Editorial 339: No a las generalizaciones por culpa de bestias humanas

09/03/2019

Me uno a los millones que piensan que entre las mujeres y los hombres no debe haber distinción para el acceso de oportunidades, discriminación por cargos, diferencia de salarios, si estás al mismo nivel profesional del hombre o desempeñas las mismas funciones.

A nivel personal rechazo las vejaciones, las imposiciones y las humillaciones al género femenino, no quiero quedar bien con nadie, lo escribo como lo siento y me enseñaron desde pequeño dentro de los valores que me inculcaron en mi hogar.

Es innegable que el machismo es uno de los problemas de esta sociedad avanzada de la tecnología. Respecto a la violencia de género estoy de acuerdo en que se incrementen las penas para aquellos que no solamente se conviertan en el terror de sus parejas, sino del resto del núcleo familiar, es imperdonable que las nuevas generaciones no tengan derecho a disfrutar de la inocencia de su niñez y juventud y formen traumas en edad adulta por culpa de descerebrados maltratadores.

Es cierto que en todas las sociedades deambulan las bestias humanas encargadas de hacer estragos y desarticular familias enteras generando dolor y desolación por actitudes y violentas reacciones no propias de nuestra especie.

El machismo en todas sus expresiones está mandado a recoger, y desde luego se aplauden todo este tipo de manifestaciones del 8M para recordar la valía y el respeto que debe existir por el género femenino.

Esta es una fecha simbólica para rendir tributo a la tragedia de las trabajadoras en New York, pero nada más, sin embargo, estamos tan atrasados en el tiempo que el 8M es un día en el que debemos recordar cosas que se deberían caer de su propio peso, nada más y nada menos que estamos hablando del respeto por los derechos fundamentales, en este caso hacía las del género femenino.

De la misma manera soy de los hombres que piensan que por bestias, maltratadores o asesinos, no se puede generalizar al resto de la población masculina. Soy de los hombres que piensa que en este siglo XXI no nos podemos inventar modas o guerras de géneros.

El mundo le pertenece a la gente buena sin diferenciar sexos, no busquemos tendencias o conflictos absurdos donde no existen, ni transmitamos mensajes que generen odios o aversiones hacía los hombres. Somos infinitamente más los que valoramos y apreciamos el rol en la sociedad de las mujeres, que aquellos que causan daños irreparables.

Soy de los que piensa que por culpa de algunos malnacidos, a algunos hombres no se les puede desconocer el rol de padres de familia por unas leyes que están desequilibradas en el ámbito familiar de los hijos cuando se presentan casos de divorcio.

Así como repudio cualquier acto que atente contra la dignidad e integridad física de la mujer, la Ley debe también debe mirar con lupa cada denuncia de género que se haga. No afirmo que la mayoría sean falsas, que no se malinterprete, pero conozco allegados que no le harían daño a su pareja ni con el pétalo de una flor, e injustamente están siendo juzgados, señalados por su entorno y separados inexplicablemente de sus hijos o hijas por situaciones que nunca se presentaron, causando un daño irreversible en las familias.

Simplemente no podía dejar pasar esta última reflexión que también se ignora desde la administración de justicia, la opinión pública y los propios medios de comunicación.

Finalmente envío un reconocimiento especial a las mujeres que salieron de sus países en busca de una vida mejor.

E insisto: no es una batalla de sexos, ni de quién gana a quién, la humanidad tiene muchos problemas como para añadir uno más. Es simplemente una reivindicación por la igualdad de oportunidades y luchar contra todo tipo de violencia.

Somos una inmensa mayoría de hombres quienes las valoramos, respetamos, queremos y nos unimos a la reivindicación de sus derechos.



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