Editorial 348: Malinterpretación y el respeto por el dolor de una familia

27/07/2019

Las redes sociales definitivamente se han convertido en los jueces que te condenan por una palabra que escribes a la ligera, o por algo que expresas por las experiencias que observas en la calle. Esta semana escribía en mi perfil de Facebook una opinión respecto a algunas personas que estaban en el Paro o cobraban ayudas a las que les resultaba más rentable cobrar la prestación que interesarse por sus propios medios en hacer cursos de formación y capacitación en aras de ampliar y mejorar su espectro laboral.

No lo hice con intención de ofender a nadie, ni mucho menos de tachar de vagos, sinvergüenzas o maleantes a quienes cobran el Paro. Si se tratara de esta premisa estaría señalando a mis propios amigos, conocidos e incluso a mí mismo que en mis comienzos en esta tierra me vi obligado a acudir a esta prestación, no por mucho tiempo pero también he probado los efectos de lo que es estar sin trabajo.

Creo que algunas personas entendieron el mensaje antes de editarlo, el propósito era el de informar y llamar la atención por el pasotismo de algunos, pero jamás la intención era herir ni ofender a nadie, quienes me conocen saben que nunca lanzaría un mensaje que atentara en contra de los derechos de alguien, simplemente se trataba de una reflexión, y no mía exclusivamente, sino de personas que sí aprovechan estos cursos de formación promovidos desde el SOIB.

Hacíamos eco del testimonio de un alumno que estaba recibiendo instrucción en unos cursos de técnicos de instaladores de gas, que nos manifestaba su preocupación por la falta de gente interesada en inscribirse, que obviamente, repercutiría en el cierre de un curso que ofrece la posibilidad de acceder a empleos directos especializados con un salario base de 1200,00€ y todas las prestaciones del caso garantizadas.

No es un despropósito, ni se está inventando. Si bien en este país cuesta bastante conseguir empleo en algunos sectores, en otros ámbitos especializados como el descrito faltan candidatos, quizá porque no están informados o sencillamente no están interesados. Pero el mensaje apuntaba al desaprovechamiento de estas oportunidades al alcance de muchas personas que tras finalizar de cobrar el Paro quedan a media luz. ¡Simplemente eso!

Aún estamos a la espera de obtener respuesta de los encargados de esos cursos para dar a conocer la problemática que existe, y si ya se ha arreglado por estos días pues mucho mejor.



Milagros Alanis Moyano, una chica argentina, 19 años moría envenenada tras haber ingerido una pastilla tóxica antes de entrar a un concierto el pasado 14 de junio en Sos Fusteret. Como lo comenté en mi perfil de Facebook, antes de ser periodista soy padre de familia de dos pequeñas y jamás se me ocurriría caer en la trampa sensacionalista de los linchamientos colectivos a los padres de la chica sin conocer primero las circunstancias que antecedieron al hecho.

Los que critican, e incluso se mofan en los momentos trágicos de dolor deben obrar con cuidado, no sea que se reviertan todas las sandeces que bajo el desconocimiento opinan. Debe ser un viacrucis para la familia soportar cantidad de barbaridades que ahondan en la herida.

Recordemos que todos tenemos una familia y el escupir para arriba es muy mal consejero, nadie conoce a fondo las connotaciones sociales que derivan una tragedia de estas características. Por el momento les envío a los familiares mis sentimientos de condolencias, y a Lautaro, hermano de Milagros, a quien conocemos por un entreno en nuestro equipo de fútbol, le enviamos un abrazo fraterno y un mensaje solidario. Esperemos que este tipo de hechos poco se repitan y a quienes se dedican a lucrarse con este deleznable negocio del trapicheo les caiga todo el peso de la justicia.



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