No ensucies tu ciudad con pinturas vandálicas. Palma es tu casa, ¡cúidala!




EDITORIAL | Por Juan Pablo Blanco
Detalles del trabajo de los rastereadores del COVID-19

05/03/2021


BSF

La consejera de Salud y Consumo, Patricia Gómez, ha visitado hoy la Central de Coordinación para la COVID-19 (CC COVID-19), situada en el polígono de Can Valero (Palma). La CC COVID-19 tiene como principal objetivo el seguimiento y rastreo de contactos.

Desde que fue creada en verano del año pasado se han ampliado progresivamente sus recursos para continuar la tarea de búsqueda de casos positivos, fortalecer la prevención e intentar cortar la cadena de transmisión del virus.

Actualmente, cuenta con 391 trabajadores: 295 forman parte del personal del Servicio de Salud y 96 son militares. Entre todos los profesionales que allí trabaja destaca mayoritariamente el personal de enfermería (126), telefonistas (63), técnicos en curas auxiliares de enfermería (48) y personal médico (23). Desde el inicio de la pandemia, el rastreo ha sido una de las apuestas del Gobierno.

Así, las Islas Baleares han logrado una ratio de un rastreador por cada 2.850 habitantes, muy por debajo del parámetro de un rastreador por cada 5.000 habitantes que recomienda la Organización Mundial de la Salud.

Los casos rastreados hasta hoy han sido 29.279, además de 129.052 contactos estrechos. Del total acumulado de contactos estrechos, 29.941 se han confirmado como caso positivo. En la última semana, se han rastreado 257 casos y 993 contactos estrechos.

La CC COVID-19 también coordina los cribados poblacionales (cerca de una veintena) y colabora con el Servicio de Salud en el seguimiento de la población vulnerable (residencias y centros de personas con discapacidad) y en la vacunación de algunos grupos de riesgo en la COVID Exprés de Son Dureta (Palma).

También gestiona Educovid, un departamento que tiene como objetivo coordinar las actuaciones ante la sospecha de casos confirmados y estudio de contactos en los centros educativos. En este sentido, presta apoyo telefónico y atención directa a los centros escolares.
 

Infocovid, Infocovid Pediátrico, e Infovacunacovid

En la segunda planta del edificio donde está la CC COVID-19 se unifican los servicios de atención telefónica al ciudadano en relación con la COVID-19 en adultos y en niños, y el nuevo servicio de información sobre el Plan de Vacunación.

El servicio de atención telefónica Infocovid (900.100.971) resuelve todo tipo de dudas sobre la COVID-19 y mejora el acceso de la población a la información. Hasta ahora, se han registrado un total de 336.061 llamadas. Este teléfono es atendido por técnicos en emergencias sanitarias y enfermeras, con un horario de atención de 9.00 a 20.00 horas, de lunes a domingo.

El servicio de Infocovid Pediátrico (900 700 222) está dirigido a las familias de los niños y niñas en edad escolar que han recibido un aviso del centro porque sus hijos presentan síntomas compatibles con la COVID-19 o que están en el domicilio con síntomas.
La edad para ser valorado telefónicamente es de los 0 a los 18 años y los pacientes tienen que estar escolarizados. En este teléfono se les orienta sobre los pasos que tienen que seguir y son derivados según la patología que presentan. Hasta ahora, se han atendido un 18.479 llamadas.

Infovacunacovid (971 211 999) ofrece información telefónica a la población con dudas sobre el proceso de vacunación: momento en que tienen que ser vacunados, grupo al que pertenecen, qué tienen que hacer para inscribirse.

Otra de las funciones del equipo que gestiona este servicio es apoyar al Servicio de Salud en las tareas coordinación de la campaña de vacunación, como por ejemplo organizar las citas de varios colectivos o resolver incidencias.

Actualmente recibe una media de dos mil llamadas diarias. Los profesionales que trabajan allí son treinta y dos auxiliares de servicios, aunque se tiene la intención de llegar hasta los cincuenta.





El Gobierno español impone a una cuarentena obligatoria a ciudadanos procedentes de Colombia, Perú y ocho países africanos

03/03/2021


BSF

El Gobierno de España ha ampliado a los pasajeros procedentes de Botsuana, Comoras, Ghana, Kenia, Mozambique, Tanzania, Zambia, Zimbabue, Perú y Colombia, la obligación de guardar un período de cuarentena de 10 días, como medida de contención frente a las nuevas variantes del COVID-19.

Los pasajeros de vuelos procedentes de estos 10 países se suman así a los de Brasil y Sudáfrica, a los que ya se venía aplicando esta medida desde el pasado 22 de febrero y a los que se continuará reclamando el cumplimiento de esta medida.
Como figura en la Orden Ministerial, firmada por la ministra de Sanidad, Carolina Darias, y que recoge hoy el BOE, este período de cuarentena que se podrá reducir a 7 días, en caso de que, una vez finalizada la cuarentena inicial de una semana, se aporte una RT-PCR negativa u otras pruebas basadas en técnicas moleculares equivalentes o test de antígenos que tengan un rendimiento mínimo igual o superior al 90% de sensibilidad e igual o superior al 97% de especificidad.

La medida entrará en vigor el próximo 8 de marzo a las 00:00 horas por un período inicial de 14 días naturales, pudiendo ser prorrogada de mantenerse las circunstancias que la motivan.

Los viajeros procedentes de estos 12 países deberán asimismo permanecer en su domicilio o alojamiento, limitando los desplazamientos y el acceso a terceras personas al domicilio o alojamiento a los imprescindibles.

Tanto en sus desplazamientos como en su contacto con convivientes y con quienes les proporcionen los bienes o servicios indispensables para garantizar su alimentación, limpieza y, en su caso, cuidados sanitarios, se deberán observar todas las medidas de higiene y prevención de la transmisión de la enfermedad provocada por la COVID-19.





Editorial 384: Movimiento político inmigrante, algo sin precedentes

02/03/2021


Por Juan Pablo Blanco A.

Recuerdo que desde estas mismas líneas hace 17 años, concretamente en el 2003 cuando se fundó este periódico, no me parecía descabellado afirmar que a medida que fueran pasando los años y las diferentes generaciones de inmigrantes se terminaran por asentar en Baleares, seguramente surgirían inquietudes y realidades sociales, entre ellas, tener un rol más participativo en la vida democrática de una sociedad que ya la sienten como suya, no se trata de ser intrépidos u osados.

Simplemente es la condición de la naturaleza humana cuando se emigra a otro país, adonde inexorablemente el correr de los años terminan por confirmar, que aunque siempre haya un espacio en el corazón de gratitud y amor para el país de origen, la esencia coyuntural estará marcada por estar vinculados participativamente en donde nos forjamos un presente y un futuro, y máxime si nuestros hijos han nacido en este privilegiado lugar del Mediterráneo.

No es renunciar a la identidad propia, por el contrario, se trata de apuntalar a lo más alto nuestro aporte como ciudadanos del mundo a la sociedad que nos acoge.

Hablamos de una inmigración en las Islas diferente a la de hace veinte años. Nadie se ha apropiado de nada indebidamente, simplemente es la inercia lógica de los ciclos migratorios cuando se superan las barreras culturales y se habla en clave de ciudadanía por la simple razón de ser uno más de esta sociedad.

Y es que con el trascurrir del tiempo la diferencia entre unos y otros está marcada únicamente en rasgos físicos y acentos, pero la esencia del bienestar común nos dirige en la misma dirección.

Varias generaciones de familias llegadas en la década de los ochenta, noventa y comienzos del dos mil hablan perfectamente el catalán y conocen cada una de las costumbres de esta tierra. Es lógico, no es un logro, es la recopilación de una serie de parámetros en las que estas generaciones de hijos de inmigrantes se han educado. La misma tendencia se presenta en los países receptores de inmigrantes de todas las procedencias.

No es un acto de altanería afirmar que los nativos ven con recelo la incursión de colectivos foráneos en su tierra, especialmente cuando existe una marcada identidad de desconfianza hacia lo de afuera, a tenor de los distintos ciclos históricos de conquistas e invasiones.

Conociendo la forma de asimilar, según qué realidades, cuesta aceptar que personas no nativas tengan la iniciativa de fundar un partido político para intentar tener representatividad institucional.

En esta edición presentamos en exclusiva el nacimiento de un movimiento político formado en su mayoría por gente de afuera y personas originarias de las Islas que creen y apuestan por el proyecto.

Aventurado sería afirmar que va a tener éxito absoluto, o que fracasará en el intento. Conozco a algunas personas de este movimiento vinculadas desde hace varios años al tejido asociativo, incluso, otros han tenido roles fundamentales en asociaciones vecinales y entidades sociales.

En su primera presentación en la edición de este periódico, coinciden en el hartazgo de cómo se maneja el tema migratorio en Baleares. Inciden en la falta de mediadores culturales, de políticas de integración social, en la apatía para crear una dirección o un área de temas de cohesión social, y sobre todo, las dificultades administrativas en los trámites de la oficina de extranjería, a los que se suma la cantidad de personas sin papeles que en tiempos de pandemia ven lejana la posibilidad de regularizarse y son colectivos de extrema vulnerabilidad.

No es un gueto afirman, pues detrás de este movimiento hay abogados asesorándolos y gente vinculada al mundo de la cultura apoyándolos para ultimar los detalles en la conformación definitiva de los estatutos. Sin duda, estamos ante una noticia sin precedentes.
¡Les deseamos buena mar en este pedregoso camino de la política!



Compartir esta noticia:    



Armengol destaca el valor de la sanidad y los servicios públicos durante su discurso del Día de las Illes Balears

01/03/2021


BSF


La presidenta del Govern balear, Francina Armengol, ha expresado hoy el agradecimiento en nombre de todo el Govern a la ciudadanía de las Illes Balears por su entrega, actitud y espíritu de cooperación durante el último año, marcado por la irrupción de la Covid-19 en nuestra sociedad.

Durante su discurso enmarcado en el acto del Día de las Illes Balears que se ha llevado a cabo hoy en la Llotja de Mar, la presidenta ha hecho especial mención al trabajo del colectivo sanitario: "Estáis demostrando cada día el valor de la sanidad pública. Vuestra dedicación ejemplar hace que nadie cuestione la importancia de los servicios públicos", ha dicho la presidenta, dirigiéndose al colectivo de 20.000 sanitarios de las Illes Balears, que hoy ha recibido la Medalla de Oro, la más alta distinción que otorga la Comunitat Autónoma de las Illes Balears.

"Todos y todas sabemos que esta sociedad tiene que continuar mejorando un sistema de bienestar que llegue a todo el mundo, que tenga cura de todos nosotros día a día", ha continuado la presidenta.

Armengol ha extendido su agradecimiento al conjunto de la sociedad de las Balears, "porque la enfermedad se cura en los hospitales y en los centros de salud, pero se para en las calles, en cada casa y en cada negocio".
En este sentido, ha recordado y resaltado la labor que han llevado a cabo todos los colectivos galardonados hoy con 12 premios Ramon Llull: los trabajadores y las empresas esenciales; la industria que se ha reconvertido durante la pandemia; los trabajadores de los servicios sociales, el personal y las personas usuarias de las residencias; la comunidad educativa y universitaria; el sector de la cultura; el sector primario; las Fuerzas y Cuerpos de seguridad del Estado, el ejército, la Policía Local y la seguridad privada; personas de diferentes ámbitos que han tramitado ayudas y prestaciones; el voluntariado y, finalmente, toda la ciudadanía de las Illes Balears, que ha sido representada por Leire Pons González, una niña de 7 años del municipio de Sant Lluís, que ha sido la encargada de recibir el galardón en nombre de toda la ciudadanía.

Durante su intervención, la presidenta ha recordado el sufrimiento y el dolor que ha comportado la Covid-19 en las Illes Balears, "un año en que un virus ha segado las vidas de 722 personas de Mallorca, Menorca, Eivissa y Formentera y nos ha unido en el pésame".

Así mismo, ha resaltado las restricciones y los efectos que ha tenido la pandemia sobre la sociedad y la economía de las Balears y que hace que a día de hoy veamos "nuestros proyectos y negocios amenazados y suframos por nuestras ocupaciones, por las oportunidades perdidas, por la salud y el bienestar de nuestra gente", después de muchos meses de lucha contra un virus cruel "que cuestiona nuestras libertades y derechos, nuestras ilusiones y sueños".
 

Esperanza en el futuro

Las palabras de la presidenta también han sido de esperanza hacia un futuro para el cual  "el talento que ayer nos enorgullecía continúa siendo nuestra mejor vacuna". Armengol ha puesto énfasis en la unión de la sociedad: "Esta crisis nos ha  enseñado que somos capaces de conseguir todo lo que nos proponemos" y hemos demostrado que "sabemos trabajar juntos, cómo hemos hecho buscando siempre soluciones consensuadas en todos los ámbitos" con el objetivo de conseguir el bienestar y el bien común.

"Todos y todas habéis demostrado que lo mejor que somos es nuestra suma", ha concluido, para insistir que la derrota del virus llegará con "esfuerzo y conocimiento, ciencia y resistencia" de una sociedad que no renunciará a la prosperidad y la vida.

Finalmente, la presidenta ha destacado tres lecciones que durante esta pandemia hemos aprendido como sociedad. La primera es que tenemos que seguir el plan trazado antes de la pandemia para conseguir una sociedad más justa, igualitaria, con una economía más diversificada y un modelo de crecimiento respetuoso con el medio ambiente.

La segunda es la evidencia de la necesidad de reforzar el estado del bienestar y profundizar en una economía más redistributiva y justa. La tercera lección que ha mencionado la presidenta es que la pandemia revela las carencias estructurales de nuestra economía, demasiado dependiente de un solo sector económico.

En este sentido, ha destacado la importancia que tendrán los fondos europeos como catalizadores de la diversificación económica, la modernización y la transición hacia una sociedad "más sostenible, igualitaria y cohesionada".





El Ayuntamiento de Palma lanza una campaña a la ciudadanía para la reactivación de la figura de Policía de Barrio

28/02/2021


BSF

El equipo de trabajo del área de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Palma se ha reunido durante febrero con los diferentes representantes de Distrito de la ciudad, así como con la plantilla de la Policía Local para presentar los avances hechos en el proyecto de reactivación de la Policía de Barrio.

Estos encuentros han sido liderados por el jefe de la Policía Local, José Luis Carque, en compañía de la concejala del departamento y primera teniente de alcalde, Joana María Adrover y la coordinadora, Joana Adillón.

Esta fase se ha iniciado, después de que en enero de 2021 se ultimaran los detalles de la organización del Cuerpo y el planteamiento del proyecto de la Policía Local. En esa línea, José Luis Carque, dio a conocer esta iniciativa a las diferentes federaciones, asociaciones vecinales y otros actores interesados.

De esta manera, en febrero, las tareas de reactivación se han centrado, por un lado, en la convocatoria de las diferentes mesas de trabajo de distrito y en la realización de reuniones internas con la plantilla.

En febrero los 55 policías pertenecientes a las Unidades interlocutor de Barrio han ido quedando liberados de tareas incidentales para poder dedicarse exclusivamente al trabajo relativa a la Policía de Barrio. Este mes, además, se ha incorporado a la plantilla el primer grupo de nuevos policías locales de Palma proveniente de la Oferta Pública de Empleo de 2018/19.

Campaña de comunicación

Además a partir de hoy se inicia una campaña en diferentes medios para dar a conocer la figura a la ciudadanía. Así, se desplegarán anuncios en prensa escrita, radio y televisión, medios digitales así como redes sociales o publicidad exterior a diferentes puntos de la ciudad. También se hará un buzoneo de flyers, entre otras iniciativas.

Asimismo, siguen en marcha los diferentes procesos de promoción interna, como el de de consolidación o los concursos-oposición de oficiales y subinspectores.
Por su parte la Oferta Pública de Empleo de 2020 ya está aprobada y convoca un total de 56 nuevas plazas.

El proceso de reactivación se ha visto retrasado por la situación de emergencia sanitaria que se está viviendo a nivel global, pero ahora mismo se han dado ya los primeros pasos para la reimplantación de la Policía de Barrio en Palma, con una óptica de servicio especializado y permanente, centrado en el tratamiento de los problemas de convivencia, civismo y seguridad y con tareas principalmente programadas. El método desarrollado diferencia dos tipos de tareas, las incidentales y las programadas y, en consecuencia, diferencia las unidades como unidades de respuesta incidental y de respuesta programada.

El Plan de reactivación de la Policía de Barrio aborda también de manera teórica y práctica la necesidad de desarrollar un método de acción comunitaria en el que se lleva a cabo una definición de entornos, contextos vecinales, canales de comunicación y mesas de trabajo. También establece las fases de diagnóstico, diseño, ejecución y resultado de la intervención policial, determina los grados de participación vecinal necesarios y hace hincapié en la transparencia y la rendición de cuentas. Incluye asimismo la definición de diferentes unidades policiales como la de gestión policial de la diversidad (Gesdipol) o la de personas mayores, entre otros.

En concreto, en estos encuentros de distrito coordinación han participado los representantes de Distrito Centro, Levante, Norte y Ponent. Así, por parte del Distrito Centro, han asistido Guillermina Aguiló, Jordi Bayona y Jaime Herrera.
Del Distrito Levante, han intervenido Pepe Martínez, Joaquín Rodríguez, Rafael Carrió y Xisca Chacopino y por el Distrito Norte, Magdalena Vidal, Mercè Lorca y Juan Antonio Pérez.

Desde Distrito de Ponent han asistido María Rosa Gómez, Josefa Vaca Martín-Bejar, Francisco Bonnín y Manuel Fernández. La próxima semana tendrá lugar la Mesa de Trabajo con el Distrito Playa de Palma y Pla de Sant Jordi.





Editorial 383: Cuestión de justicia con un pueblo que siempre nos ha tendido la mano

13/02/2021


Juan Pablo Blanco A.

Antes de escribir esta columna, había adelantado un par de ideas en mis perfiles de redes sociales sobre la noticia que le ha dado la vuelta al mundo esta semana sobre la regularización en Colombia de más de un millón de venezolanos. En mi caso personal, debo admitir que me cuesta ser objetivo e imparcial desde mi condición de inmigrante, pues me ha aventurado a salir de mi país en busca de una vida mejor desde 1997.

Expongo la vivencia personal para ir de lleno al fondo de la cuestión. El primer deber era sacar adelante los estudios, pero luego de dos años de expirar el visado de estudiante llegó lo “bueno”. A trabajar se dijo, y a conocer realmente lo que era ganarse la vida en otro país.

Sin entrar en detalles conocí en primera persona lo que era vivir en la irregularidad administrativa, no porque lo hubiese elegido o fuera masoquista, sino por una pésima asesoría profesional que me jugó una mala pasada en Estados Unidos.

Nunca olvidaré esos dificilísimos tiempos para salir adelante, estar sin papeles en un país ajeno no es lo más aconsejable, pero hay personas a las que no les queda otra alternativa. El dolor y las penurias ajenas se entienden más cuando has vivido en tus carnes todo tipo de experiencias, que dicho sea, enseñan a fortalecerte espiritualmente y a tener un poco más de empatía con los problemas del prójimo.

Hay personas que cómodamente desde el sofá de su casa se erigen en próceres de los colectivos más desfavorecidos, echan mano de lo más fácil y rápido. Sí, efectivamente en las redes sociales donde se auto-proclaman solidarios para encontrar desesperadamente miles de “me gusta” y captar centenares de seguidores en sus perfiles.

Se creen que con eso son los salvadores del mundo, pero nada mejor que hacer un trabajo a pie de calle para no ceñirse únicamente a la teoría. Los post de opinión se los lleva el viento y se quedan navegando vagamente en la red. También hay quienes olvidan completamente sus orígenes.
Me sabe mal por mis compatriotas, no quiero ofender absolutamente a nadie, pero los que critican o lanzan improperios a través de las redes sociales por la medida del gobierno colombiano deberían apelar a la memoria histórica de los años setenta y ochenta.

Recordemos que más de cinco millones de colombianos llegaban a lo que era considerada la “Estados Unidos de Sudamérica” de la época. ¡Cómo nos cambia la vida!. Alcanzo a recordar esa época de bonanza y prosperidad en la diáspora colombiana de aquellos años.

Hoy por hoy, cincuenta años después, millones de venezolanos han salido despavoridos de un régimen arbitrario, diría lo mismo de Pinochet en su momento para que no politicemos el asunto.

Venezuela fue un país que le abrió las puertas no solo a los colombianos, sino a millones de latinoamericanos, lo digo a propósito de las expulsiones masivas de venezolanos en Chile esta semana.

Ha sido un acierto del Gobierno de Iván Duque haber concedido la figura del Estatuto de Protección Temporal a los venezolanos, es plausible y lo reconoció la misma oposición en cabeza de Gustavo Petro.
Si hubiese sido al revés, también desde el Centro Democrático hubieran estado en la obligación moral de valorar positivamente la medida.

En el mandato de Rodríguez Zapatero se regularizaron en España más de quinientos mil inmigrantes. Y así sucesivamente, gracias al arraigo social o a la reagrupación familiar miles arreglan su estatus migratorio año tras año. Entonces, no olvidemos nuestros orígenes, los sufrimientos propios o de nuestras familias inmigrantes que con sus remesas ayudan al sostenimiento de la economía de nuestros países.

Siempre hay que mirar por el retrovisor, de gente de bien es ser agradecido y sobre todo, tener buena memoria.
¡Bienvenidos venezolanos a la regularización!.



Compartir esta noticia:    



Editorial 382: La extrema necesidad no entiende de burocracia

30/01/2021


Por Juan Pablo Blanco

Miles de casos al borde del límite de familias en situación de vulnerabilidad y personas en riesgo inminente de exclusión social. Estas son dos de las premisas desde el inicio de la pandemia que no dan tregua desde hace nueve meses con el agravante de ir cada vez a peor. Las colas del hambre crecen y las entidades del tercer sector se ven desbordadas ante la inmensa cantidad de ayudas que no alcanzan a suplir.

En Baleares con el cierre temporal de los restaurantes, bares y cafeterías, gimnasios y grandes almacenes, entre otros negocios, la situación se torna desesperante. Por ello, la gran cantidad de gente que se queda a las puertas de obtener el Ingreso Mínimo Vital tendrá que echar mano de la Renta Social Garantizada (RESOGA) del Govern balear.

Nos hemos acostumbrado a criticar y no sin razón si se trata de graves desaciertos, que dicho sea, han puesto en jaque mate el bienestar común de la sociedad. Hay situaciones inexplicables y hasta de juzgado de guardia, especialmente en el momento de gestionar un documento en la Administración Pública, y máxime si se trata de ayudas sociales para paliar las emergencias que afrontan miles de familias.

Sin embargo, no deja de llamar la atención la decisión del Govern balear, a través de la Conselleria de Afers Socials y Esports de entregar la ayuda social a las familias o personas a las que se les haya denegado el IMV.

El hambre apremia y el tiempo es implacable mientras la situación no se normalice medianamente. Y es tal la prisa y la extrema necesidad que la propia administración trata de despejar el panorama para que las ayudas lleguen rápidamente a sus beneficiarios.

De inicio los complejos trámites burocráticos se aparcan para proceder a la entrega de la renta social. Basta una declaración de responsabilidad civil y una solicitud con resolución denegatoria del IMV. Una vez obtenida se procederá a la revisión de los expedientes, y en el caso de que no se cumplan los requisitos se suspenderá el pago para posteriormente exigir el reembolso de las cuantías recibidas indebidamente.

No podía dejar de hacer una mención por la gran cantidad de personas que por no estar regularizadas carecen de una ayuda social. Desmontando así la teoría de quienes dicen que estas “paguitas” están destinadas a los “ilegales”, les invitaría a que demostraran con papeles o con hechos fehacientes de que estas personas no les vienen a quitar el derecho a los españoles o a los propios inmigrantes con residencia legal que se benefician de una renta social.
Como ya lo hemos citado anteriormente para acceder a este tipo de ayudas se necesita haber tenido una respuesta denegatoria del IMV, y para más INRI tener una cuenta bancaría abierta en una entidad financiera, algo que hoy por hoy, contrario a épocas pasadas, es una utopía.

Conozco a muchas personas que aunque no tengan un NIE trabajan de sol a sol en la economía informal. Esos mismos que cuando van a un supermercado o a cualquier comercio, también pagan su IVA y permiten que la economía fluya. Esos mismos que cuidan gente mayor, esos mismos que ayudan a construir grandes edificaciones o esos mismos que trabajan a destajo en condiciones precarias en el campo recogiendo uva y aceituna.

Por obvias razones me he relacionado con muchísimos de ellos, la inmensa mayoría es gente que incluso lleva entre dos y tres años en las Islas y la pandemia ha sido la espada de Damocles para no tener una esperanza de regularización administrativa.

Es la otra realidad marginada, la mayoría no tiene ninguna motivación que les anime a regresar a sus países de origen. Aunque es competencia del Gobierno central, el Govern balear no debe desentenderse de las más de treinta mil personas que están excluidas socialmente, a tenor de la cifra total que manejan las asociaciones de inmigrantes ¡están ahí y no son invisibles!.



Compartir esta noticia:    



Editorial 381: La sombra del 2020 al acecho

15/01/2021


Por Juan Pablo Blanco

Comienza un nuevo año en medio de restricciones y prohibiciones por culpa de una pandemia que tiene arrinconada a la humanidad desde marzo del año pasado, aunque se haya iniciado en China a finales del 2019.

Preocupa la lentitud del gobierno español para de una vez por todas comenzar a vacunar a la población, incluso en Baleares desde la Conselleria de Salut ya han expresado su molestia por el retraso de las vacunas que no llegan puntualmente a las Islas.

Al cierre de esta edición ya se habían aplicado las primeras vacunas a un 20% de los profesionales sanitarios de Baleares, que se juegan el tipo a diario como ocurre en el resto del mundo. Es una buena señal en medio de la incertidumbre.

No obstante, al pánico colectivo por el elevado número de casos de contagios en el archipiélago balear se suma el económico. Y es que cuando el bolsillo se toca la paciencia se agota.
La inconformidad va creciendo a medida que no se encuentran soluciones que satisfagan la apremiante coyuntura del sector empresarial, y todo lo que éste genera como familias enteras que dependen de que un bar, un restaurante, una cafetería o un gimnasio abran sus puertas, solo por citar unos pocos ejemplos.

Las preguntas se repiten en las comparecencias ante la prensa. La Presidenta Francina Armengol o la Consellera Patricia Gómez tienen que responder sobre el porqué las restricciones no atajan los contagios. La justificación mediática apunta a las consecuencias de las fiestas de final de año, en donde en algunos grupos no hubo conciencia, ni disciplina social por las recomendaciones sanitarias de las que algunos hicieron caso omiso, y hoy por hoy, las UCI se encuentran saturadas.

Hay opiniones para todos los gustos, algunos apuestan por un confinamiento en las Islas, esto último habría de consensuarse con Madrid, otros opinan que si no se fallece de coronavirus habrá muertes por falta de comida o por enfermedades mentales. Este virus sigue haciendo estragos y crea cada vez más crispación social.

Tuve la oportunidad de cubrir esta semana que finaliza la manifestación de algún sector de los restauradores a la que se sumaron hosteleros y empresarios de pequeños y medianos negocios.
Pese a la prohibición de la Delegación del Gobierno en Baleares por recomendación de las autoridades sanitarias de las Islas para evitar más contagios, los organizadores en un claro gesto de desespero le echaron un pulso al Gobierno a sabiendas de las sanciones económicas que puede suponer este acto de desobediencia.

Es quizá, de las manifestaciones en la que he visto gente más alterada de lo normal y desencajada por la coyuntura que cada uno vive. Los negocios se desploman y detrás de este hundimiento centenares de familias que no ven la luz al final del túnel. Incluso se advierten más concentraciones para los próximos días.

Y para más Inri, el nuevo año nos da la bienvenida con una desorbitada alza en la factura de la luz en esta oleada de frío, negocio redondo para el sector privado. A esto se agregan los deficientes servicios de la administración pública que están colapsados generando un caos social y un descontento generalizado de los usuarios. Es evidente la falta de personal y recursos en las diferentes administraciones.

Pensar en un confinamiento general en toda España por pocas semanas mientras que se organiza el tinglado para proceder a la vacunación, no sería descabellado, además permitiría un margen prudencial para bajar el número de contagios y no repetir la pesadilla de marzo del año pasado.

El halo de preocupación trasciende por estar viviendo aún los estragos del 2020, que parece no haberse despedido todavía. La positividad pasa por pensar que veremos la luz al final del túnel como sucedió con la pandemia de hace un siglo con un rumbo que marcó tendencias muy similares a las de ahora. No hay mal que dure cien años ni país que lo resista.



Compartir esta noticia:    



Editorial 380: Positivismo para lo que viene sin dar la espalda a la realidad

29/12/2020


Por Juan Pablo Blanco

Despedimos, sin duda, el año bisiesto más difícil de nuestras vidas. Para colmo, 366 días nos han dejado una lista de lecciones a los ciudadanos de a pie, y a quienes se encargan desde sus cargos de responsabilidad llevar las riendas de un país. 

En nuestro caso, para quienes hayamos salido a flote de este trágico, convulso e inesperado trance, valorar más que nunca las buenas razones para seguir remando a contracorriente. 

Y digo remar a contracorriente por la cantidad de decisiones que de un día para otro nos pueden afectar el normal desarrollo de la vida personal - salud - o la laboral en cualquier profesión u oficio que desempeñemos. 

En el “mejor” de los casos por llamarlo de alguna manera, si usted lee estás líneas, seguramente conocerá amigos o allegados que han perdido familiares víctimas del Covid-19.

Y en el peor de los escenarios, usted también habrá tenido que lamentar el fallecimiento de un amigo o un ser querido, incluso, a muchos a los que ni siquiera se les ha podido dar el último adiós.

Este ingrato visitante nos ha separado de los familiares y se ha convertido en un obstáculo insuperable para que la vida social rodeada de amistades y abrazos sea por ahora parte de un reciente pasado.  

¿Y del mañana?: como si no bastara con estos duros reveses, la coyuntura del día a día no es fácil. La intranquilidad y la incertidumbre del “qué ocurrirá” mañana galopan a sus anchas.

Las restricciones a nivel mundial originadas por este letal bicho han dejado en la cuneta a millones de personas que han perdido sus empleos.

El coronavirus no solo ha sido un depredador de vidas humanas, sino un infalible destructor de empleos y estado de bienestar. Miles de empresas han echado el cierre definitivo o han reducido el personal. 

A estas alturas, el año pasado despidiendo el 2019, a nadie se le hubiera pasado por la mente este brutal giro de vidas con una metamorfosis radical en los hábitos rutinarios para protegernos colectivamente.

Al cierre de esta edición llegaba la esperanza con el anuncio de la vacuna que ha generado una dosis de optimismo, pero también hay que admitir el fantasma del miedo. No es un secreto que alrededor de este tema habrá opiniones para todos los gustos.

Lo único cierto es que se deben ensayar todas la fórmulas habidas y por haber que estén al alcance de la ciencia para encontrar la salida a este laberinto mundial.

Personalmente me ha llamado la atención la opinión de reconocidos virólogos que coinciden que la vacuna contra el Covid-19 será útil, pero no efectiva cien por cien en todos los pacientes. Honestidad y transparencia. ¿Efectos secundarios?. Descartar y garantizar los resultados no es prudente en este momento. Tiempo al tiempo.

Comenzaremos el 2021 con lo que seguramente será el debate de moda en las redes y en los medios. La efectividad de la vacuna con todas sus connotaciones. Ya en Baleares se comenzaron a administrar las primeras dosis en la residencia de personas mayores, Son Oms.

Nunca se le puede dar la espalda a la realidad, pero por ahora me sumo a la lista de los optimistas que creen en el avance de la ciencia con todo y los intereses comerciales que puedan suscitarse alrededor de este asunto. De alguna manera tendremos que comenzar a salir de esta película de terror del 2020 para adentrarnos al nuevo 2021 cargado de optimismo y esperanza.

Si usted es de los que terminan el año gozando de buena salud, rodeado del cariño de sus seres queridos y el aprecio de los amigos es una buena noticia. Lo demás vendrá por añadidura. ¡Desde BSF les deseamos un pletórico 2021 acompañado de grandes logros!.



Compartir esta noticia:    



Editorial 379: La ley del sálvese quien pueda

15/12/2020


Por Juan Pablo Blanco


En esta edición abordamos un asunto que está en boca de la opinión pública y que apunta a la llegada de pateras a las costas españolas con las respectivas consecuencias sociales que esto conlleva.

Cabe resaltar que la indignación es evidente, entrar en comparaciones odiosas y rasgarse las vestiduras está a la orden del día cuando se trata de ver desembarcar a unos hombres que acaban de llegar de Argelia y los van a alojar en hoteles de lujo con banquete de comida incluido y ayudas de dinero en efectivo supuestamente entregado por el gobierno -400 euros- para lo que haga falta como si se tratara del recibimiento apoteósico a turistas en épocas de vacas gordas.

Como si fuera poco, no falta la asistencia personalizada de la Cruz Roja que les dota de comida y lo que haga falta para que los recién llegados la sigan pasando a cuerpo de rey.

Tampoco brilla por su ausencia una noticia que señala a uno de los ilustres visitantes de estar molesto por no tener una habitación con vista al mar, a pesar de que la noticia fuera desmentida al siguiente día. Ya parecía extraño que este migrante aprendiera a hablar tan rápido castellano para que sus exigencias tuvieran un eco periodístico de tal calibre.

Para más inri, la indignación sigue a flor de piel cuando se lee en las noticias que a esos migrantes les harán un PCR gratuito, mientras que el resto de los mortales tienen que presentar síntomas o pagar 135 euros a una entidad de salud privada.

En realidad, lo anteriormente descrito es lo que se vende a la opinión pública. Es imposible afirmar que todos los que llegan son la reencarnación de la madre Teresa de Calcuta y también invisibilizar a las mafias de tráfico de inmigrantes. Pero también es cuestionable el manejo tergiversado que se le está dando a las informaciones de las pateras en relación a los privilegios que tienen quienes llegan a las costas de Baleares.

Hasta en los países poco democráticos existen las intervenciones humanitarias destinadas a estas personas que no se sabe en qué estado llegan a las costas españolas. En el caso de Baleares se aplica un protocolo claro y sencillo como en todos los lugares del mundo.
El gobierno no regala 400 euros a nadie, tal y como se vende en las redes sociales. Y los protocolos sencillos se aplican con el objetivo de no expandir el virus.

¿O acaso preferimos que estas personas no sean atendidas por los servicios sanitarios exponiéndonos todos a un hipotético contagio?. Malo si se hace y peor también si no se hiciera. Luego, los procedimientos administrativos son siempre los que se han aplicado antes de que a estas personas se les envíe a la península para llevarlos a un CIE o para que una ONG adscrita al programa del Ministerio de Inclusión Social y Migraciones decida los pasos a seguir.

Siempre lo he dicho por activa y pasiva, mientras que en los países de origen la pobreza, la desigualdad social y la falta de oportunidades sean visibles, no habrán muros ni Trumps que contengan la avalancha de gente que se la juega el todo por el todo como pasa con el tema de las pateras en Europa o los cayucos en Estados Unidos.

Como habitualmente lo he expresado en esta misma columna, no se trata de darles papeles a todos. Quisiéramos que la inmigración fuera ordenada, legal y segura. Pero sigue siendo evidente que el mundo sigue patas arriba, hoy más que nunca con este letal bicho.
El proceso migratorio no parará, sino que crecerá con la pobreza social a la que están expuestos muchos países, el sálvese quien pueda es y seguirá siendo una de las reglas de este nuevo orden mundial del coronavirus.
Nos guste o no es lo que habrá de ahora en adelante.



Compartir esta noticia:    




Baleares Sin fronteras (+34) 971 720 860 (+34) 655 207 019