EDITORIAL | Por Juan Pablo Blanco
Editorial 313: ¡Cuidado con las Cartas de Invitación!

10/02/2018

Un tema delicado para tratar en la edición de marzo de Baleares Sin Fronteras. Me adelantaré un poco en esta editorial. La Carta de Invitación para entrar a España

Ojo, a las personas que desconocen las consecuencias legales que tiene invitar a alguien como turista para que al final se quede en el país. No solo para el invitado, sino incluso, las penalizaciones para el invitante son de extrema gravedad. Eviten problemas, quien venga con Carta de Invitación debe irse a los tres meses, existe la tendencia de creer que no hay controles, pero los está habiendo, y más de lo que nos imaginamos. En definitiva, es mejor evitarse problemas innecesarios.

Es conveniente hacer las cosas al derecho desde un comienzo, en el caso de que la intención sea quedarse en España a trabajar, aunque en estos momentos sea complicado, es recomendable buscar un mecanismo para hacer una oferta de trabajo desde el país de origen o acceder de una forma en la que no se quebrante la Ley de Extranjería, y de paso, como plus añadido, para evitar que al invitante se le abra un expediente sancionador por promover y fomentar el tráfico o inmigración clandestina, que es castigada con cuatro a ocho meses de prisión, según lo tipifica el Código Penal.

Quizá pocos sepan la gravedad de este asunto, por eso mismo en la próxima edición del periódico hablaremos con letrados, e incluso, fuentes de la Policía Nacional para que ahondemos en el compromiso que conlleva hacer una Carta de Invitación, cuya responsabilidad recae sobre la persona que invitó a pasar una temporada en España a un familiar, amigo o conocido.

No se trata de asustar a nadie, simplemente por la experiencia del día a día. Advertirles que estamos recibiendo llamadas a la redacción de nuestro medio de las propias personas que, por desconocimiento, han infringido la ley y ahora están buscando desesperadamente asistencia jurídica de un abogado.

Me cuesta creer y manifiesto abiertamente que estas no son excusas para que alguien justifique su error en el desconocimiento de la Ley. En el momento de ir a la Policía a llevar los requisitos para invitar a alguien que venga de afuera nos informan al detalle.


Y, desde el mismo instante en que firmamos el documento, estamos advertidos como invitantes a lo que nos exponemos en el caso de que nuestro invitado se niegue a abandonar el país a los tres meses de estancia en España.

De igual manera, es un craso error creer que nadie irá a buscar a nuestro invitado en el caso de que se quede en el país. Existen múltiples controles y cruce de información entre los Cuerpos de Seguridad y la Administración para saber quiénes se han ido, o en su defecto, identificar a las personas que han quebrantado la Ley de Extranjería.

Lectores de este periódico nos han llamado para comentarnos que los propios agentes de la Policía Nacional se han presentado en sus viviendas para comprobar la presencia de ese invitado que ha decidido permanecer en España después de los noventa días. Ellos- los propios invitantes- han tenido que comenzar unos dispendiosos trámites legales para hacerle frente a las multas y argumentos para explicar por qué el turista decidió hacer caso omiso a la Ley.

Simplemente la reflexión es que la exención del visado a los colombianos y peruanos y demás ciudadanos de otros países latinoamericanos que no necesitan este documento para entrar a la UE, no exime de cumplir con la obligación del retorno obligatorio como lo remarca la Ley. ¡No permitamos que los problemas toquen a la puerta de nuestra casa!



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Editorial 312: Hasta para morirse hay que ser previsivos

26/01/2018

En la edición pasada de Baleares Sin Fronteras publicábamos la noticia sobre el fallecimiento de una dominicana cuyo cuerpo no había podido ser repatriado a su país de origen. El problema se centraba en que sus familiares no tenían cómo pagar el traslado del cadáver desde España hasta la República Dominicana.


Y es que por exprofeso deseo de la familia solicitaron a las autoridades de ese país que el cuerpo de Esmeralda García fuera trasladado desde Palma de Mallorca hasta Santo Domingo. Sin embargo solo se pudo concretar hasta ayer miércoles 25 de enero. La gestión del gobierno dominicano, la buena voluntad de los integrantes de la Asociación de Dominicanos Juan Pablo Duarte, la ayuda de su única amiga Belkis y un grupo de ciudadanos que aportaron dinero permitió que la familia en la República Dominicana le diera el último adiós a una madre de familia y a una hija que había emigrado a Europa hace una década en busca de una mejor vida.


La reflexión se centra en que los migrantes debemos concienciarnos sobre la importancia de hacernos un seguro de repatriación, en el caso de que la voluntad fuese que después de muertos nuestros restos mortales reposen en los países de origen. Puede sonar muy fuerte pero es la cruda y cruel realidad.


El traslado de un cadáver a otro país no solamente implica esa acción específica como tal, sino que conlleva una serie de complejos trámites burocráticos que en ocasiones se convierten en un serio dolor de cabeza para los allegados y los propios familiares.


Recuerdo muy bien los artículos que hemos publicado recomendando a la gente hacerse un seguro de repatriación en este hipotético caso, esto con el fin de evitar males mayores y no sumar otro dolor más a los familiares y a los amigos que en esos momentos lamentan la pérdida de un ser querido.
Es cierto que los gobiernos de turno en la mayoría de veces se olvidan de los ciudadanos que emigraron. Su incapacidad de gestión no les permite afrontar los problemas internos, menos les importa ni les interesa lo que les suceda a sus connacionales que están lejos.


Desde que emigré hace 20 años de mi natal Colombia estoy convencido de que no hay políticas sociales para los ciudadanos que se van a otro país, a pesar de que ese amplio núcleo de población migrada sea un motor de desarrollo social y económico gracias a sus giros y remesas.


Pero también hay que ser conscientes. No nos podemos escudar siempre en la negligencia de los gobiernos, somos nosotros mismos los que debemos estar preparados incluso hasta para la muerte. Es la realidad en vida de quién algún día decidió marcharse de su país.


Por lo tanto, es aconsejable no dejar todo para última hora, observamos casos como los de Esmeralda, que repercuten negativamente en la angustia de una familia que carece de los cinco mil euros para el traslado del cuerpo. Afortunadamente tenían una verdadera amiga que se encargó de mover todo el tinglado para que sus seres queridos le dieran el último adiós en República Dominicana.


Un seguro de repatriación anual no excede más de 25 €, y con este pago le quitamos un peso de encima a los nuestros en el país de origen, y de paso también evitamos incomodidades extremas a quienes se quedan aún como huéspedes transitorios en este mundo terrenal.


Finalmente agradeceremos el reconocimiento que nos hacen desde la Asociación de Dominicanos Juan Pablo Duarte. Simplemente decirles que como medio de comunicación es nuestra obligación hacer la divulgación de una noticia que nos afecta a todos. Los que decidimos emigrar por el motivo que fuese nos une algo en común y en ese sentido apelamos a la típica frase, “la unión siempre ha hecho la fuerza”.



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Editorial 311: El cuerpo de Esmeralda en un congelador desde el 6 de diciembre

13/01/2018

Desde el 6 de diciembre el cuerpo sin vida de una ciudadana dominicana está en un congelador del Tanatorio Son Valentí de Palma de Mallorca. Esmeralda García, 40 años, no tenía familia en este país, murió de una enfermedad al hígado. En este momento con la ayuda de la única amiga que tenía en la Isla y el apoyo de representantes de una asociación de dominicanos se hacen ingentes esfuerzos para que su cuerpo sea repatriado a su país de origen a donde la esperan sus hijos y su madre para darle el último adiós.


Infortunadamente la fallecida no contaba con un seguro de repatriación, sus familiares en República Dominicana se niegan a que el cuerpo sea cremado, simplemente, la voluntad es que sus restos sean enterrados en ese país.


A este doloroso suceso se suma la falta de recursos económicos de la familia para repatriar el cadáver. El traslado del cuerpo cuesta 5.500 euros. Berkis, amiga de Esmeralda ha golpeado varias puertas: las consulares en Valencia y Mallorca y la de conocidos y amigos que ya han reunido dos mil euros para lograr el propósito.


Sin embargo, no ha sido posible que el Ministerio de Relaciones Exteriores en República Dominicana agilice el trámite del traslado del cuerpo, a pesar de un mensaje en las redes de una alta funcionaria de cancillería anunciando que todo estaba solucionado.


Lo cierto es que desde el consulado de Valencia poco se puede hacer ya que depende de cancillería. El de Mallorca es un consulado honorario que tampoco puede aportar mayores soluciones.


A los pocos años de haber emigrado de mi país, no me cabe duda que de las cosas que más me ha impactado es el descuido, la indiferencia y la despreocupación de los gobiernos para con sus conciudadanos que algún día decidieron buscar mejores oportunidades de vida en otras tierras.


A los políticos les da igual todo. En estos veinte años - en 1997 emigré - he entrevistado a embajadores charlatanes y demagogos, no todos, pero si una mayoría que van cuatro años a un país a vacacionar y hacer relaciones públicas, pero de trabajo u obras por su gente nada de nada. Muy pocos son los responsables de misiones diplomáticas que sientan y vivan el dolor de sus ciudadanos, e incluso, algunos importan el clasismo que predomina en Latinoamérica y establecen unas barreras sociales infranqueables con sus propios representados, incluso hasta en el momento de dirigirse a ellos esa distancia es notoria.


El caso de la ciudadana Esmeralda es uno de miles de ejemplos de insensibilidad e insolidaridad de un gobierno. Los propios medios de comunicación de la República Dominicana arrecian en críticas contra el presidente, Danilo Medina.
Pero si ahondamos más en el asunto, lo propio ya ha sucedido con ciudadanos fallecidos en España, por citar solo este país, a los que sus países de origen les ha dado la espalda.


No sobra recordar, que quienes emigraron en su día a otros lugares también siguen siendo parte activa del desarrollo y progreso social y económico de sus países de origen, ya que gracias a los envíos de giros y remesas de dinero de millones de euros y dólares del día a día, también se pueden pagar los sueldos de esos embajadores, cancilleres, congresistas y presidentes. En el caso de Esmeralda y de otros millones más de ciudadanos, cabe aclarar que no es un favor, es una obligación de velar y servir por los derechos de sus conciudadanos, así sea después de muertos.



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Editorial 310: Potenciales delincuentes por carencia de valores

23/12/2017

Hace dos semanas leía una noticia sobre un apuñalamiento en la vecina localidad de Felanitx, Mallorca. Un asesino en potencia- de otra forma no se le puede llamar- le asestaba siete puñaladas a un hombre de 50 años que le estaba increpando en plena calle por dejar mal estacionada su bicicleta.
No es para menos la indignación general, no sólo por el intento de homicidio, sino por la edad del autor de los hechos. Con tan solo 17 años, un adolescente con amplio historial delictivo se campa a sus anchas por las calles de la Isla.



Y la pregunta siempre es la misma…¿Y qué hacemos si se trata de un menor de edad?, un adolescente carente de valores, de educación y de formación de hogar es capaz de perpetrar auténticas masacres.
Desde otro contexto podríamos tirar de hemeroteca para mirar los luctuosos acontecimientos en escuelas de Estados Unidos causadas por jóvenes provenientes de familias desestructuradas.



Y es difícil exigirle valores a las nuevas generaciones si no se fundamentan desde casa, y máxime cuando los padres hacen caso omiso de aplicar a sus hijos los correctivos en el proceso formativo, simplemente nunca estuvieron preparados para dar ejemplo, y quizá nunca fueron capaces de enderezar el camino delincuencial copiado por las generaciones que les están sucediendo en este momento.



Si nos remitiéramos a las cifras no sería descabellado afirmar que los niveles delincuenciales juveniles van subiendo año tras año. Es un fenómeno que no da tregua, un momento de la historia en el que el desarrollo de las redes sociales y el avance de la tecnología influye negativamente en gran parte de la población juvenil, además del desapego al núcleo familiar y el culto a un sistema de producción exacerbado, sin medir las consecuencias ocasionadas por la ausencia de valores en el entorno de la familia.



Lo del jovencito de Felanitx es apenas un ejemplo de los miles de potenciales de delincuentes que se están formando en las sociedades de hoy. No siempre se trata de culpar a los políticos de las desgracias de la ciudadanía, pero sí que es evidente que en el caso de esta Comunidad Autónoma falta aplicar políticas sociales de integración y seguimiento a los jóvenes con problemas provenientes de entornos conflictivos.



En las redes sociales observamos como los políticos de una y otra corriente se pelean por cosas banales, se preocupan más por los problemas que suceden en otras comunidades autónomas, escriben muy bien y defienden con uñas y dientes sus argumentos; sin embargo, a la hora de preocuparse por arreglar su casa no son tan eficientes como sí lo son al momento de generar un debate insulso en una red social.



Cerramos bien el 2017



En otro orden de cosas agradecemos a los lectores y anunciantes el apoyo recibido en este 2017, despedimos otro año más con la satisfacción del deber cumplido, a pesar del desaforado avance de las redes sociales, Baleares Sin Fronteras aún tiene un espacio desde hace catorce años en sus hogares.
La gente nos hace notar su preocupación, especialmente cuando retrasamos uno o dos días la salida a la calle por motivos comerciales o cubrimientos noticiosos de importancia. sin duda, es buena señal. También, enaltecemos la campaña del equipo de fútbol que representa al periódico, un plantel de trece nacionalidades, cuyo lema es la integración, que por primera vez en la historia del balompié aficionado de España salió campeón de un torneo federado y ahora compite en la primera regional de la Federación Balear.


Balance positivo para el periódico y nuestro equipo.
Cerramos bien el año, ¡gracias a todos!.



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Editorial 309: Condena enérgica a la brutal agresión a un árbitro

08/12/2017

A comienzos de esta semana nos sorprendíamos con una noticia que daba cuenta de la agresión a un árbitro no federado en el campo del fútbol del Rotlet Molinar, en el término municipal de Palma, donde todos los domingos se juega la Liga Boliviana de Fútbol.
La noticia se hizo viral y la condena fue generalizada, especialmente cuando leíamos que un grupo de energúmenos perseguía al juez, quien después de recibir un empujón y un puñetazo en el rostro por parte de un jugador, buscaba refugio en una caseta hasta la providencial llegada de la policía y el personal sanitario de una ambulancia que le prestó asistencia médica.


Las voces de rechazo de este vil acto no se hicieron esperar, por supuesto, quien escribe esta columna no ahorró palabras de reproche para tan dantesco episodio, no solamente por lo miserable que resultaba una acción de estas características, sino también por la mala imagen de un colectivo, en este caso, el boliviano que es protagonista directo a tenor del enunciado de la noticia.


Y me refiero al colectivo, porque desgraciadamente en los tradicionales medios esto no suele presentarse como un caso aislado, por el contrario, de la forma en que se redactó esta noticia pareciese que se tratará de un grupo de salvajes bolivianos cazando a un animal de presa. Cualquiera dibujaría en su mente a un pobre hombre entrado en pánico huyendo despavorido del ataque inmisericorde de una multitud enardecida; sin embargo no fue así, los testimonios fiables que recogió este periódico admitieron y repudiaron la innegable agresión de la que fue víctima el encargado de pitar el partido, pero negaron la persecución de varios familiares de los jugadores al árbitro que supuestamente corría despavorido a las zonas de vestuarios.


Desde estas páginas condenamos enérgicamente la violencia y la intolerancia, nada justifica ni excusa a alguien de este ruin comportamiento. Una decisión arbitral por muy equivocada que sea no otorga inmunidad para arremeter a golpes o usar la fuerza bruta en contra de nadie, los arrepentimientos muchas veces son tardíos y en un arranque de ira se puede arruinar para siempre la vida de un agredido, o incluso, la del propio agresor.
En estas líneas siempre he sido un fiel defensor del aporte en positivo a la sociedad de acogida de los que emigran desde sus países para buscar una mejor vida. Han corrido ríos de tinta en este periódico destacando el trabajo de decenas de temas positivos.


Sin embargo, también es cierto que hay casos aislados como el mencionado que no deja para nada bien parada a la inmigración, sin profundizar en el último torneo de selecciones en el Polideportivo de Son Oliva a mitad de este año en el que también hubo grescas entre jugadores de un mismo país y confrontaciones entre otros de distintas nacionalidades, agresiones verbales a los árbitros, e insultos a diestra y siniestra entre los aficionados de diferentes países.


Y lo peor es que a veces pretendemos ir de pobrecitos por la vida acusando de racista y xenófobo a quien nos reprocha un mal comportamiento, pero somos nosotros mismos los que estamos cavando nuestra propia fosa a la infelicidad con ese tipo de espectáculos en público.


Algunos dirán que también debemos mirar lo que ocurre aquí, recuérdese de la agresión a un árbitro en un partido en Llucmajor el año pasado o la pelea masiva entre padres de familias en un partido de fútbol infantil en Alaró.


De todas maneras, insisto en lo dicho en otras ediciones, cuando una noticia gira en torno a un delito o un comportamiento deleznable cometido por alguien con otro acento u otro color de piel, los ánimos se exacerban en los foros de opinión o en las redes sociales, e incluso, algunos redactores tienen la tendencia de impactar más a sus lectores magnificando y exagerando este tipo de noticias, no es victimismo, es la realidad del día a día.



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Editorial 308: Eduquemos al niño de hoy para no castigar al adulto del mañana

22/11/2017

Los modelos de sociedades avanzadas o atrasadas depende de factores educativos y culturales para que las generaciones jóvenes sean iguales o mejores a las que se van extinguiendo por la propia ley de la vida. Lo ideal es proyectar un buen ejemplo a la cantera como diríamos en términos deportivos. Entre más nos esforcemos en dejar una herencia educativa con buenos principios y valores, mejor será la respuesta de los adultos del mañana, pues ellos serán los encargados de llevar los hilos de una sociedad.

Sin embargo, de suceder lo contrario, los augurios no serán halagüeños y las consecuencias se revierten en sociedades atrasadas y carentes de material humano para sacar adelante cualquier proyecto: El pasado 20 de noviembre se celebró el Día Universal de la Infancia. No deja de ser una fecha que no puede pasar desapercibida para reflexionar sobre varios puntos. El primero de ellos apunta al mal ejemplo que en algunas familias se les proyecta a los más pequeños sin pensar en el presente y futuro que les espera.

Muchas veces me he hecho varias preguntas al observar el paisaje humano con el que nos encontramos a diario: ¿Con qué autoridad les puedo exigir a mis hijos que sean personas de bien si el ejemplo que les doy no corresponde a un modelo de vida decente, de buena convivencia y de respeto por los demás?. ¿Cómo pretendo que mis hijos destaquen en valores y sean apreciados en una sociedad si en su niñez vieron a un padre o madre que nunca fueron tolerantes con nadie, no respetaron los derechos del prójimo y siempre destacaron por su agresividad verbal o física?.

Cuando asisto a los campos de fútbol dada mi relación con este deporte y escucho a los padres insultar a los árbitros o a las aficiones rivales, me pregunto ¿cómo pretenden que sus hijos lleguen a ser unas personas íntegras en todo el sentido de la palabra que debe abarcar un deportista?.

Incluso también he asistido atónito a agresiones verbales con tintes xenófobos y racistas en polideportivos de algunos pueblos de Mallorca o barriadas de Palma. Los protagonistas, incluso abuelos delante de sus nietos o padres enfrente de sus hijos profiriendo desde una tribuna insultos a un jugador o un aficionado rival por su condición étnica y del país de procedencia.

¿Con qué autoridad moral estos adultos pueden corregir a los chavales cuando son ellos los primeros en vulnerar los códigos de buena conducta?. Con este último ejemplo espero no herir sensibilidades de masas, también soy consciente de que no se puede generalizar, existen casos aislados, pero los he visto y no voy a omitir mencionarlos, le sucedió recientemente a una aficionada nuestra que recibió insultos de grueso calibre en un polideportivo de un municipio que no mencionaré, sería ponerle un rotulo negativo a la directiva y a gran parte de la afición del equipo por culpa de unos desadaptadis, en esa línea de responsabilidad creo que no pueden pagar justos por pecadores.

Cómo le exijo respeto a un hijo por mí y por los demás cuando en el día a día lo estoy maltratando, e incluso, estoy haciendo abuso de mi autoridad de padre como lo que observé en días pasados en la calle Metge José Darder en Palma. Un padre de entre unos 25 y 30 años le daba puñetazos por la espalda a su hijo de 5 o 6 años por motivos insignificantes que me explicaba en el momento en quie fui a recriminarle su equivocada, reprochable y cobarde actitud.

Los adultos nos quejamos de los alcances que la ley hoy en día otorga a los hijos que denuncian agresiones o malos tratos. Sin embargo, no me cabe duda que es un factor condicionado por la educación que le hemos brindado. Estas últimas líneas dedicadas a la expresión del rostro de una niña de ocho años cuando le decían que al siguiente sería el entierro de su progenitora, que decidió despedirse de este mundo repentinamente sin ningún tipo de explicación. Mi sentido pésame a esa familia que por respeto no mencionaré sus nombres. Compartir esta noticia:    



Editorial 307:
Solidaridad y hermandad, un ejemplo a seguir por todos

09/11/2017

Cualquier cantidad de letras podrían abarcar las páginas de un libro sobre las historias de vida que hemos contado en cada una de las 307 ediciones quincenales durante los 14 años de Baleares Sin Fronteras. Periodísticamente hemos sido testigos de cómo personas que han llegado en busca de un destino mejor se han superado y hoy por hoy la vida les sonríe. 
De la misma forma faltarían páginas de ese libro para destacar a  los  profesionales que se ha abierto paso en la sociedad balear, aunque no los encontremos en ninguna sección de los medios de comunicación locales, muchos de ellos, anónimos que en sus trabajos se han destacado ampliamente hasta el punto de ser reconocidos en sus respectivos sectores, tal es el caso de decenas de profesionales de la salud, a quienes hemos tenido el gusto de conocer a lo largo de todos estos años y hacer eco del aporte positivo a esta sociedad. 


La otra cara de la moneda nos permitía comprobar que no todo es color de rosa con final feliz. Recuerdo algunos artículos en los que hacíamos eco de la alegría de familias inmigrantes que se habían adaptado plenamente a la sociedad de acogida, sin embargo, con el desplome de la economía fueron centenares las que no tuvieron otra opción que regresar a sus países de origen dejando atrás el sueño europeo.  
Todos esos recuerdos han quedado  grabados en la mente de este periodista, e impresos en un papel que hasta hace catorce años no competía contra la apabullante fuerza de las redes sociales, ni mucho menos retaban a los grandes emporios de la comunicación, tal y como sucede actualmente. 


Uno de esos gratos recuerdos que tuve la feliz oportunidad de devolverlos en el tiempo fue el viernes 3 de noviembre en la sede de la Liga Mallorca Over 40 de fútbol, presidida por el ecuatoriano, Yuri Oliver, que además de siempre haber estado ligado al ámbito deportivo se le podría endosar el rotulo de activista social de las causas nobles y solidarias, basta con revisar el historial de sus redes sociales y la magnífica interrelación con los que apoyan su labor para comprobar que no se trata de una persona que pase desapercibida entre los diferentes colectivos de inmigrantes.
Desde hace un par de años, Yuri organiza esta liga de veteranos en Palma, específicamente en el campo de fútbol Miquel Nadal. Allí se reúnen familias de diversas nacionalidades que comparten no sólo la afición por el fútbol, sino sacan tiempo para momentos de esparcimiento.


Merecía la pena mencionar el trabajo de este dirigente deportivo y como plus añadido resaltamos el emotivo acto solidario que se hizo a finales de la semana pasada a uno de los hombres más apreciados de la comunidad latinoamericana. El uruguayo, Humberto Gabriel Yocco, un profesional de la radio, dotado de grandes valores humanos y amigo de todos quienes le han tratado gracias a la alegría que irradia. 
Por las mismas circunstancias naturales de la vida, Humberto desde hace dos años atraviesa delicados momentos de salud. A pesar de las adversidades siempre ha tenido el apoyo de su esposa Susana y de personas de diferentes nacionalidades que integran la Liga. Es a partir de ahí cuando aflora el sentimiento de hermandad, las ansías solidarias de ayudar, y sobre todas las cosas, trasmitirte a aquel compañero de aventura inmigrante que no está sólo en este viaje por la vida. Un billete de avión para que visite su “Paisito” le fue obsequiado a Humberto para que después de varios años regrese a la hermosa tierra que le forjó con esas cualidades innatas.


Nos gusta “vender noticias positivas”, también hace parte fundamental de la herramienta social del periodismo. Enhorabuena a los dirigentes de la Liga Mallorca Over 40, y un reconocimiento a todas las personas que destilan solidaridad y hermandad alrededor del mundo. “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”, Antonio Machado.



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Editorial 306:
Atreverse a opinar desde el respeto

25/10/2017

Posiblemente el tema central de portada no deje indiferente a algunos, por el contrario, moleste que representantes de colectivos de inmigrantes emitan su opinión sobre lo que sucede en Cataluña, y a su vez, lo que perciben en el entorno de sus representados. Nos parece interesante esta temática, yendo en sentido contrario a lo que afirma algún sector de la sociedad- no toda, ya que hay gente sensata- con hipótesis que apuntan a que los de afuera solo emigran para conseguir “pasta”, girar dinero a sus países de origen, vivir de las ayudas públicas y subvenciones y hasta de quitarles puestos de trabajo a miles de los de aquí, y hasta se atreven a aseverar que les dan prioridad a los llegados de otros países en las plazas escolares.

Por el contrario, cada vez me convenzo, del arraigo positivo de miles de personas e integración plena a la sociedad de acogida. A pie de calle confirmo que centenares de personas que llegaron a buscar una vida mejor, no solamente se conforman con estar bien y progresar, sino que ya hacen parte activa de esta sociedad. Les preocupa seriamente la fragmentación social que se vive a tenor de lo de Cataluña y no permanecen indiferentes, lo más fácil sería callar y no meterse en líos ajenos.

Basta con leer las declaraciones en esta edición de los líderes de los colectivos más representativos de inmigrantes en cantidad respecto al total de la población, para analizar que no son apáticos, indiferentes, ni mucho menos osan a mirar para otro lado, como si este problema solamente fuera un asunto del vecino de la otra casa. Si bien estamos hablando de un tema sensible y muy delicado con tintes culturales e históricos que hiere sensibilidades y ha deteriorado lazos familiares y destruido amistades, no por ello eximiendo a los políticos que luchan por sus parcelas de poder a costa de la demagogia, es interesante leer y escuchar el punto de vista de representantes de África o países sudamericanos que no sufren divisiones territoriales, sino que siempre han padecido enormes divisiones sociales, brechas de separación entre los propios ciudadanos por culpa del egoísmo y la avaricia de sus gobernantes.

Y es que en definitiva no se trata de un pulso de quién gane o pierda, ni mucho menos. El contexto al que se refieren los entrevistados es el mismo, el mensaje es similar, pero con diferentes palabras. Echan la mirada hacia atrás y recuerdan los años de miserias e injusticias en sus respectivos países de los que salieron despavoridos por culpa de la incapacidad de la clase política para llegar a acuerdos que les garantizaran un Estado de bienestar social. Esa misma inseguridad y la falta de oportunidades les hizo enfrentarse al difícil reto de ser aceptados en núcleos sociales ajenos.

Por eso es que hoy por hoy se atreven a “mojarse”. Incluso, posiblemente de no haber tenido la suficiente confianza con este medio se lo hubiesen pensado para hablar por temor a que sus declaraciones fueran tergiversadas en otros sitios. Antes de aceptar lanzar su opinión nos advirtieron su firme respeto hacia cada uno de los sectores involucrados en este conflicto, pero también fueron conscientes de que tenían que expresar lo que sentían, y es normal opinar aunque les fastidie a algunos, cuando llevas viviendo en un país varios años, incluso más de dos décadas, tributas al fisco, cotizas a la Seguridad Social y siembras raíces con las nuevas generaciones a la que les espera una larga vida probablemente en esta sociedad balear, lo más sensato y coherente es que expresemos respetuosamente nuestro pensamiento, a pesar de no haber elegido este país como lugar de nacimiento, España hace parte de nuestra alma y de nuestro corazón, no somos indolentes ante lo que suceda en el día a día, sencillo de entender.



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Editorial 305:
Nos duele aunque no seamos de aquí

11/10/2017

Si bien los contenidos de nuestro periódico apuntan a temas de inmigración, desde luego que los nuevos ciudadanos, miles de ellos llegados hace años a este país tienen su propia opinión respecto de lo que sucede en Catalunya.

Y es que aunque parezca inverosímil, a pesar de que varias generaciones están plenamente integradas en este país con DNI incluido, la mayoría prefiere opinar de puertas para adentro. Pocos se quieren “mojar”. Coinciden en que es un tema muy delicado en el que lo más lógico sería que este nudo lo desenreden los propios españoles y catalanes, de acuerdo a lo que decidan los renombrados políticos de turno.

De todas maneras a pie de calle, sin tener una muestra objetiva sobre un resultado final de un todo, ni mucho menos pretender ejercer de encuestadores, la sensación que nos deja hablando con líderes conocidos, que nos insisten en su neutralidad y ninguna cercanía a ninguna corriente ideológica, les preocupa seriamente lo que sucede en España. Personalmente comparto la posición en la que coinciden dentro de un mismo contexto. La incertidumbre social con brotes de violencia y que describen unas experiencias vividas en los países de origen en carne propia antes de emigrar a España, un país próspero, repleto de oportunidades.

Esa realidad precisamente está marcada en un retroceso en el tiempo, el espejo de lo que allí vivieron. La inmensa mayoría, ha emigrado huyendo de la violencia, de la inseguridad, de las guerras, de las extorsiones, de los secuestros, de las bombas y de los crímenes del narcotráfico en el caso de Colombia, de la falta de oportunidades de trabajo, de vidas marcadas por la injusticia social y de la corrupción en la que la clase dirigente política ha jugado un papel trascendental en la sociedad latinoamericana.
Cada país tiene sus propios problemas, no se podría comparar los conflictos sociales y las identidades culturales de unos lugares geográficos con otros, pero como nuevos ciudadanos lo que menos nos gustaría es que este problema social cobre graves matices. Para muchos de nosotros sería retroceder en el tiempo, el recuerdo apunta al mismo momento en que centenares de emigrantes optaron por buscar una vida nueva, alejados de tanta contaminación social de los países de origen, en nuestro caso, en la mayoría de Latinoamérica, en donde los políticos de todas las corrientes se han cargado el Estado de bienestar, al fin y al cabo es un deporte nacional de nunca acabar.

Las imágenes violentas de estos días, no solamente las físicas, sino los ataques verbales de afines a la independencia de Catalunya y de los partidarios de la unidad de España, son de alerta máxima. Personalmente me parece estar viviendo treinta años atrás, es decir, el de una crispación por la falta de entendimiento entre los políticos. Como decía un ruso que ya vivió las desgracias de la violencia en su país, y cuyo video se hizo viral en las redes: “dentro de poco llegará la guerra, y de seguir así, si queréis armas, tendréis armas”, visto lo visto, no está lejos de la verdad.

Personalmente no me cabe la menor duda que los gobernantes – sean del partido que sean- están empujando a la ciudadanía al precipicio. Los dueños del poder agitadores de masas con intereses partidistas y personales- de eso estoy convencido- no pierden un segundo en seguir adoctrinando con discursos populistas, mientras la gente se lanza a las calles a pelearse absurdamente. A España le falta la irrupción de un movimiento con convicciones que haga despertar del letargo a miles de ciudadanos, que defienda sus propios intereses, gente con valores y capacidad de respetar las ideas de los demás sin necesidad de caer en vulgares agresiones físicas y verbales.

En mi caso, muy agradecido con esta nación, al igual que centenares de inmigrantes que les duele este país como si fuera el suyo. Aquí han nacido nuestros hijos, y no podemos pasar de algo que roza lo irracional.



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Editorial 304:
La historia del Pac y el buen gesto de Diego Cadena

26/09/2017

Todos los días llegan a la redacción historias inverosímiles que las redactamos y las presentamos a la opinión pública. Sin embargo, recientemente viví en primera persona como en un PAC de Palma una funcionaria de ventanilla, en primera instancia, se negaba a darle trámite a una solicitud de un paciente, a quien acompañaba a urgencias. El joven de 25 años, tenía un fuerte dolor en el pecho y sentía que se asfixiaba al respirar. Simplemente me llamó y con gusto lo acompañé.

Si bien, él admitió ante la funcionaria no haber tramitado la tarjeta sanitaria, demostraba estar empadronado en el Ayuntamiento de Palma, sin embargo, la señorita se negaba a remitirlo al médico. Con la ley en la mano y argumentos documentados logré que lo atendieran, le dije que conocía el tema, un poco exaltado reconozco pues me declaro intolerante frente a la indiferencia, la apatía y la gente insolidaria.

En definitiva, estoy convencido que es necesario que desde la Administración Pública se emprendan campañas no solo de cara a la ciudadanía, sino a algunos funcionarios que desconocen que los principios en estos casos de asistencia sanitaria son universales, a nadie se le puede negar el derecho a ser atendido o ralentizar un trámite por no tener 65€ para pagar.

No es ideal generalizar, algunos atienden muy bien y otros se hacen los de la vista gorda como si no fuera con ellos y por no ir más allá, algunos lectores de este periódico me han manifestado abiertamente que no falta quienes les molesta escuchar otros acentos, parece de película, pero no lo dice solo uno, esto es un secreto a voces.

Finalmente el muchacho fue remitido a urgencias de Son Espases, le encontraron una anomalía cardiaca, no era ni teatro, ni show, ni paranoia. Porque conozco el tema logré solucionarlo, pero quien lo desconozca perfectamente puede correr la misma suerte de Alpha Pam. El caso lo he puesto en conocimiento de las autoridades sanitarias de esta comunidad que efectiva y rápidamente aplicaron los correctivos de rigor.


Cónsul Diego Cadena

Desde estas líneas agradecemos al cónsul de Colombia, Diego Felipe Cadena la gestión realizada ante el Embajador de Madrid, Alberto Furmanski, que recientemente estuvo en una visita protocolaria por Mallorca. Muchos coincidirán que cuando se emigra lo mínimo es encontrar en el consulado de su país gente amable que por lo menos lo atienda con algo de calor humano y amabilidad. Pero no, a veces me he encontrado con inmigrantes frustrados por la forma de trato tan despectivo y déspota que reciben en sus propios consulados. Cierto es que los representantes consulares y diplomáticos deben guardar la distancia de respeto y trato cordial para con sus conciudadanos. Pero una cosa es el respeto y otra muy diferente es el pasotismo, la frialdad y la barrera que imponen algunos cónsules.

Diego Cadena desde que llegó ha roto los estereotipos y ha tratado de reactivar la Asociación de Colombianos, no es indiferente a la problemática social de algunos de sus compatriotas que caen en desgracia o la exclusión social y está pendiente de buscar acuerdos comerciales y promocionar inversiones de hoteleros en Colombia. Y para el que piense que es “peloteo”, poco utilizo estas líneas para elogiar a un político o a un cónsul, simplemente al César lo que es del César y lo ganado a pulso se debe resaltar.

El pasado 18 de septiembre empresarios, representantes de asociaciones y medios de comunicación dialogamos con el Embajador de Colombia en un ambiente distendido, le expresamos bastantes inquietudes después de participar en una comida organizada por el cónsul Cadena en un conocido restaurante. La jornada se completó en las horas de la noche ante un auditorio repleto. Doscientas personas de varios países vieron el documental, Colombia Magia Salvaje. Este tipo de detalles honran una misión consular que va dejando una huella en positivo por donde quiera que representa a un país.



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