazando a la opinión pública a la no instigación al odio?

Nos rasgamos las vestiduras con la presunta asesina. Impartimos cátedra de valores y convivencia, pero regamos odio por las redes sociales. De cierto modo con estas actitudes hacemos parte de alguna porción de esta podrida sociedad que respira azufre en lugar de oxígeno. Predicamos armonía y amor, pero sembramos fobias a todo nivel.

Hablemos en clave ciudadana, lo reitero, como padre de familia de una niña de la misma edad de Gabriel. La nacionalidad de quien mató al pequeño Gabriel no le va a devolver la vida; más bien es otra excusa para ampliar los tentáculos del odio y el desprecio hacia los demás.

Dejemos que la justicia actúe y respetemos, respetemos de una puñetera vez el dolor de una familia y de madres y padres que impotentes vemos como una ciudadana del mundo desequilibrada acabó con la vida de un inocente.

A los ciudadanos decentes que llegaron a España buscando otros horizontes de vida. Debemos sentir verguenza ajena de haber nacido en el mismo país de un criminal, pero nunca de nuestras raíces.



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