“Elías no merecía un final tan infeliz, era un hombre noble que jamás le haría daño a nadie”, coinciden sus familiares

26/09/2019

El pasado sábado 21 de septiembre pasada medianoche, entre las doce y la dos de la mañana una dotación de patrullas de Policía Nacional y una ambulancia ocupaban dos esquinas de la concurrida calle Indalecio Prieto de Son Gotleu en Palma de Mallorca. Cuando el coche de trabajo de Baleares Sin Fronteras pasaba por las inmediaciones de ese sector, lejos estábamos de imaginarnos que acababa de ocurrir una tragedia en uno de los inmuebles de la popular barriada, y mucho menos de que se trataba de una persona muy admirada por los valores y principios que siempre demostró hasta el último día en que se le vio con vida, según las llamadas que recibimos a nuestra redacción, la víctima era apreciada entre sus amigos y conocidos.

Al día siguiente, el domingo, los titulares de las noticias confirmaban el fatal desenlace. Y es que se trataba del fallecimiento de un hombre ecuatoriano, 51 años, apreciado no solo entre gran parte de la gente de su país residente en la Isla, sino por los vecinos del sector e inmigrantes que durante varios años habían entablado amistad con él.

Las versiones del informe policial apuntan que se trató de un asesinato. Un hombre de 79 años mantuvo una discusión con la víctima y acto seguido en un claro acto de intolerancia le clavó unas tijeras en el cuello directamente a la vena yugular. A pesar de los esfuerzos médicos por mantenerlo con vida, a los pocos minutos Elías moría desangrado.

Tres días después del hecho, familiares del fallecido, llegadas desde el País Vasco y Barcelona contactaron con este periódico para contar la situación. Una de sus sobrinas devastada por el dolor se quejaba de la falta de información en el juzgado. “Lo único que queremos es el cuerpo de nuestro tío para repatriarlo a Ecuador”, añadiendo que su esposa y sus cinco hijos están sumidos en la desesperación no solo por la noticia, sino por la impotencia de que los hechos se esclarezcan, además del ex profeso deseo de repatriar el cuerpo a Ecuador lo antes posible.

Desde la Asociación Solidaria Ecuatoriana comentaban que el Consulado de Ecuador en Palma estaba haciendo en este momento las evaluaciones socioeconómicas para contemplar la posibilidad de la repatriación del cuerpo a Ecuador. Sin embargo, las cinco sobrinas residentes en España y su jefe de origen chileno, comentaron a este periódico que están a la expectativa del resultado dados los altos costos que representan el traslado del cuerpo a su tierra natal. En esa línea este periódico estará pendiente de entregar detalles para dar a conocer el procedimiento que se seguirá en las próximas horas.

“Lo único que pedimos es que nos entreguen el cuerpo para hacer los trámites de la repatriación. Los informes forenses y policiales ya están, por lo tanto, respetando lo que dictamina la justicia, lo que queremos es comenzar cuanto antes el proceso de repatriación del cuerpo”, decía Susana Gilses, una de las sobrinas, que añadía en su relato la pesadilla a la que se enfrentan sus otros familiares cercanos en Ecuador”.

Elías había emigrado a Mallorca en el año 2000, era el sustento de su familia. Nunca les falló con las obligaciones de padre y abuelo, y quienes lo conocieron, entre ellos una familia chilena dedicada a la construcción con quienes trabajó hasta el último día de su existencia, hablaban maravillas de él y de sus virtudes como ser humano.

Visiblemente afectada llorando, Brenda Cortéz, esposa de uno de los constructores, comentaba que “Elías era un integrante más de nuestra familia. Era de esas pocas personas honradas y solidarias que poco se encuentran hoy en día. No es justo que por un acto de intolerancia ya no esté junto a todas las personas que lo queríamos”, dice la mujer pidiendo justicia para el asesino del hombre sudamericano, cuyo único “pecado” fue haberle hecho un reclamo normal de convivencia a su intolerante compañero de piso, “ Elías no merecía ese final, jamás esperaba esa reacción, era una persona pacífica, no le hacía daño a nadie. Mi esposo trabajaba con él y está destrozado por esta injusticia de la vida”.

Al cierre de esta edición sus familiares Susana, Yamir, Jessica y María lo único que imploraban era recibir el cuerpo para repatriarlo a su país, el deseo de sus hijos y esposa es darle el último adiós.



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