Editorial 308: Eduquemos al niño de hoy para no castigar al adulto del mañana

22/11/2017

Los modelos de sociedades avanzadas o atrasadas depende de factores educativos y culturales para que las generaciones jóvenes sean iguales o mejores a las que se van extinguiendo por la propia ley de la vida. Lo ideal es proyectar un buen ejemplo a la cantera como diríamos en términos deportivos. Entre más nos esforcemos en dejar una herencia educativa con buenos principios y valores, mejor será la respuesta de los adultos del mañana, pues ellos serán los encargados de llevar los hilos de una sociedad.

Sin embargo, de suceder lo contrario, los augurios no serán halagüeños y las consecuencias se revierten en sociedades atrasadas y carentes de material humano para sacar adelante cualquier proyecto: El pasado 20 de noviembre se celebró el Día Universal de la Infancia. No deja de ser una fecha que no puede pasar desapercibida para reflexionar sobre varios puntos. El primero de ellos apunta al mal ejemplo que en algunas familias se les proyecta a los más pequeños sin pensar en el presente y futuro que les espera.

Muchas veces me he hecho varias preguntas al observar el paisaje humano con el que nos encontramos a diario: ¿Con qué autoridad les puedo exigir a mis hijos que sean personas de bien si el ejemplo que les doy no corresponde a un modelo de vida decente, de buena convivencia y de respeto por los demás?. ¿Cómo pretendo que mis hijos destaquen en valores y sean apreciados en una sociedad si en su niñez vieron a un padre o madre que nunca fueron tolerantes con nadie, no respetaron los derechos del prójimo y siempre destacaron por su agresividad verbal o física?.

Cuando asisto a los campos de fútbol dada mi relación con este deporte y escucho a los padres insultar a los árbitros o a las aficiones rivales, me pregunto ¿cómo pretenden que sus hijos lleguen a ser unas personas íntegras en todo el sentido de la palabra que debe abarcar un deportista?.

Incluso también he asistido atónito a agresiones verbales con tintes xenófobos y racistas en polideportivos de algunos pueblos de Mallorca o barriadas de Palma. Los protagonistas, incluso abuelos delante de sus nietos o padres enfrente de sus hijos profiriendo desde una tribuna insultos a un jugador o un aficionado rival por su condición étnica y del país de procedencia.

¿Con qué autoridad moral estos adultos pueden corregir a los chavales cuando son ellos los primeros en vulnerar los códigos de buena conducta?. Con este último ejemplo espero no herir sensibilidades de masas, también soy consciente de que no se puede generalizar, existen casos aislados, pero los he visto y no voy a omitir mencionarlos, le sucedió recientemente a una aficionada nuestra que recibió insultos de grueso calibre en un polideportivo de un municipio que no mencionaré, sería ponerle un rotulo negativo a la directiva y a gran parte de la afición del equipo por culpa de unos desadaptadis, en esa línea de responsabilidad creo que no pueden pagar justos por pecadores.

Cómo le exijo respeto a un hijo por mí y por los demás cuando en el día a día lo estoy maltratando, e incluso, estoy haciendo abuso de mi autoridad de padre como lo que observé en días pasados en la calle Metge José Darder en Palma. Un padre de entre unos 25 y 30 años le daba puñetazos por la espalda a su hijo de 5 o 6 años por motivos insignificantes que me explicaba en el momento en quie fui a recriminarle su equivocada, reprochable y cobarde actitud.

Los adultos nos quejamos de los alcances que la ley hoy en día otorga a los hijos que denuncian agresiones o malos tratos. Sin embargo, no me cabe duda que es un factor condicionado por la educación que le hemos brindado. Estas últimas líneas dedicadas a la expresión del rostro de una niña de ocho años cuando le decían que al siguiente sería el entierro de su progenitora, que decidió despedirse de este mundo repentinamente sin ningún tipo de explicación. Mi sentido pésame a esa familia que por respeto no mencionaré sus nombres. Compartir esta noticia:    



Baleares Sin fronteras (+34) 971 720 860 (+34) 655 207 019