El sufrimiento no entiende de derechas ni de izquierdas

11/08/2017

PALMA DE MALLORCA, 11 Agost. (BSF)-

Antes de lanzar una opinión para los que trabajamos en esto de la comunicación debemos ser cautelosos y mirar siempre los contenidos de los mensajes, y especialmente hacer el ejercicio de ponernos en los zapatos de los protagonistas de una noticia.

Siempre he sido enemigo de los radicalismos, de los fanatismos, de los posicionamientos cuadriculados, de ofender al que piensa diferente a mí… en fin, siempre una información debe ir compuesta de varios contextos para que el interlocutor en el caso de los medios audiovisuales o radiofónicos, o el lector si se trata de un medio escrito, me pueda entender.

Nunca me cansaré de afirmar que las generalizaciones son muy malas consejeras, recuerden que los religiosos pecan, incluso más que el resto de los mortales, además, los médicos también tienen una fecha de caducidad como cualquiera de nosotros.

Con esto quiero decir que nadie es dueño de la verdad absoluta. En estos últimos quince días hay una proliferación de noticias sobre Venezuela fundamentalmente en la tecno-democracia de las redes sociales y en los foros de los periódicos- en el caso del país sudamericano, no faltan quienes se empeñan en defender al régimen de Nicolás Maduro y Diosdao Cabello, siempre amparados en el régimen capitalista e imperialista norteamericano y su desmedida ambición por el petróleo y las riquezas de terceros países.

Comparto plenamente la opinión de quienes piensan que Estados Unidos no da puntada sin dedal, o para que entendamos mejor, no se entromete en asuntos internos de los países sin esperar nada a cambio. Eso lo tienes aprendido desde que vas a la escuela, no es nada nuevo para nadie.

Decir que los “yanquis” son unos angelitos de la caridad es como pretender afirmar que el Real Mallorca será campeón de la Liga Santander. Por si acaso, los que no saben, el equipo bermellón juega en la segunda B, parece una comparación absurda, pero hablamos de utopías en ambos casos, y lo que para nadie constituye un descubrimiento es la teoría del capitalismo y Estados Unidos, es casi un sinónimo, máxime para los que hemos tenido la oportunidad de vivir en ese país.

Sin embargo, tampoco se entiende que por el hecho de ser de una corriente ideológica estés obligado a defender una doctrina que atenta contra los derechos humanos. Estos despropósitos no entienden de izquierdas o de derechas, como nunca lo entendió Pinochet en Chile con los miles de muertos que reposan en la memoria de la historia, o los asesinatos que se están perpetrando en un país como Venezuela, que es ingobernable en todo el sentido de la palabra.

Acuño la frase de que es muy “fácil criticar desde el sofá de la casa” defendiendo unas ideologías que perdurarán por el resto de la historia, pero en la práctica la realidad es otra cuando a miles de kilómetros hay muertes, hambre, miseria, desesperación, precariedad, concretamente, nadie tiene tiempo para pensar si el que está vulnerando sus derechos es de derechas o de izquierdas o si defiende un sistema capitalista o socialista.

Las dictaduras son iguales de miserables en todas partes y quienes dicen defender una ideología deben primero hacer autocrítica, muertes son muertes desde la perspectiva que se mire independientemente de si los verdugos son opositores o el propio régimen, lo único cierto es que las cosas se están haciendo muy mal, el hambre es hambre en países gobernados por tiranos de izquierdas o derechas, es sencillo de explicar.

No obstante, parece que el sufrimiento de los demás es diferente, o incluso, nos es indiferente si se trata de una determinada corriente ideológica. El sentido común y la solidaridad es cosa de la teoría, pero sin duda, en la práctica hay quienes se empecinan en defender lo indefendible. Compartir esta noticia:    



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