Editorial 334: No acabamos bien el 2018

21/12/2018

Se acaba mal un año en medio del repudio por el asesinato de la joven profesora, Laura Luelmo a manos de una bestia criminal. No se le puede llamar animal, sería ofender a toda la especie. Desde luego que todo tipo de condena es válida, hay que clamar al cielo y protestar enérgicamente por esta serie de deleznables hechos que a todos nos ponen a reflexionar.

Y la pregunta que me hago, creo que se la habrá hecho el común de la gente. ¿Qué le puede aportar a la humanidad o a una sociedad un tipo con semejantes alcances, capaz de lo peor, sin un atisbo de sentimiento por el sufrimiento del prójimo?.

Es hora de pensar seriamente de reformar el Código Penal, de imponer la cadena perpetua para gente que nada tiene que hacer en la calle. Es un peligro social para los vecinos y representa una amenaza para nuestras familias.

Mientras salimos a demostrar en las calles nuestra indignación – lo cual es absolutamente razonable- quién sabe cuántos sigan estando sueltos para seguir perpetrando crímenes, arruinando la vida de familias enteras y constituyendo un peligro que muy difícilmente será imposible de erradicar.

Estos asesinos no entienden de campañas, de mensajes, de manifestaciones o protestas. Son delincuentes innatos que no tienen piedad de seguir haciendo daño. En este país tan politizado en todos los estamentos se habla mucho, mientras que poco se hace. Parece que de cierta manera estuviéramos inmersos en un Sálvame llevado al Congreso de los Diputados en donde todos hablan al mismo tiempo, se tiran los trastos a la cabeza, se ningunean, pero finalmente es el país del “aquí no ha ocurrido nada”.

En otro orden de cosas, este final de año nos deja la cosa política muy movida de cara a las próximas elecciones municipales y autonómicas. Escribía en el editorial anterior que percibo en las redes sociales pánico con el irrumpimiento de lo que se denomina la extrema derecha en España en el escenario político. Desde mi punto de vista- lo reitero- la solución no es lanzarse a las calles a protestar por protestar, o a gritar por gritar, esto más que una reivindicación lo que deja entrever es clara impotencia y desespero.

El temor se debe vencer con argumentos sólidos y sobre el cuestionamiento de si se pueden cumplir todas las promesas electorales en el momento de gobernar. Hay programas populistas imposibles de llevar a rajatabla, pero eso se logra desvirtuar desde la tribuna del debate y no con acciones no razonadas que terminan por hacer añicos a cualquier formación política.

Desde este espacio de opinión siempre me he mostrado a favor de que las personas que vengan a empañar la imagen de sus compatriotas, dependiendo del grado del delito, deben ser devueltas a sus países de origen. Los inmigrantes de bien no quieren estar entre malandros, ni menos que los metan a todos en el mismo saco. Este realmente es el problema que a diario se observa en las redes sociales atizado por algunos políticos que encienden la mecha con tal de comenzar a ganar adeptos, aunque es normal dentro de la propia estrategia del marketing o de la comunicación política.

En este final de año doy las gracias a todas los lectores del periódico, a mi equipo de trabajo, al empresariado que sigue mostrando su apoyo a nuestro medio, a los amigos que nos hablan de frente mirándonos a la cara, o por qué no, con un mensaje en una red debatiendo respetuosamente sobre algún tema.

Baleares Sin Fronteras siempre tendrá las páginas abiertas a nuestros lectores y a quienes siempre obran desde el sentido del respeto y la sinceridad.

Un feliz venidero 2019.



Compartir esta noticia:    



Baleares Sin fronteras (+34) 971 720 860 (+34) 655 207 019