El abandono de la Oficina de Extranjería en Ibiza y más

12/05/2017

El abandono de la oficina de extranjería de Ibiza, los exigentes requisitos para una empresa que haga una oferta de trabajo y la deficiente tecnología.

Comencé en el año 2001 a ejercer como abogado en Palma de Mallorca, ya más de 15 años, los mismos que llevo publicando en este periódico. En aquel entonces tuve la fortuna de especializare en el Derecho de Extranjería e Inmigración, y desde entonces vengo trabajando en esta área.


He visto cómo ha avanzado y se ha desarrollado la Administración de Extranjería en todo este tiempo, desde sus dependencias e infraestructuras, hasta el modo de funcionar y de coordinarse entre islas, los cambios legislativos, la modernización telemática de las oficinas de extranjería, el criterio de las expulsiones, los cambios en el pago de las tasas y hasta los criterios de aplicación de las normas, tanto de la Administración de Extranjería como de los juzgados y tribunales. Se puede decir que podría tener una opinión de cómo ha evolucionado todo y un criterio personal de si es positivo o negativo.


Debo decir que la Administración, y en concreto la Oficina de Extranjería de Palma, ha mejorado notablemente en la atención al público y profesionales, al menos en cuanto al número de personal de atención y resolución. Las oficinas venían de ser un espacio muy escaso en Delegación de Gobierno y se ha pasado a un espacio amplio lleno de gente trabajando. La organización del sistema de cita previa hace que las esperas sean mucho menores que antaño.


Recuerdo pasar noches al raso en espera de conseguir un número en la puerta de entrada, nada comparado a la agilidad de ahora.


No ocurre lo mismo con Ibiza, que ha sido objeto de ninguneo por parte de Palma de Mallorca, hace diez años no existía Oficina de Extranjería en Ibiza, la atención era pésima, y las competencias no estaban (ni hoy lo están) nada definidas. Acceder a la Administración en Ibiza era del todo misión imposible. Tras muchas quejas, muchos juicios y sobre todo la presión del tejido asociativo, se consiguió que Palma crease una Oficina de Extranjería en Ibiza, con su correspondiente jefa y equipo de funcionarios. Aquello fue una bendición para los extranjeros residentes en esa isla, ya que la atención mejoró ostensiblemente. Pero poco a poco todo aquello fue menguando, se eliminaron funcionarios, se quitaron competencias (oficiosamente), y finalmente se suprimió el cargo de la Jefa de Extranjería de Ibiza, y actualmente no estoy seguro si son una o dos personas las que buenamente hacen lo que pueden. Actualmente solo se hace de registro y todo se envía a Palma para que se resuelva. De aquella Oficina de Extranjería ya no hay nada. Solo el buen trabajo y paciencia de los funcionarios que quedan. Los problemas se los “comen” los extranjeros residentes en Ibiza.

Aplicación de la normativa

Han evolucionado las leyes y reglamentos, y se han ido adaptando a las situaciones y momentos socio económicos del país. Recuerdo las famosas y efectivas regularizaciones extraordinarias, aquellas en las que con 4 requisitos de nada y llevando unos meses en España se podían conseguir residencias con suma facilidad. En aquel entonces hacía falta mano de obra, ya que la economía iba como un tiro, no se paraba de construir.

Desde el año 2007 en adelante nos alcanzo la crisis, y aunque el Gobierno Socialista de Zapatero nos decía que era una recesión, la realidad era que la economía internacional y la española de paso, se llevaron un serio batacazo. Entonces empezó a sobrar gente en España, al menos con derechos sociales ya que el gasto no se podía contener y todo era déficit. La burbuja inmobiliaria estalló y los bancos necesitaron dinero, mucho dinero que pusimos entre todos, incluso aquellos que no tenían papeles, ya que todos pagamos el IVA, o las tasas administrativas en cada uno de los expedientes que se iniciaban en Extranjería, aunque se denegasen.


Consecuencia de todo esto es una aplicación, cada vez más exigente, de la norma y de los requisitos exigidos para acceder a la regularidad administrativa. Los jueces también han ido endureciendo criterios. Hoy en día hay que ser consciente que acceder a la regularidad supone demostrar holgadamente que se dispone de una oferta laboral, y no cualquiera, sino una que sea de un año a jornada completa, y que además demuestre que la empresa dispone de medios económicos. Ni siquiera muchos españoles tienen esta fortuna, el mercado laboral cada vez es más precario y se le exige al inmigrante que demuestre que para él, el mundo laboral es todo un camino de rosas. No señores, la cuestión es trabajar, de la manera que sea, es lo que se promueve desde el gobierno y sus reformas laborales, o al menos eso demuestran los datos, y sobre todo en unas islas donde el “fijo discontinuo” es algo habitual.


Otro elemento a tener en cuenta es la aplicación de la normativa europea, que por lo visto es de aplicación cuando le interesa al Gobierno de turno, ya que estamos contemplando cómo se van introduciendo directivas comunitarias con muchos años de retraso, casi siempre por sentencias del
Tribunal Europeo, y otras menos favorables con mucha más inmediatez. Esto también complica la aplicación e interpretación de las normas.Para colmo han llegado las nuevas tecnologías, y por lo visto para quedarse.

Se supone que la labor y actuación de la administración tiene que ir en beneficio del administrado, y desde luego es una vergüenza ver como muchas veces los sistemas no funcionan y provocan confusiones, retrasos y problemas para el interesado y para los profesionales que ejercen su trabajo. Sobre todo porque no hay alternativa, al menos para el profesional. Todo depende de la red, de las páginas webs, de los escáner, etc. y lo que ocurre es que en algunas ocasiones falla la red, y muchas más cosas. No digo que el sistema telemático de la Administración no vaya a ser bueno, más ágil y más efectivo en un futuro, pero actualmente estamos haciendo todos de conejillos de indias, y desde luego pagamos las consecuencias. Ha sido todo demasiado rápido y con pocas alternativas. Discúlpenme, pero sigo siendo de aquellos que creen más en las personas y el papel que en las maquinas y la red.


¿Volverán tiempos mejores?


Pues sí, es muy probable que sí. Si la economía se dinamiza, más que nada por los ciclos, que no por la actuación de los gobiernos de turno, será entonces que volverá a hacer falta mano de obra, además, cuando haga falta natalidad. Será entonces cuando la Administración volverá a flexibilizar los criterios y cuando se volverá a tener manga ancha para repoblar las empresas y los pisos que hoy están siendo abandonados a golpe de desahucio. Este es el único criterio válido para entender la posición de la Administración en cada etapa.


Fdo. Igor Valiente

Compartir esta noticia:    



Baleares Sin fronteras (+34) 971 720 860 (+34) 655 207 019