Éxito en campaña para retorno a Perú de familia en estado de vulnerabilidad social

08/09/2018

¡Mejor imposible!. En la edición pasada de Baleares Sin Fronteras describíamos la dramática situación de una familia de origen peruano integrada por María Esther Zavala, de 60 años con su hija Amalia Zavala, de 38, a la vez también progenitora de un joven de 22 años, una adolescente de 17 años y un hijo de 2 años.

Tres generaciones que se encontraban en una situación calamitosa en Mallorca a tal extremo de tener que acudir a la ayuda ciudadana que les permitiera el regreso a Perú. Finalmente, el pasado 6 de septiembre la abuela junto a su nieta y el pequeño de la familia abordaron el avión de retorno, mientras que Amalia y su hijo de 22 años permanecerán en España buscando un trabajo para ayudar desde la lejanía a su gente.

“La idea es reunirnos con ellos, pero debemos trabajar para conseguirlo, me duele separarme de mi pequeño, de mi niña y de mi madre, pero no tengo más alternativa. Nos quedaremos junto a mi otro hijo luchando por nuestra familia para poder darles lo mejor a corto plazo”, comentaba Amalia en el aeropuerto de Son Sant Joan de Palma en medio de la nostalgia antes de la despedida.

La historia de esta familia comenzó hace pocos meses. Amalia se quedó sin trabajo y el dinero de las horas que le salían para hacer labores de limpieza no le alcanzaba para llegar a final de mes. Además, su progenitora tenía quebrantos de salud y a su hijo de 22 años los responsables de la obra le quedaron adeudando un dinero de lo trabajado.

Esta circunstancia hizo que la familia tuviera que entregar la habitación donde vivían por carecer de medios para pagar el alquiler. No dudaron en acudir al Centro Municipal de Acogida Es Convent, en donde fueron alojados diez días, y aunque como en su relato comentan, hicieron todo lo posible por alargar su estancia, la normativa solo permite alojamientos de carácter temporal.

Sin embargo, a esta historia se suman dos mujeres de origen brasileño que han sido los ángeles de la guarda. Maritza Mendoça, que de tiempo atrás conoce a Amalia y no ha sido indiferente a la situación al escuchar su problemática. Y otra compatriota suya que prefiere guardar el anonimato.

Ambas se encargaron de ofrecerles varías líneas de ayuda. Por una parte, Maritza asumió la responsabilidad de divulgación de la campaña en las redes sociales y en Baleares Sin Fronteras. Además contactó con la Asociación de Perú Illariq, que dicho sea, fue la responsable de abrir una cuenta bancaría para donativos.

Mientras tanto, la otra ciudadana brasilera le abrió las puertas de su casa a esta familia peruana para evitar que durmieran en la calle. Con el paso de los días fueron varias las personas que después de conocer la historia apelaron a la solidaridad.

De esta manera, se reunieron 1700,00€, equivalente al importe de los tres billetes de avión. Destacar también el papel de la Asociación Illariq que recaudó 116,00€ en la fiesta de la Asociación Arte y Cultura de Uruguay realizada el pasado 25 de agosto en el Parque de las estaciones sumado a los 736€ de donativos a la cuenta corriente. Sin la sensibilidad de Maritza Mendoça habría sido complicado lograr el objetivo. Ella finalmente aportó el otro 50% del faltante para la compra de los tiquetes. “Cuando llegué aquí tuve que luchar y aun así sigo enfrentándome a difíciles circunstancias, ayudo desinteresadamente. No importa que no sean personas de mi país, somos inmigrantes y nos une historias de vida similares”, afirma.

La historia que comenzó en el momento de entregar la habitación donde vivían pasando por la campaña solidaria y la compra de los billetes aéreos en la agencia de viajes Fly Tickets terminó en el aeropuerto de Son Sant Joan con una melancólica despedida.

Esperemos que sea un ¡hasta pronto!.



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