Cinco formas en las que ayudamos a los niños que viven en emergencias

09/02/2019

En ningún momento de los últimos 30 años había habido tantos conflictos como ahora. Y en UNICEF sabemos que todo conflicto tiene consecuencias terribles para los niños, que siempre se encuentran entre las víctimas más vulnerables.
Como cada año, acabamos de presentar nuestro informe Acción Humanitaria para la Infancia, donde destacamos la terrible violencia con la que tienen que convivir millones de niños en todo el mundo.

Niños que muchas veces son utilizados como escudos humanos, asesinados, mutilados o reclutados para combatir. Niños que también sufren las consecuencias de la violencia cuando la guerra menoscaba su salud y les privan de necesidades básicas como la nutrición, acceso a agua y saneamiento o la educación.

En UNICEF trabajamos todos los días para garantizar los derechos de la infancia, sobre todo cuando parece imposible. Te contamos 5 de las principales acciones que realizamos para ayudar a los niños que viven en situación de emergencia.

Vacunas que salvan vidas

En una situación de conflicto, el sistema sanitario está dañado o colapsado. Para el día a día de un niño significa, por ejemplo, que no puede ir al médico para prevenir enfermedades mortales que son evitables con una simple vacuna. 

En UNICEF somos el principal proveedor de vacunas a nivel mundial. Nuestros equipos de voluntarios se desplazan a los campamentos de refugiados y comunidades remotas para vacunar a todos los niños que encuentran a su paso. En 2018 hemos vacunado a 4,7 millones de niños contra el sarampión en contextos de emergencia.


Tratamiento contra
la desnutrición


En una emergencia la amenaza de la desnutrición se multiplica por la falta de alimentos, agua potable o por los brotes de enfermedades. Aumenta especialmente la desnutrición aguda, que altera todos los procesos vitales de un niño y, en los casos más graves, conduce a la muerte.

En UNICEF detectamos, tratamos y prevenimos la desnutrición con medidas como los centros de tratamiento, la formación del personal sanitario, el suministro de alimento terapéutico y la promoción de prácticas nutricionales saludables. En 2018 hemos dado tratamiento contra la desnutrición a 2,6 millones de niños en situación de emergencia.


Educación

La educación es uno de los derechos que más se ve afectado en una guerra. Calculamos que 104 millones de niños no pueden ir a clase en países en situación de conflicto armado. Esto significa que no tienen un espacio seguro y protector que dé normalidad a sus vidas y los ayude a superar traumas.

Nuestra prioridad es que estos niños reanuden su educación lo antes posible. Para ello rehabilitamos escuelas, establecemos espacios temporales de aprendizaje, formamos profesores y distribuimos material educativo. Solo en 2018 conseguimos que 5,9 millones de niños tuvieran acceso a educación en emergencias.


Agua y saneamiento

Aunque no lo parezca, el agua es una de las armas de guerra más peligrosas que existen. En muchos conflictos, las partes enfrentadas la cortan o contaminan para ejercer presión. Otras veces son los propios combates los que destruyen el sistema de agua y saneamiento. En cualquier caso, las familias y los niños son los principales afectados.

En UNICEF nos esforzamos por conseguir que todos los niños y familias que viven en situación de emergencia tengan acceso a un bien tan básico como el agua y puedan acceder a sistemas de saneamiento que los protejan de enfermedades. En 2018 dimos acceso a agua y saneamiento a 35,3 millones de personas.


Protección de la infancia

Una de las consecuencias más demoledoras de las guerras son las situaciones de violencia extrema que los niños muchas veces viven en primera persona. Situaciones terribles que ningún niño debería experimentar nunca y que provocan profundos traumas que pueden marcar el resto de su vida.
En UNICEF trabajamos en distintos programas con el objetivo de devolver la sonrisa a todos estos niños que apenas recuerdan lo que era. En 2018, alrededor de 3,1 millones de niños y cuidadores tuvieron acceso a ayuda psicosocial.


Ayuda para 41 millones de niños en 60 países

La ayuda humanitaria es esencial en nuestro trabajo para garantizar los derechos de todos los niños en todos los lugares. Las emergencias se multiplican, se enquistan y las necesidades de los niños también. Para actuar rápidamente y ser eficientes en nuestra ayuda necesitamos más recursos.

Por tercer año consecutivo, hemos vuelto a batir el récord con la mayor petición de fondos para acción humanitaria: 3.900 millones de dólares (unos 3.400 millones de euros). Este año nuestro objetivo es llegar con ayuda humanitaria a 73 millones de personas, entre ellos 41 millones de niños, en casi 60 países.
¡Contamos contigo! .



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