Antoni Noguera: “La pandemia del Covid-19 ha dado visibilidad a un perfil de personas que antes no se contabilizaban”

27/06/2020

Por Juan Pablo Blanco A


D esde el área de Bienestar Social del Ayuntamiento de Palma nunca imaginaron afrontar una situación compleja para atender a centenares de familias. Un complejo panorama en el que están sumidas cientos de ciudadanos vulnerables impactados económicamente por el Covid-19.

“Como consistorio hemos tratado de estar a la altura de las circunstancias para llegar a la gente más afectada”, describe la situación genérica, el concejal de Cultura y Bienestar Social, Antoni Noguera.

Refiriéndose a la estrategia para afrontar la complejidad de la pandemia, Noguera destaca que este año el consistorio ha aumentado la partida presupuestaria económica. Se han destinado cuatro millones seiscientos mil euros inicialmente para el plan de choque de acceso a la vivienda, matiza que se aumentó en 600 mil euros el importe total respecto al 2019.

No obstante, en este momento, asegura que su área ha sobrepasado el número de asistencias sociales en comparación del año pasado, obviamente algo normal para la época. “A estas alturas hemos gastado casi todo el presupuesto”. Dentro de las actuaciones de su concejalía se han dado ayudas a más de seis mil familias, alrededor de trece mil personas. En números “tres veces más de lo que dimos el año pasado por esta misma época”

En este momento se cuenta con un fondo extra de 700 mil euros del fondo de contingencia del ayuntamiento y un millón 600 mil derivados del Govern y del Consell de Mallorca. “Estamos entregando ayudas sociales en una situación histórica a la que nos afrontamos, es una realidad que nunca hubiésemos imaginado”, manifiesta el regidor palmesano.

Respecto al desbordamiento por la demanda social y problemas económicos en las familias palmesanas causados por la pandemia, advierte que las ayudas giran en dos sentidos: unas a las básicas y las otras a la vivienda.

De las conclusiones para Noguera destaca que la pandemia ha dado visibilidad a un perfil de personas que antes no se contabilizaban. El año pasado tuvimos cinco mil familias nuevas, pero en esta crisis, en tan solo dos meses se han atendido a dos mil quinientas familias nuevas, lo que en la práctica se traduce en un significativo crecimiento de demandas en ayudas sociales, y en esa línea, argumenta que “tenemos que saber reaccionar, rearmarnos y buscar ingresos para ayudar a las entidades del tercer sector que están haciendo un formidable trabajo en la cohesión social de los colectivos vulnerables”.

Pero… ¿cuál va ser la hoja de ruta para que el dinero alcance en el Ayuntamiento y cubra la avalancha de solicitudes de las familias vulnerables?, especialmente ante una innegable realidad para las arcas del ayuntamiento por la caída de los ingresos recaudatorios en estos meses de Covid-19.

Para el concejal de Mes la clave es “priorizar el área de bienestar social”, porque “genera oportunidades, ayudas y cubre las necesidades básicas de los más afectados en este momento por la difícil situación”.

En la entrevista a este periódico, también estuvo presente Catalina Trobat, coordinadora del área de Bienestar Social y Derechos del Ayuntamiento, que se refirió al trabajo de las entidades del tercer sector como las ONGS y entidades sociales que están colaborando en esta compleja coyuntura.

En esa línea, Trobat se refirió a la gente de Palma mayor de 65 años que vive sola y se encuentra en estado de indefensión. “Ser mayor, estar solo y no poder salir a la calle es extremadamente difícil”, por lo que agrega que desde bienestar social se han puesto en contacto con esas personas para conocer sus necesidades de primera mano.

Agrega que, indudablemente, “la gente de la tercera edad es una población de riesgo, hemos tenido que centrarnos en desarrollar varias actividades para seguir a todas estas personas”, antes de la pandemia visitaban diariamente 1090 domicilios donde hacían a los mayores trabajos de higiene y les asistían en otras necesidades primarias, pero en estos últimos meses, Trobat señala que el trabajo se ha incrementado.

“Hemos ido diariamente a novecientas viviendas a repartir alimentos, cenas y hacemos el seguimiento a las personas que estaban en los centros de día o comedores sociales. Debemos estar pendientes de que no les falte nada”, subraya.
Respecto al trabajo de las entidades del tercer sector y ONGS, la coordinadora del área de bienestar social resalta que antes tenían autonomía y mayor libertad para repartir las ayudas a las familias que las solicitaban.

Ahora, es necesario el trabajo conjunto de la administración municipal y el voluntariado de estas entidades. “Debemos trabajar coordinadamente en la distribución de los alimentos y otras ayudas con el fin de llegar a todos hogares en riesgo de vulnerabilidad social”, afirma.
Trobat destaca que la crisis social ha obligado a montar una red de ayuda coordinada. En este contexto destaca que a dónde no alcancen a llegar las administraciones es importante que lo hagan las entidades sociales.

Posibles rebrotes

Ante una eventualidad de que se repita otra emergencia sanitaria y social como la del confinamiento, el regidor Noguera admite, que indudablemente, debe existir una cooperación institucional. “Somos un ayuntamiento con una población numerosa, pero debemos que plantear que Europa y el gobierno español se deben implicar de forma importante con los consistorios que llevan sobre todo la responsabilidad del área social”.

Antes de la pandemia el Ayuntamiento de Palma había aumentado su presupuesto en servicios sociales, pero existe un límite, por lo que en un supuesto caso de que se retroceda con un rebrote de contagios advierte que “sería necesario un trabajo entre instituciones”. En esa línea, Noguera se muestra en desacuerdo con lo que sucede en Madrid. “Hemos visto la política de lo que significa privatizar las residencias y los hospitales. Estas son las prioridades que no se pueden invertir. Siempre será indispensable la apuesta por los servicios públicos y los servicios sociales”.

Finalmente, ante la pregunta de este periódico sobre la leyenda urbana de que los inmigrantes sin papeles son los principales beneficiarios de las ayudas de los servicios sociales en detrimento de los nativos, el concejal palmesano rechaza este tipo de estereotipos mal fundamentados.

Se muestra contrario a estas afirmaciones: “Son prejuicios peligrosos. Un caldo de cultivo que acaba en racismo, lo único que alimenta es la mentira. A las personas se les tiene que respetar independientemente de donde hayan nacido son ciudadanos palmesanos porque residen aquí”.

En esa misma línea, Catalina Trobat añade que desde el 2016 el Ayuntamiento de Palma ha sido el pionero en el empadronamiento de residentes procedan de donde procedan para acceder a los derechos básicos.


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