EDITORIAL | Por Juan Pablo Blanco
Editorial 373: Incertidumbre por lo que se avecina

10/09/2020


Por Juan Pablo Blanco

Cuando los problemas los tienes cerca de donde vives es cuando realmente te das cuenta de que en cualquier momento pueden llegar a tocar la puerta de tu casa.

En marzo, el gobierno decretaba el estado de alarma por la pandemia del coronavirus que mataba a centenares de personas en casi todo el territorio nacional y dejaba miles de contagios.

Mirábamos atónitos a la distancia la emergencia social y sanitaria que vivían comunidades autónomas como Madrid y Cataluña, las más azotadas por la enfermedad, y otras tantas que día tras día registraban un número alarmante de fallecidos y contagiados por el virus.

Incrédulos nos informábamos por los medios de comunicación de verdaderas tragedias sociales nunca antes recordadas, salvo por aquellos testimonios impresos y grabados heredados de la famosa gripe española que hace poco más de cien años acabó con 50 millones de vidas humanas.

Si bien en Baleares seguíamos, como en el resto de provincias, las órdenes dispuestas por el estado de alarma, cuyo eje central era el confinamiento prácticamente de toda la ciudadanía, también es cierto que los números de contagiados diarios no sobrepasaba los treinta o cuarenta como máximo y las víctimas de esta enfermedad no llegaban a cuantificarse a escalas mayores.

A pesar de la adversidad sanitaria y de las cifras preocupantes de la economía que no invitaban al optimismo, nunca se perdió la fe de que el bicho nos diera una tregua en verano y la economía del turismo compensara las pérdidas por la inactividad empresarial.

Baleares, pese a hacer todos los esfuerzos del caso por repuntar y a realizar la prueba piloto de recibir a los primeros turistas a mediados de junio una vez que se reabrió el aeropuerto Son Sant Joan, se quedó a medio camino por cómo se fue presentando el curso de los acontecimientos.
No fueron suficientes las campañas del Govern, ni la voluntad de todos los sectores empresariales para reactivar la economía.

El Covid 19 arremetió otra vez con más fuerza que nunca en las Islas en pleno agosto, echando por tierra la teoría de que este malévolo bicho en el calor se extinguiría.

Sería exagerado afirmar que estemos viviendo nuestro propio marzo. El número de fallecidos al día de hoy en Baleares es uno de los más bajos de España (265), respecto a los otros territorios.

Lo que sí es evidente es el ostensible aumento de contagios que llegan a superar la cifra diaria de 500. Una coyuntura que pone en alerta roja a un Govern balear que cada día endurece las restricciones para evitar la propagación de la enfermedad.

El verano es cuestión del pasado y nos disponemos a afrontar uno de las más complejas épocas jamás recordadas por el alto impacto del desempleo y la alerta sanitaria a la que nos enfrentamos.

Ojalá que la clase política local gobernante y opositora esté a la altura de las circunstancias, algo casi utópico en estas épocas.

La ciudadanía en estos momentos convulsos, no solamente demanda soluciones, sino un mínimo de respeto por la presente angustia de un futuro plagado de incertidumbres a todos los niveles.

Hoy más que nunca a la ciudadanía poco le interesan las trifulcas en redes sociales o las mediáticas declaraciones altisonantes entre opositores y gobernantes.

La gente necesita soluciones, especialmente en el aparato logístico de la Administración Pública que no atiende con efectividad y en tiempo razonable las diversas demandas y necesidades sociales (Oficinas de Seguridad Social, SEPE, Extranjería).

Preocupa también la evidencia de las redes sociales que dejan al desnudo las falencias de algunos cargos de responsabilidad política que parece que estuvieran levitando sin enterarse de lo que sucede a su alrededor.
Esperemos que el criterio común se imponga y los intereses colectivos de la ciudadanía predominen.

Con la que se avecina hay que saber manejar entre algodones las histerias colectivas y dejar de lado cualquier atisbo de demagogia para no seguir haciendo leña del árbol caído.

Aprovecho estás líneas para enviar un mensaje solidario a quienes atraviesan momentos complicados de salud, a los que han perdido sus puestos de trabajo y a todo el empresariado afectado por el impacto económico de la pandemia.

¡Saldremos adelante!



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Editorial 372: El Coronavirus pone contra las cuerdas a la educación y el deporte

18/08/2020


Por Juan Pablo Blanco


Hago de eco de la preocupación latente de madres y padres de familias con los que he tenido la oportunidad de reunirme en estos días por la inevitable vuelta a las aulas a comienzos de septiembre. Es cierto que nadie tiene la culpa de la pandemia, pero también es evidente la angustia, el miedo, y por qué no decirlo, el terror por lo que pueda deparar el retorno a las clases.

No es cuestión de criticar por criticar, pues siempre trato de ver el lado positivo de las cosas y encontrar la solución. A la clase política que gobierna en los diferentes países le ha tocado enfrentarse no solo a un tsunami sanitario, sino a una emergencia social en todo el sentido de la palabra. No me canso de cuestionar cómo lo hubieran hecho los que destruyen y poco aportan desde la oposición, y no me refiero al caso España, sino a todos los políticos opositores que hacen contrapeso a los gobiernos, algo por cierto muy necesario.

Qué haría la izquierda que está en la oposición en los países de derecha en Latinoamérica, o cómo afrontaría la derecha este enorme marrón en países como España o Argentina, por citar un par de ejemplos. ¿Habría menos muertos?, ¿los contagios hubiesen remitido?, ¿el turismo andaría viento en popa? , muchas preguntas que desde luego nunca tendrán respuesta, hay que hablar de lo real y no de lo utópico.

Sin embargo, volviendo al tema en cuestión, los neófitos gobiernos en temas de coronavirus deben ya comenzar a tomar decisiones razonables, mientras que de alguna u otra manera se encuentra la fórmula mágica para controlar la pandemia en cada país.

En el caso de la educación en Baleares, se deja la sensación de que a escasas semanas para iniciar el nuevo ciclo escolar no hay ni un solo plan de choque y protocolo de actuación de prevención, e instrucciones claras sobre cómo proceder en el caso de que haya un rebrote en las aulas.

El profesorado a la deriva, preguntas sin respuestas y desde luego los padres y madres también pensativos sobre lo que será más conveniente sus hijos e hijas, a pesar de que a última hora la Presidenta del Govern balear, Francina Armengol, manifestaba su postura al respecto: “En España la escolarización es obligatoria”, al buen entendedor pocas palabras.

No obstante, sí que sería necesaria una hoja de ruta que transmitiera algo de tranquilidad, como por ejemplo, contratar profesionales de la salud que monitoreen los centros escolares y personas cualificadas que tengan nociones avanzadas en esta delicada temática.

En tres semanas sabremos cómo avanza la pandemia en las Islas y el nivel de riesgo de enviar a nuestros pequeños y pequeñas a los colegios en función de las decisiones que se adopten. Margen de maniobra ha habido desde que finalizó el estado de alarma hace dos meses, concretamente el 21 de junio.
Lo mismo ocurre con las competiciones deportivas en las que la Real Federación Española de Fútbol le endosó la responsabilidad a las autoridades sanitarias de las respectivas comunidades autónomas.

Algo similar a la educación. A un mes y medio de comenzar las competiciones deportivas las federaciones territoriales y los propios clubes son los que tendrán que asumir los riesgos. Los protocolos que se preparan parecen ser exigentes para el deporte aficionado. Condiciones inasumibles. Nada de extraño tiene que se tome la decisión de iniciar las competiciones deportivas en las Islas en enero. Complejo panorama en la educación y en el deporte, dos ámbitos en los que nuestra juventud tiene especial protagonismo.



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Editorial 371: El arte de saberse levantar luego de un duro traspié

31/07/2020


Por Juan Pablo Blanco


No hay felicidad completa. Pero tampoco me puedo abstraer de sacarme una espina de haber cometido un error el año pasado que le costó al equipo el descenso administrativo tras un despiste involuntario de una alineación indebida que nos devolvió a la segunda regional del fútbol balear.

Por esta misma época -sin pandemia, que era la buena noticia- estábamos condenados a bajar de categoría, a mi criterio, no solo por una equivocación de escritorio, sino por unos malos resultados que al final nos pasaron factura de cobro. Quizá la perfecta excusa para quienes se escaquearon de las críticas, pero la realidad y las matemáticas decían que los puntos se perdieron desde el comienzo de temporada, algo que fue pasado por alto para evitar asumir responsabilidades.

Sin embargo, cuando la autocrítica no brilla por su ausencia comenzando desde el máximo responsable de un grupo y se toman las decisiones correctas para enderezar el camino, los buenos resultados no demoran en llegar. Y exactamente tardamos diez meses en recuperar algo que se nos había extraviado.

El problema de caerse es no levantarse. Y gracias a un grupo de personas que ingresaron a la junta directiva del equipo, a la organización que se mostró desde el comienzo con la asesoría del técnico que por corto tiempo hubo en la pretemporada, Luis Agosto y la posterior incorporación de los entrenadores Pepe Mulet y Juan Muntaner, el objetivo llegó a buen puerto el pasado 26 de julio en el campo de Lloseta al vencer 3-1 al filial del emblemático Constància de Inca.

En un hogar de principios y buenos valores desde temprana edad nos enseñan a conocer a los verdaderos amigos y a las personas con buen fondo, especialmente en situaciones adversas. Y precisamente a tenor de esas vicisitudes aprendemos a rodearnos de la gente que nos apoya para sacar adelante un proyecto herido de muerte. Me refiero a Héctor Souto, director deportivo que desde hace ocho años me acompaña en esta andadura, a David Zurita que lleva ligado al club hace seis años y a Simeón Grozdanov, nuestro búlgaro entrenador de porteros incondicional colaborador del equipo.

También especial mención para toda la gente de la junta directiva que sacó la casta y asumió un denodado trabajo para llevar adelante las tareas a las que se comprometieron en esta temporada: a Alex Pomar, a Rubén Osorio, a Lilian Mina, a Pepe Moya, a Amparo Estacio, a Fanny Delgado, a Cristian Guardia, a Darwin Martínez y a Francisco Godoy mis más sinceros agradecimientos.

Quienes estamos en el fútbol aficionado sabemos que esto es una empresa a fondo perdido, que subsiste de patrocinios y de iniciativas propias de un club para recoger fondos. Por lo tanto, el voluntariado es un trabajo que no tiene retribuciones económicas de ninguna índole y a veces es mal agradecido con las horas de abnegación que pocos valoramos.

Este año se cumplen diez años de la fundación de Baleares Sin Fronteras Fútbol Club, y los verdaderos protagonistas de esta gesta del tercer ascenso de nuestra corta historia se pueden sentir orgullosos de haberlo logrado. No hablo solo desde el punto de vista deportivo, sino desde la esencia personal. Por la filosofía de este periódico antepongo el factor humano de esos 25 futbolistas a los resultados. Un grupo de muchachos de diferentes nacionalidades que han sabido mantener viva la esencia de los valores de este club. Periodísticamente me gusta proyectar buenas noticias de la gente llegada de afuera, ellos son una muestra de trabajadores deportistas que se integran perfectamente a la cultura que los acoge.

Y como la felicidad no es completa, esperemos que esta tormenta del COVID-19 amaine, cese la crisis y la vida nos mantenga a todos con buena salud. ¡Objetivo cumplido!.



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>>>PICS

17/07/2020



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Editorial 370: Necesitan identificarse, ni más ni menos

16/07/2020


Por Juan Pablo Blanco


Una verdadera pesadilla sufren las personas que pretenden la obtención de una cita previa para tramitar la toma de huellas para la expedición de su tarjeta de residencia (con resolución aprobada) o la renovación de los permisos de residencia de larga duración y/o permanente, cita para asignación de NIE, certificado de residencia de ciudadanos de la Unión Europea.

Actualmente se ha formado un verdadero colapso, tanto los extranjeros como los profesionales ven como es casi un imposible la obtención de una cita previa para realizar estos trámites. Esto es lo que nos explica la abogada, Beatriz Tobón en su artículo de opinión.

Por su parte la letrada que lleva muchos años en esto del derecho de la extranjería, Margarita Palos, aconseja a los afectados a acudir al Defensor del Pueblo a ejercer sus derechos en el apartado de “Tu queja”, pues ya no es una situación que afecte a una minoría sino a una gran mayoría.

Desde la Policía Nacional dicen a los abogados o a los gestores administrativos, que citas sí hay, pero otra cosa muy diferente es lo que presenta la realidad. Lo más preocupante es que a partir de la finalización del estado de alarma hay un plazo de seis meses -hasta el 21 de diciembre- para renovar los documentos, pero de no corregirse esta situación no nos quepa ninguna duda que estaríamos enfrentando un tema complicadísimo de resolver al tratarse de centenares de personas que quedarían irregulares por responsabilidad de la propia Administración luego de que expiren estos 180 días de plazo, sí, increíble pero cierto.

Por ejemplo, resulta llamativo la carta que le envía la Seguridad Social a una persona cuya tarjeta de residencia caducaba el 18 de mayo, pero que por el estado de alarma se prorrogaba hasta finales de este año. En el documento en el que reproducimos apartes del texto se le concede un plazo de diez días hábiles para tener sus papeles en vigor, la preocupación de esta persona no es para menos al verse comprometido el pago de su pensión.

Salvo error de interpretación de los abogados o de quien escribe, estamos hablando de un desconocimiento de la Administración Pública de las propias disposiciones de la otra parte de la Administración Pública. Concretamente, la Seguridad Social ignora la nueva orden gubernamental que acepta la vigencia de los documentos que hubiesen vencido durante el estado de alarma y les concede una prórroga de seis meses una vez finalizado éste.

Y si esto es la Administración Pública, las entidades financieras no se quedan atrás. Hay personas que no pueden hacer sus trámites bancarios porque literalmente los encargados de gestionar las operaciones tienen instrucciones de no aceptar nada que sea un documento de identidad vigente. Nos hemos encontrado casos en los que ni siquiera aceptan las resoluciones de aprobaciones de concesiones de permisos de residencia y trabajo.

A la pandemia se une la falta de personal en las oficinas de la Administración Pública, es un hecho evidente. En Extranjería de Palma, tráfico, la Seguridad Social y otros estamentos han reducido el personal. Así es complicado que funcione bien un país. Y, si antes de la pandemia las cosas iban como iban, qué podemos esperar ahora con este desbarajuste burocrático que ralentiza los trámites y tienen en el limbo especialmente a miles de inmigrantes que están a la espera de normalizar su documentación.

En la fila estamos en este periódico para una entrevista con la Delegada del Gobierno, Aina Calvo para que hablemos de cómo se enfrentará esta coyuntura y si existe un plan a corto o mediano plazo para subsanar lo expuesto. Estamos hablando nada más y nada menos de documentos que te solucionan o te agravan tu vida en el día a día. Simplemente la tranquilidad de la normalidad de poder identificarte correctamente sin tener problemas de ninguna índole.



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Editorial 369: Regularización a los “sin papeles”

27/06/2020


Por Juan Pablo Blanco


Antes de hablar de una propuesta de regularización de inmigrantes sin papeles presentada al cierre de esta edición en el Congreso de los Diputados, me gustaría referirme a los episodios relacionados de racismo o la xenofobia a propósito de la muerte de George Floyd.

Siempre he tratado de abordar de la forma más natural, sin extremismos y mirando por el retrovisor cada uno de los episodios que ha marcado mi vida de inmigrante desde que salí de natal Colombia hace 23 años. Las experiencias me han ido enseñando que cuando hablamos de “ser diferente” lo podemos analizar desde las diferentes perspectivas personales, no solamente por el color de piel, procedencia, creencias o estilos de vida.

Esta muerte la condené en mis redes sociales como millones de personas en el mundo por la sevicia con la que se cometió y el sufrimiento al que fue sometido por un policía norteamericano, también estoy en desacuerdo con los guetos cerradísimos de los jóvenes afroamericanos residentes en Estados Unidos. Posiblemente una comunidad discriminada y apartada de prebendas sociales, que al final decide tomarse la justicia por sus propias manos cuando la copa se rebosa al ver en repetidas ocasiones que la historia de la película se repite cuando se trata de abuso policial.

Para quienes hemos tenido la oportunidad de vivir y conocer la multiculturalidad- USA- no resulta difícil entender que cuando un país carece de historia y sus valores de pedagogía están en niveles muy bajos es muy fácil alcanzar los máximos decibelios de intolerancia. Afortunadamente, pienso que España aún está lejos de llegar a estos extremos, aun así preocupan los discursos de estómago que relacionan a la inmigración irregular con delincuentes, y si por esa regla de tres fuera, quien escribe está rodeado de “delincuentes” todos los días.

Pasando a ese mismo contexto de inmigración irregular en España, me atrevería a hacer una quiniela contraria a los pronósticos de quienes vaticinan una estampida de inmigrantes sin papeles a sus países de origen a medida que vayamos volviendo a la “nueva normalidad”.

A mi criterio nunca se puede llegar a comparar la crisis del 2008 con la actual que comenzamos a vivir. En el ámbito de la inmigración me atrevería incluso a afirmar que serán pocos los que se decantarán por regresar a casa. El contexto socio-económico difiere mucho con el actual por varias razones.

En el gobierno de Rodríguez Zapatero no podemos olvidar que quienes decidían devolverse de la aventura migratoria recibían el 40 por ciento del paro acumulado y luego ya en su país el otro 60 por ciento. ¿Lo recuerdan?, además, quienes no estaban en situación regular obtenían ayudas de la Cruz Roja para regresar a sus países.

Dista mucho una situación pasada con la que nos enfrentamos ahora. La pandemia está atacando sin miramientos a los países de Latinoamérica. Por este simple motivo, quien haya pensado en regresar a su país no tiene ningún tipo de incentivo como sí sucedía hace doce años.

Si en algún momento varias personas me comentaron su intención de retornar, nada más comenzar el confinamiento en España, hoy por hoy ven muy lejana esa posibilidad ante el vendaval sanitario y económico que comienza a azotar a los países latinoamericanos.

Creo que ahondar en más explicaciones sobraría. Lo que preocupa es el aumento de la pobreza, e incluso de la irregularidad sobrevenida del Covid-19, que no le permitirá a cientos de personas regularizar su estatus migratorio. Los más viscerales y detractores pensarán que se les debe echar a la fuerza, palabras más o palabras menos, expulsarlos de España.

Mi pregunta: ¿Van a expulsar a más de medio un millón de personas? No deja de ser una alternativa utópica. ¿No sería mejor buscar una alternativa para evitar que siga proliferando la economía sumergida y la irregularidad a todos los niveles? Al cierre de esta edición Unidas Podemos y otros partidos socios de Sánchez presentaban una proposición no de ley para una regularización de inmigrantes. No se trata de “papeles para todos” o de hacer eco de un efecto llamada, simplemente hay que poner sobre la palestra soluciones rápidas y efectivas de una coyuntura que está ahí y hace parte de nuestra realidad social y económica.



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24/06/2020

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Editorial 368: La “paguita” era una asignatura pendiente

12/06/2020


Por Juan Pablo Blanco

Dice el refrán que en tiempo de guerra cualquier hueco es trinchera. Y ahora, en la peor época en la que estamos sumidos, un tsunami económico sin precedentes, unas cifras que nos ubica en el primer lugar del desplome del desempleo por la dependencia del turismo y la restauración.

Medidas de contingencia son las que se deben tomar para evitar que la caída social no sea tan estrepitosa. El Ingreso Mínimo Vital en pocas palabras lo defino como una prestación no contributiva estatal destinada a las familias o personas de escasos recursos, inmersas en el umbral de la pobreza o en riesgo de exclusión social.

No conozco el primer clarividente que acierte detalladamente el futuro de alguien. La vida no solamente le da un portazo –por determinadas circunstancias- a quienes se les han cerrado las oportunidades laborales. Por el mundo deambula gente cualificada y capacitada en un oficio y profesión que ha truncado sus perspectivas de progreso con un final marcado por la desgracia y la ruina.

También he sido testigo del recorrido de exitosos empresarios rodeados de abundancia que lo han perdido todo. Desde lujos pasando por la opulencia, el derroche y el despilfarro terminando completamente arruinados.

En definitiva, la vida es una caja de Pandora. Es peligroso escupir para arriba, el escupitajo nos puede rebotar en nuestra propia cara. Nunca digas “de esta agua no beberé”, nos podemos ahogar en nuestras propias palabras cargadas de desprecio y prepotencia.

Los expertos en finanzas y economía habrán confeccionado un plan de previsión de fondos y una proyección de ese gasto público que beneficiará a miles de familias. Y si no es así condenados estamos a sufrir la debacle económica más adelante.

Sin embargo, España no es el precursor de este Ingreso Vital Mínimo, que opera en casi todos los países de la Unión Europea, por lo tanto, resulta difícil de entender el recelo y el menosprecio por la “paguita” que será un derecho fundamental a disposición de toda la ciudadanía. Algún día usted o yo la vamos a necesitar, sea ciudadano español o un inmigrante con papeles residente en este país.

Y digo con papeles por la polémica generada en las redes sociales alentada por un diputado de VOX que enseñaba un video de unos marroquíes emplazando a sus connacionales a venir a vivir a costillas del Estado gracias a la “paguita”. Realmente se trataba de un video de asociaciones de Marruecos que ilustraban a la gente en qué iba a consistir la nueva disposición gubernamental, según declaraciones de Mustafá Boulharrak, Presidente de la Asociación Al Magreb.

Siempre que sale un tema de debate a la palestra no falta los que buscan el discurso del “estómago”, que es aquel carente de análisis, falto de precedentes y no basado en la Ley para a cualquier precio generar fobias y al mismo tiempo captar votos con discursos populistas.



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05/06/2020

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05/06/2020

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