Editorial 346: Preocupante panorama de la Oficina de Extranjería en Palma

27/06/2019

Quién pensaría que estuviésemos retrocediendo quince años en el tiempo. Justamente los mismos en el que fue fundado este periódico (octubre de 2003). Y es que a pesar del paso de los años, aún guardo en la memoria los momentos en que se hablaba del caos y los dramas humanos en la Oficina de Extranjería de Palma, en aquella época la de Ibiza aún no existía, en Menorca a pesar de que hay colectivos de inmigrantes no numerosos no se hacía latente ese problema.

Los abogados, gestores, tramitadores y todo aquel que haga parte de la extranjería podrá coincidir conmigo en que hemos vuelto a las andadas de antes. Parece que era un simple espejismo en el que la Oficina de Palma funcionaba muy bien después de la regularización masiva de inmigrantes aprobada por el gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero.

Recuerdo perfectamente los años de caos de Agustín Barceló, uno de los directores de la Oficina de Extranjería al que le tocó una época convulsa. Y luego llegó una de las mejores gestiones que se haya podido recordar, cuya responsabilidad recaía en la dirección de Carla Merced. Sin lugar a dudas fue una de los momentos más esplendorosos de esta oficina localizada en el Polígono de Levante, incluyendo remodelación y modernización de diversos espacios del edificio.

Con Merced, María Jesús Dapena y la funcionaria Carmen las cosas marchaban a pedir de boca, también es cierto que llegó refuerzo de personal, e incluso, paralelamente, la presión mediática ejercida por la Plataforma Socio- Sanitaria de Ibiza y un foro con invitados institucionales realizado por este periódico para tratar la problemática burocrática de extranjería fue decisivo para que de una vez por todas la oficina dedicada a esos asuntos abriera sus puertas.

Con la llegada de la tecnología era menos el trabajo y las citas se concedían casi al instante, luego para ser justo durante varios años las gestiones burocráticas funcionaron bastante bien. Infortunadamente lo bueno no dura para siempre y desde hace un par de años estamos observando como cada vez los usuarios tienen más dificultades para las citas y a los abogados les cuesta bastante sudor sacar adelante los expedientes, además, las citas telemáticas se han convertido en una cuestión de Dios y suerte.

Los abogados coinciden en que se debe entrar varias veces en la mañana para obtener una cita y se pierde demasiado tiempo. A pesar de que se dice desde la oficina que se reservan cien citas en la mañana y otro centenar en la tarde en la práctica el resultado no es el esperado, de ahí los colapsos para las citas de solicitudes y huellas.

Como si fuera poco las autorizaciones iniciales, los arraigos o tarjetas comunitarias solo se pueden hacer de forma presencial y no telemáticamente con previa cita. Los letrados especializados en extranjería coinciden en que el panorama va de mal en peor.

La Delegación del Gobierno no niega el problema- algo que les honra- al proliferar casos en la Administración Pública en defender lo indefendible desde adentro. Lo importante es que reconocen en que es una cuestión de nombrar funcionarios interinos para por lo menos agilizar los expedientes.

Ramón Morey, Secretario General de la Delegación de Gobierno en Baleares, una persona a la que conocemos hace más de una década, reconoce que hay solo 27 funcionarios atendiendo de 49 que había hasta hace pocos años, es decir casi un 45% menos de personal. Las repercusiones pueden ser graves al seguirse retrasando los expedientes para que las personas regularicen su situación administrativa bien sea por primera vez o en renovaciones, nada más y nada menos que el presente y el futuro de miles de personas, algo muy grave que está sucediendo en esta Comunidad Autónoma que afecta la vida cotidiana de numerosas personas de origen inmigrante.



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