Ojo con las cartas de invitación

12/05/2017

A raíz de la supresión del visado Schengen a los ciudadanos provenientes de Perú y Colombia, nos han llegado datos fiables de que hay personas que irresponsablemente están haciendo un mal uso de la carta de invitación. Este documento es uno de los requisitos que exige la Policía Nacional para entrar a España a los turistas que no tienen reserva de hotel.

Es normal que las autoridades de inmigración tengan conocimiento y estén atentos sobre la pista de las personas que entran a territorio español sin visado a hospedarse al domicilio de un familiar o amigo. La desesperación y la ignorancia sobre un determinado tema nos hacen tentar la suerte con las consiguientes repercusiones del caso.

La mala praxis y el desconocimiento sobre el grave perjuicio de promover la inmigración irregular pueden desencadenar en sanciones y multas superiores a los seis mil euros, o prisión de hasta un año para quienes sean partícipes de estas acciones que quebranten la ley de extranjería.

Tenemos conocimiento que hay personas que están llegando a España con la carta de invitación y no propiamente con la intención de regresar a su país de origen, a pesar de que lleve consigo un billete de regreso. Muchas personas obnubiladas por el paraíso europeo están dispuestas a arriesgar, al fin y al cabo, la mayoría no tienen nada que perder y sí mucho que ganar.

Infortunadamente la misma situación no ocurre con el invitante que desafían a la suerte y ponen en evidente peligro un arraigo laboral y social en la tierra de acogida, un esfuerzo que les ha tocado ganarlo a pulso. En Aragón ya salió a la luz pública el negocio de una mujer que cobraba por las cartas de invitación 650,00€ y otros gastos de gestión.

Pero dicen que la justicia cojea pero llega. A veces las personas dispuestas a desafiar la ley se toman a la ligera este tipo de irregularidades. Finalmente, la mujer fue descubierta por las autoridades y el fraudulento negocio se le acabó de un momento a otro. No es el caso de Baleares, pero ya se están viendo extremos en los que se transgrede la ley de extranjería y el invitante se convierte en un cómplice pasivo de un acto que le puede generar serios problemas.

Tengo conocimiento que las autoridades de extranjería no solamente están pendientes de las personas que llegan con cartas de invitación, sino que andan muy atentas de que abandonen el país. No se trata de suscitar alarmas entre quienes en un acto de desespero han aprovechado la supresión del visado para darles una vida mejor a sus familiares o amigos de toda la vida.

Estas líneas son un llamado a la reflexión, sabemos que en casos específicos agentes de la Policía Nacional se han apersonado en el domicilio de invitantes constatando que el invitado aún continúa en España.

Debemos poner una balanza sobre lo conveniente y lo que nos puede perjudicar gravemente. La supresión del visado Schengen no equivale a que el invitante asuma esta situación relajadamente, más de una mayúscula sorpresa se puede llevar. Las cifras de quienes desafían esta hipótesis pueden ir en aumento, algo muy preocupante que incluso podría hacer pensar en la imposición nuevamente del visado, o en su defecto, los controles y requisitos para llegar a la Unión Europea se intensifiquen

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