La inserción laboral de la mujer inmigrante en España

28/05/2017

Paola Andrea Onzaga Franco
Abogada MSc-phd(c) Universidad de Barcelona- España
Docente Universidad Javeriana Cali- Colombia
paolaonzagaabogada@hotmail.com
Especial para BSF

Durante muchos años las mujeres han tenido que vivir en el anonimato. Existe una situación que es bastante silenciada, y es la de todas aquellas mujeres que han tenido que movilizarse a otros países en busca de oportunidades para ellas y sus familias.

Si bien las mujeres modernas buscan nuevas oportunidades y han logrado significativos progresos en los ámbitos profesional y político, aún falta mucho camino por recorrer para estar en igualdad de condiciones.

El principal motivo a la hora de iniciar un proyecto de movilidad por parte de la población de origen latinoamericano afincada en España surge del deseo de incorporación al mercado laboral. Más aún, incluso cuando las motivaciones de movilidad son otras (tales como el anhelo de estar con la persona amada, la búsqueda de libertad, la esperanza de poner fin a situaciones de violencia doméstica, el apetito de aventura, etc.), el acceso al empleo constituye una de las dos principales vías –junto con la reunificación familiar– de entrada regular y de obtención y renovación de los necesarios permisos para residir legalmente en España, así como el medio fundamental para obtener los recursos económicos para subsistir.

Es importante conocer la inserción socio-laboral de las mujeres que tienen estudios profesionales universitarios, y que se encuentran viviendo en España, para visibilizar la problemática actual.

Para ello se entrevistó a algunas mujeres que residen en España, la mayoría de las cuales llevan más de 10 años y siguen ejerciendo actividades diferentes a su profesión. Para efectos de confidencialidad se reserva la identidad de las participantes de esta investigación, los nombres y apellidos usados son ficticios.

El caso de Martha Cárdenas, Psicóloga y de nacionalidad venezolana, así lo demuestra: En la actualidad se encuentra cuidando una anciana y realizando actividades de limpieza.

Aunque las características de estas mujeres latinoamericanas es que son profesionales, independientes, desde el educativo, hasta el sanitario y administrativo, la situación, aunque económicamente aceptable, se evidencia que personalmente se vive como degradante, por el descenso que supone en sus trayectorias sociales y laborales, aunque plenamente conscientes de que, por el momento, esta es la única alternativa que ofrece la sociedad española.

¿Cómo es el entorno en el que viven actualmente?

En todos los casos estas mujeres se encuentran satisfechas con el entorno en el que viven, pese a que en la mayoría de los casos comparten vivienda con diferentes personas y los lugares en los que viven el espacio es reducido.

Uno de los argumentos generalizados es el que en sus países de origen no se encontraban tan seguras como se sienten aquí.

“Estoy contenta en el entorno donde vivo. Me encuentro cerca del centro de la ciudad, con comercio y transporte cercanos. Es un entorno tranquilo y seguro, especialmente por las noches, cosa que era impensable en mi país”.

¿Cómo era esa vida antes, en su país de origen?

Respecto a las narraciones que describen los modos de vida antes de llegar a España, se observa un estilo de vida cómodo, donde se desempeñaban laboralmente en sus profesiones respectivas.

Una de las narraciones ilustra el estilo de vida de las mujeres profesionales latinoamericanas antes de llegar a España, en la mayoría de los casos se puede ver que el tema de seguridad era diferente al que viven en la actualidad.

“Casi mi única dedicación era el trabajo, con jornadas laborales muy extensas. También dedicaba mi poco tiempo libre en una ONG que fundé allá, para la defensa de los animales. En los 6 años que estoy en España, después de los 2 primeros, regresé a mi país y con el título de máster que obtuve aquí se me abrieron muchas más oportunidades de trabajo. Llegué a tener un puesto laboral que me tenía muy satisfecha (como profesora de universidad), cosa a la que es muy lejano aspirar en España, pero decidí regresar nuevamente a España”

Se indagó a las mujeres sobre la decisión de vivir en España, una de las expresiones comunes citadas por las consultadas es el de ir a estudiar para mejorar su perfil profesional.

En el siguiente párrafo se ve un reflejo de esa decisión.

“Decidí venirme buscando otros horizontes en la vida. A nivel profesional, tuve una oportunidad inigualable, de acceder a estudios de máster (que en mi país me era imposible costear), y ello me significaba una gran diferencia en mi carrera. Además, casi las únicas fuentes laborales están en la capital, una ciudad contaminada, ruidosa, estresante y con horas de desplazamiento cada día para ir a trabajar, que deterioraban mucho mi calidad de vida.

Por otra parte, estaba cansada de la cultura machista de mi país y del clasismo. Como mujer, abrirme camino en el mundo profesional no era fácil, y culturalmente, no tenía otra opción que ser empleada por otro, y cumplir con las convenciones como casarme, endeudarme para tener un coche, una casa e hijos. Me vine porque el mundo es grande y viajar enriquece. Me vine por curiosa y por inconformista.”

Lo anterior sintetiza en gran parte la experiencia porque al llegar lo hicieron por seguir creciendo laboralmente, pese a que en sus países ejercían y tenían cargos laborales referentes a su profesión, muchas de ellas con una posición económica estable.

Igualmente, se observó distintas reacciones de las mujeres al narrar su experiencia de llegada a España. Algunas lo hacen con cierta motivación y alegría que complementan con expresiones como: “desde que llegue a este país he sido feliz” De igual manera se aprecian expresiones negativas, de tristeza y melancolía, acompañadas de expresiones como “fue muy difícil al principio por la soledad, “trabajar en actividades diferentes a lo que estaba acostumbrada en mi país me costó mucho”.

Más allá de la simple experiencia de llegada a España se consultó sobre el sentimiento percibido durante esta situación, como lo ilustra Cielo Pabón, de nacionalidad colombiana:

“me sentí muy feliz y motivada desde el primer día que llegué a este país, pero a medida que pasaba el tiempo y veía que no podía ubicarme en mi profesión, y que debía realizar actividades diferentes para poder generar recursos para sobrevivir me sentía muy nostálgica. Una de las cosas que me ayudaban a seguir adelante era que me encontraba estudiando”

Respecto a la narración descrita anteriormente se evidencia que el proceso de adaptación en España fue una experiencia que tenía sus puntos positivos, pero que al pasar el tiempo y ver que no podían ubicarse laboralmente crecía su frustración, lo cual trataban de suplirlo continuando en la vida académica, al punto que muchas de ellas cuentan con más de dos master y doctorados.

Otra de las mujeres demuestra una situación diferente, como lo manifiesta Manuela Rosan, de nacionalidad ecuatoriana:

“Muy confiada. Desde que llegue a España no he tenido problemas con mi carrera profesional ya que mi profesión es una de las más buscadas actualmente así que he podido trabajar sin problema”

A través de diferentes narraciones describieron actividades mediante las cuales buscaron ingresos para su familia y ellas mismas. Algunas mujeres hicieron mención de sus experiencias desarrollando trabajos informales, como ventas por catálogo, oficios domésticos, cuidadoras de niños, cuidadoras de ancianos, cuidadoras de perros, camareras, administrativa de una empresa de construcción, auxiliar de limpieza, administrativo de atención al cliente, administrativo de operaciones, dependientas de tiendas, voluntariados, practicantes, becarias, entre otras.

El caso de Danny Domínguez, de nacionalidad chilena, pone en relieve lo anterior:

“He sido becaria durante casi 3 años. Se me han adjudicado becas de investigación durante casi 2 años, pero realmente, las labores que he ejercido han sido de coordinar proyectos que no tenían relación con mi proyecto de investigación o simplemente hacer fotocopias. Es decir, cubrir puestos laborales. Lo anterior lo he combinado con trabajos en negro, limpiando escaleras, colaborando con dos ONG, y a veces, paseando perros. También he sido camarera durante más de 2 años, y he trabajado de promotora y captadora de socios. Desde hace un año y medio también trabajo de profesora de yoga por mi cuenta”.

Dentro del grupo de mujeres se encontró un caso en particular en el cual se evidencia cierta tristeza en cuanto al proceso de adaptación, porque a pesar de existir una actitud hacia el trabajo, es consciente de las limitaciones para poder desempeñar su profesión, como lo manifiesta Andrea Vásquez, de nacionalidad peruana:

“Cuando llegue a esta ciudad, me sentía desubicada totalmente; el estar lejos de tu familia y de tu entorno dificulta la adaptación. Soy Educadora y lastimosamente nunca he podido desempeñarme laboralmente en esta ciudad, por lo cual desde hace más de 7 años trabajo cuidando ancianos y en limpieza. Aunque he pasado por muchas dificultades, nunca he pensado en regresar a mi país”.

Respecto a las experiencias en general o el balance que tienen las mujeres consultadas se observa un sentimiento de nostalgia, pero a la vez son positivas frente al futuro.

Si bien, el acceso al mundo del trabajo supone, en la práctica, tener que cambiar de profesión o realizar otras actividades para poder generar recursos económicos, una de las principales conclusiones a las que se ha llegado en el estudio, es la dificultad en la inserción laboral y la brecha que existe para ubicarse con sus respectivas profesiones en el mundo del trabajo.

Del mismo modo, las dificultades de inserción socio laboral no sólo se deben a obstáculos coyunturales u otras contingencias de carácter individual. Obedecen también a formas de discriminación institucionalizadas, a creencias socialmente compartidas y otras prácticas culturales que sitúan a estas mujeres en especial desventaja, tanto por su género como por el hecho de movilizarse a otros lugares.

Pese a lo anterior, las estrategias de afrontamiento en el caso de las mujeres consultadas, se orientaron a asumir un papel de liderazgo dentro de la propia situación, han asumido la dirección de sus vidas, tanto en temas económicos como morales.

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