La desesperación del solicitante de nacionalidad española

13/03/2018

Los procesos de nacionalidad española tardan actualmente en 2 y 4 años en resolverse causando verdaderos cuadros de ansiedad, desasosiego y desesperación entre los solicitantes.

Llevo tramitando expedientes de nacionalidad española desde hace casi 20 años. Allá por 1999 creo que presenté mi primer expediente. Todavía recuerdo a Hamid, mauritano con más de 15 años en España al cual obligaba a ver los telediarios todos los días porque, sinceramente, no hablaba ni papa español. Os podéis imaginar cómo fue la entrevista con el Juez, desastrosa.

Durante todo este tiempo, desde nuestra oficina, y sobre todo desde el año 2012, hemos tratado con miles de personas que han tramitado su nacionalidad española. Extranjeros de toda índole, de muchísimas nacionalidades, ricos y pobres, cultos y analfabetos, integrados o no, como os digo, de todo tipo y condición.

Lo que sí es común a todos ellos es la ilusión por conseguir convertirse en españoles. Unos lo hacen por las oportunidades de trabajo en la Unión Europea, otros por no tener que estar cada cierto tiempo renovando papeles, otros por un sentimiento más romántico de querer ser españoles, otros, simplemente, porque es lo que toca o porque el resto de amigos y familiares así lo ha hecho.

Y en estos tiempos en los que la tónica habitual en la administración de justicia está híper saturada de procedimientos y expedientes, el proceso de nacionalidad ha seguido el mismo camino.

Después del boom de la inmigración entre los años 1999 y 2006, dónde varios millones de extranjeros llegaron a España, muchos de ellos decidieron dar el paso y convertirse en Españoles. Y la mayor parte de ese gran número de procesos se iniciaron a partir de 2010 ocasionando un atasco mayúsculo que dio lugar a la implantación al famoso Plan Intensivo de Nacionalidad Española, el cual, todo hay que decirlo, funcionó realmente bien, resolviendo en el año 2013 la gran mayoría de procesos que hasta el momento estaban totalmente paralizados.

Desde entonces, los expedientes no han parado de entrar al Ministerio de Justicia, unos 150.000 al año y las diferentes ampliaciones del Plan Intensivo de Nacionalidad no han solucionado el problema de atasque dado el ritmo de solicitudes.

Y el nuevo proceso de nacionalidad, el cual se presentaba como la gran alternativa para la resolución rápida (en menos de un año) de los procesos de nacionalidad, lleva ya desde finales de 2015 sin ninguna resultado (algún proceso llevado por la vía judicial, no más).

Y esto señores, está ocasionando que miles de personas hayan entrado en una situación de estrés, de ansiedad totalmente real y comprensible.Personas que todos los días del año visitan la web “cómo va lo mío” en busca de noticias, que entran en webs, foros o sitios de internet a ver cualquier noticia buscando un atisbo de esperanza en que su expediente sea resuelto lo antes posible. Y repito, algo que parece que no tiene importancia está ocasionando verdaderas “patologías” en muchas personas, obsesionadas por su proceso. Por poner un ejemplo, en el servicio de asesoría telefónica que administramos en este portal, un servicio que es de pago, hemos tenido personas que nos llaman prácticamente a diario preguntado por su proceso, y así durante meses. Nos hemos sentido más psicólogos que expertos en nacionalidad y extranjería.

Otras personas transforman su desesperación y ansiedad en violencia y pasan a una actitud de insulto constante, de enfado y crítica en las redes sociales, de ataque a todo el que tenga que ver con el proceso, incluso con aquellos que a diario damos noticias que no son las que esperan recibir.

Y seguro que muchos de los que leen este artículo se sienten identificados y han pasado por alguna de estas fases de ansiedad, inquietud o enfado y desesperación al ver como su proceso, de 2014 o de 2015 o incluso anterior, sigue ahí, durante meses, sin registrar, o lleva ya más de un año “en estudio”.


¿Qué hace falta pasa solucionar esto?

Muchas dosis de paciencia lo primero ya que, por mucho que nos enfademos no lograremos nada. Y mucho menos si te enfadas con el que no debes, tu abogado, que es quien vela por tus intereses. Nosotros particularmente decimos:

“No te hagas cuentas de tiempo porque, por mucha voluntad que haya de resolver estos procesos en un periodo razonable (que es así), la experiencia nos dice que esto no sucederá. Y ojalá nos equivoquemos, y ojalá en breve veamos que esto se mueve, que todo anda como debe. Hasta el momento, para los más desesperados, mucha tila, y los casos más graves, tranquimazín.



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