Médico colombiano víctima del Covid 19: “Sentí miedo por la actitud traicionera que tiene el comportamiento clínico del virus”


10/09/2020


Por Juan Pablo Blanco A


El médico colombiano, Manuel Floyd Aldana, residente en Mallorca hace 23 años, escribió en la edición anterior de este periódico un artículo, cuyo titular era “Respeto al Covid- 19, no miedo”. En la descripción del texto el facultativo realizaba una serie de recomendaciones para llevar una vida saludable en el caso de que la enfermedad tocara la puerta de cualquier hogar.

Y efectivamente, nada más publicarse el escrito a mediados de agosto, una semana y media después, el propio médico pasaba a ser una más de los millones de personas contagiadas por el coronavirus.

Cabe reseñar que un mes y medio antes, Manuel había estado visitando la redacción de Baleares Sin Fronteras, y lógicamente, uno de los temas obligados de conversación era el avance de la pandemia que hacía estragos no solamente en la salud de centenares de afectados, sino que también abría una enorme brecha económica entre la población.

Aunque sin alarmarse en exceso, el doctor Floyd siempre se mostraba respetuoso de las recomendaciones sanitarias, pero nunca temeroso de una enfermedad, que a su juicio, muchos superarían, tal y como él lo acaba de hacer, aunque en la descripción de un audio que nos envía reconoce las enormes dificultades que atravesó para ganarle la batalla a la enfermedad.

A continuación transcribimos íntegro el testimonio del médico sudamericano que fue excelentemente tratado por los profesionales del Hospital del Llevant, en donde estuvo ingresado dos semanas hasta recibir el alta médica.

“Un día en el que sentí miedo”

“Gracias a la oportunidad que me ofrece Baleares Sin Fronteras quiero relatarles mi experiencia con el Covid-19. Hace algunas semanas escribí en este periódico un artículo sobre el coronavirus desde mi perspectiva médica. Hoy comparto mi testimonio como paciente.

Siempre he creído en un Dios, y desde luego he tomado esta enfermedad con el mayor de los respetos. Sin embargo, todos llevamos una luz interior que no me ha dejado ir por el camino del miedo. Pero debo confesar que en estos trece días de hospitalización (momento de grabar el audio)- hubo un día especialmente en el que tuve miedo.

Ese miedo entró por la actitud traicionera que tiene el comportamiento clínico del virus. Muchas veces sientes que te estás recuperando y te van a dar el alta, pero de un momento a otro todo se tuerce empezando a notar que los síntomas nuevamente se agravan lo que conlleva que se desestructuren todas tus herramientas para poder seguir por la ruta de la confianza.

Hubo un momento de miedo que por fortuna no sobrepasó las 24 horas. Con el apoyo a la distancia, gracias a este mundo virtual que se utiliza para bien en cadenas de oración, recibí muchos mensajes de ánimo de familiares y amigos desde todos los rincones del mundo.

Regresé al camino de la esperanza. He hecho una carta de agradecimiento en la que expreso todo lo bueno que hicieron por mí los compañeros del Hospital del Llevant. Gracias a ese profesionalismo, esa entrega y el fenómeno de la empatía, que es sentirte plenamente en el pellejo del otro, en el lugar del paciente, concretamente de sus angustias, desesperaciones e incertidumbre.

Tengo palabras de agradecimiento por la atención de excelencia en donde todos dan lo mejor de sí. Ellos luchan para que la incertidumbre se convierta en certeza, también te transmiten la esperanza de que todo va a salir bien.
Aquí estoy con la bendición de Dios sintiéndome al otro lado, esperando que en pocas horas se hagan unas analíticas de control nuevamente y tacs para poder decidir dentro de poco el retorno a mi casa.

Muchísimas gracias le doy a la vida y a Dios por esta nueva oportunidad a la que le sacaremos el máximo provecho para volvernos cada vez más humanos, más sensibles, valorar más la vida con cada minuto que nos regala con toda la intensidad y amor del mundo”.

Luego de este audio, el médico Manuel Floyd, propietario de la Clínica Floyd Clinic de Cala Millor junto con su esposa, la también médico colombiana, Liliana Ocampo, fue felizmente dado de alta.

Nada ha sido fácil para él, especialmente esas 24 horas críticas, que seguramente lo van a fortalecer como como humano para seguir aportando su sapiencia profesional.






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