Una edición significativa,
cumplimos 300 ediciones
de Baleares Sin Fronteras


27/07/2017


Alma de Mallorca
26 Julio (BSF)

Recuerdo como si fuera ayer como una ex concejala del Ayuntamiento de Palma, a quien había tenido la oportunidad de entrevistar en mi andadura profesional en una revista latinoamericana para la que escribía, que dicho sea, duró muy poco en el mercado, me advirtió que no era fácil emprender un proyecto periodístico nuevo, sobre todo con las peculiaridades del contenido que iba a tener ese periódico del que hace catorce años y medio no tenía el nombre claro, pero sí la característica editorial que le debía imprimir.

Cuando esa publicación latina se iba a acabar por expresa decisión del director, saque fuerzas de flaqueza y renuncié a otro medio escrito para el que trabajaba como redactor externo desde hacía año y medio, El Mundo-El Día de Baleares, en definitiva, dejaba de trabajar para dos medios para lanzarme a mi propia aventura.

Con la firme convicción de explorar un camino que no iba a ser propiamente fácil dimos los primeros pasos, máxime, un desconocido con apenas dos años de estar afincado en la Isla, y después de haber disfrutado de una experiencia profesional en medios periodísticos en New York la vida me enseñaba a comenzar de ceros asumiendo mi propia responsabilidad, la enseñanza recibida de los catedráticos de la Universidad los Libertadores de Bogotá y de la Complutense de Madrid se quedaba en la simple teoría.
Los jefes de redacción, los directores y compañeros de los medios en los que estuve se convertían en un buen recuerdo, tan solo eso, simplemente se llegaba el momento de mostrar un producto que tuviera un modelo decente y acorde a la época del boom de la inmigración que vivimos entre el 2003 y 2009.

Fueron varios cambios a nivel profesional en menos de tres años que dieron pie para que en octubre de 2003 naciera un periódico mensual llamado Baleares Sin Fronteras. La ardua tarea en aquellos tiempos consistía en convencer a los empresarios privados y a los responsables de comunicaciones de la Administración Pública de que se iba a tratar de un proyecto serio a largo plazo, nada era regalado, había que demostrar conocimiento y certeza de lo que les estabas proponiendo, respecto a contenido, amplía distribución y periodicidad mensual permanente.

En esa línea, el reto ha sido complicado, lleno de obstáculos en el camino desde la perspectiva que se le mire, sin embargo, la ilusión, las ganas de mostrar las noticias positivas sin desconocer las problemáticas del día a día, nos han impulsado a veces a luchar contra la corriente. Y cuando me refiero a esto último concretamente apunto a la estigma que tiene la inmigración a estas alturas de la vida en algunas sociedades ancladas en pensamientos convencionales en los que les cuesta, o incluso, se niegan a aceptar que existen personas con otras costumbres llegadas de otros puntos del planeta.

Lo que era una línea de trabajo proyectada para una publicación mensual, de un momento a otro se convirtió en una obligación informativa de cada quince días. Era un buen síntoma de que íbamos por buen camino.

Con toda la sencillez y sin que se preste a herir sensibilidades ajenas, Baleares Sin Fronteras también se ha convertido con el tiempo en una fuente de oportunidades laborales para algunas personas conocidas, hoy por hoy en el medio latinoamericano de la Isla, hemos sido la plataforma, y porqué no, la inspiración para que varios de nuestros ex compañeros hayan emprendido lo que hace 14 años pusimos en marcha, algo que nos enorgullece.

De la misma manera hay que admitir que no todo ha sido un camino de rosas. En los últimos años a la crisis que ha afectado el mercado de la publicidad, se ha sumado la informalidad de empresas que se han declarado en concursos de acreedores rebotando directamente el problema a varios medios que hemos tenido que capotear con entereza estos problemas que nunca he ventilado públicamente.

Como si fuera poco hace 10 años antes de irse de su cargo, a tenor de lo que me argumentan desde la Administración Pública, un cargo de relevancia en comunicaciones del Govern balear, puso no una piedra en el zapato de los medios gratuitos, literalmente se encargó de clavar una roca burocrática para que medios como el nuestro u otro de nuestras características (no generalista) no tuviera acceso a las campañas de publicidad oficiales de la Comunidad Autónoma, una cuestión que hasta ahora se está destrabando pudiendo nuevamente estar en condiciones de igualdad frente a los grandes medios.

En esta carrera por la permanencia y ajustes que se deben hacer para permitir que la información de Baleares Sin Fronteras llegue cada quince días a nuestros lectores, debo agradecer todos la confianza recibida de la empresa privada, cuyos propietarios/as, muchos de ellos nos han regalado su amistad.

También valorar no solamente la apuesta por nuestro medido, sino la sinceridad de quienes cada cuatro años han pasado por las instituciones públicas y han sabido valorar nuestro trabajo aplicando los criterios de igualdad.

Baleares Sin Fronteras en sus TRESCIENTAS EDICIONES, que cumplimos en este número, no solamente se ha encargado de dejar una huella escrita de integración en positivo, sino que también ha sido un referente en la organización de eventos, entre ellos, conciertos, convocatorias solidarias, jornadas de familias, foros de extranjería.

De igual forma, encuentros como la Feria de Comercio Latinoamericana de Palma y la fundación de nuestro equipo de fútbol en donde han emergido oportunidades de integración cultural entre los integrantes del plantel de varias nacionalidades.

Llegar a estas trescientas ediciones ha sido posible con el aporte de los colaboradores que ya no están, ser agradecidos hace parte de nuestro guión de vida, entre ellos reconocimiento, Jhon Jairo Hernández, Pau Waelder, Juan Carlos Montoya, las hermanas Nuria y Elena Aliño y Leonardo Jaramillo, no obstante, me entusiasma más remitirme al presente de quienes conocen nuestras entrañas y han mantenido el ritmo de carrera frenético edición tras edición.

A nuestro pasado y presente está ligado Cristian Guardia, diseñador del periódico, un incondicional amigo procedente del país del tango; los profesionales del derecho de extranjería, Margarita Palos, Igor Valiente y Aina Martorell y nuestro colaborador, David Zurita.

Un apartado muy especial para Pierina Daza, la fórmula y compañera de mis batallas, y cómo no mencionar, los regalos más significativos de la vida de ambos, en los que dicho sea Baleares Sin Fronteras ha sido testigo ocular: las niñas Paula e Isabella Blanco Daza.


Compartir esta noticia:    



Baleares Sin fronteras (+34) 971 720 860 (+34) 655 207 019