La población de rapaces protegidas en las Islas Baleares evoluciona favorablemente

15/07/2020

La evolución de la población de las rapaces protegidas en las Islas Baleares, en los últimos años, muestra una tendencia favorable. Así lo ha explicado conseller de Medi Ambient i Territori, Miquel Mir, en la presentación del libro El águila de Bonelli en Mallorca. Una pieza necesaria, realizado a través del proyecto ARES y ejecutado por SEO/Birdlife.

Este miércoles, el conseller, junto con el director general de Espais Naturals i Biodiversitat, Llorenç Mas; el jefe de servicio del Servei de protecció d’espècies, Ivan Ramos; el editor Guillem Forteza, de editorial Balear y el impulsor de la reintroducción de la especie, Joan Mayol, han presentado el libro dedicado al águila de Bonelli (Aquila fasciata), una especie en peligro de extinción y que empezó a ser reintroducida en las Baleares en 2011.

El último censo de esta ave, finalizado el pasado mes de mayo, detectó diez parejas en la Serra de Tramuntana y en el Migjorn de Mallorca y confirmó el nacimiento de siete polluelos. En comparación con los dos años anteriores, se ha mantenido el mismo número de pollos que han sobrevivido a pesar de que cae la productividad de las parejas, puesto que el 2018 y 2019 eran ocho.

En cuanto al buitre negro (Aegypius monachu), en 2020 ha habido 39 nidos ocupados, 34 de ellos tuvieron puesta y de estos, han salido adelante 27 pollos. En 2019 se detectaron 45 nidos, 40 con puesta y 34 pollos; mientras que el 2018 estas cifras fueron 39 nidos, 33 con puesta y 26 crías.

De buitre leonado (Gyps fulvus), este año se han contabilizado 12 nidos ocupados seguros y dos posibles, con 12 pollos volados, mientras que el año pasado hubo 19, de los cuales siguieron adelante 17 pollos. En 2018, las parejas fueron 18 y hubo 12 pollos.

En Mallorca, durante el 2020 se han censado 14 nidos de águila pescadora (Pandion haliaetus) y 11 pollos. Esta cifra, en 2019 era de 12 y 14, respectivamente, igual que la de 2018. En Eivissa se han contado tres nidos y dos pollos este año.

El año pasado, en cambio, hubo dos nidos con seis críass y en 2018 se detectaron dos nidos. En Menorca los datos las recoge la Societat Ornitològica de Menorca (SOMOS), que este año ha censado 4 nidos ocupados, con tres parejas y un ejemplar solitario, y seis pollos que han salido adelante.

Respecto al milano (Milvus milvus) en Mallorca, el censo de este año, hecho en Llucmajor, Marratxí y Campos, ha constatado la existencia de 79 nidos ocupados, de los cuales 53 tenían crías. En total, pues, hay 114 pollos. Hay que remarcar que, desde 2016, el censo de esta especie se hace por sectores y de manera alternativa, para que cada tres años se pueda hacer una valoración conjunta y de la tendencia.

Además, este año, se ha observado un segundo nido de esta especie al Parque Natural de Mondragó donde, en total, han nacido cuatro pollos. El milano es una especie en peligro de extinción y que cuenta con un plan de recuperación que tiene por objetivo reducir su mortalidad y asegurar un hábitat de calidad.

El conseller ha querido agradecer “la tarea ingente no sólo por reintroducir y garantizar la supervivencia del águila de Bonelli, sino aquella hecha a partir de los planes de recuperación que nos ha permitido que las poblaciones de aves rapaces en las Baleares vayan incrementando poco en poco”.

Mir ha recordado que los programas para la recuperación de especies son imprescindibles para garantizar la conservación de la biodiversidad de las Islas Baleares y que ejemplos de éxito como el del águila de Bonelli ratifican la necesidad de seguir haciendo trabajo hacia esta dirección.



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