Clifford Krestchmer: “La economía no va a soportar todo lo que está ocurriendo, de lo contrario el panorama será muy complejo”


30/10/2020

Por Alex Pomar


Su padre es hondureño-alemán, estudió en Alemania, conoció a su madre, oriunda del país germano, y se fueron a vivir a Honduras once años, donde este empresario realizó toda su formación hasta cumplir la mayoría de edad.

En ese momento, Clifford Krestchmer decidió regresar a su país natal donde terminó sus estudios académicos.

En 1997 apostó por venir a Mallorca. Le propusieron montar un negocio de sanitarios portátiles Boxi Balear, por lo que desde entonces vive en nuestra isla.

Como hombre de mundo, hemos recogido una visión testimonial de la perspectiva económica y social de España.
“La verdad es que a nosotros no nos ha ido del todo mal. Sí tengo que decir que hemos tenido una facturación bastante más baja por el tema de que no hay eventos y si los hay, son muy pequeños”, comenta.

Por tanto, agrega que “todo lo que tiene que ver con este sector se nos ha ido, pero por otra parte, sí que hemos tenido un aumento en el sector de la construcción”. Y es que con esto de la pandemia reconoce que la gente tiene mucho más cuidado cuando habla de seguridad y medidas sanitarias en el trabajo.
Se han habilitado cabinas en obras de construcción donde antes no se utilizaban.

Aun así, ahora advierte que se dependerá bastante de este sector y habrá que estar muy atentos a su evolución. Y es que se dice que a finales de este año o principios del otro el panorama puede cambiar.
Respecto al parón de los eventos culturales, conciertos y espectáculos afirma que su empresa se ha visto seriamente afectada. “Todos los eventos se han reducido a la mínima expresión, y esto constituye una parte importante de nuestra facturación, pero bueno, es con lo que tenemos que vivir y la seguridad va delante de todo. Esperamos que pronto pueda haber un repunte de toda esta actividad”.

El empresario alemán, padre de dos hijos fruto de la unión con su esposa Hirlanting Ortíz, de origen colombiano, se muestra optimista: “llegará un día que todos tendremos que volver a la vida normal. La economía no va a soportar todo lo que está ocurriendo, o de lo contrario, veo un futuro muy complejo”.

Para Clifford existe una paranoia, no afirma que sea injustificada, pero piensa que si todos fueran más conscientes y siguieran a rajatabla las medidas de seguridad no se hubiera presentado esta segunda ola de contagios tan rápidamente.

“Los medios de comunicación tienen el COVID-19 en primer plano y el Gobierno se siente presionado para tomar medidas, las que sean, para que no se le pueda reclamar luego que no ha hecho nada” advierte. Aun así cree que hay decisiones que no son tan acertadas, o incluso, se contradicen, sin embargo hay que respetarlas”.

Covid-19 en Alemania y España

Al hablar de su país de origen sobre cómo se ha manejado la pandemia, Alemania, advierte que las medidas no han sido tan restrictivas como aquí.

Los números indican que no hay una cifra de muertos tan elevada como en España.

En esa línea, considera que en parte tiene que ver con la forma en la que los alemanes se relacionan. No se acostumbra el saludo de beso a beso, siempre se mantiene una cierta distancia, y también hay que comentar que los hospitales allí estaban más preparados que aquí, sin decir que los centros sanitarios sean mejores o peores en España, pero la infraestructura de estos centros ha sido mayor y se ha manejado mejor la situación.

Unos de los rasgos de identidad de los alemanes es evitar ciertas situaciones de riesgo, especialmente cuando la salud está de por medio. “En Alemania cuando una persona tiene gripe evitamos visitarla. No solemos dar la mano si ve que está con un resfriado.

Es más, la propia persona enferma comenta que es mejor no saludarse de esa manera al estar con síntomas de un resfriado o una gripe”.

La diferencia con España es que “si alguien está enfermo, no pasa nada, se antepone la interacción social a la prevención”. Incluso entre las propias familias tampoco existe esa cercanía y tipo de interacciones como ocurre en España.

Este empresario de baños portátiles está seguro de que la pandemia ha llegado para quedarse y la cuestión es saber cuántos se van a contagiar, qué porcentaje y cuánta inmunidad habrá entre la población. Lo que es posible, como ocurre con otras enfermedades en el mundo es que haya regiones que no tienen tanta infraestructura sanitaria, que no puedan acceder a las vacunas, o no dispongan de agua corriente o posibilidad de desinfección, y por tanto en esos países tarde más en irse el virus o permanezca entre la población indefinidamente.






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