Editorial 377: Súmele los PCR a los billetes de avión y otros gastos de viaje

17/11/2020


Por Juan Pablo Blanco

Nos tendremos que ir acostumbrando. El coronavirus no solamente cobrará vidas sino más distanciamiento físico de nuestros países de origen. Sí. Así como lee. Sin exageraciones, simplemente ceñido a una dura realidad que a la vista de todos – mientras no exista la vacuna final- será difícil de afrontar.

Tal y como se avizora el panorama será muy complejo para los inmigrantes de las clases trabajadoras, en su inmensa mayoría, planear un viaje de turismo familiar a sus países de origen. Nos hemos dado a la tarea de consultar con algunos de los consulados de Mallorca que tienen representación para averiguar los requisitos que se necesitan para entrar a varios países.

Si bien es cierto en algunos de ellos no exigen llevar dentro de la maleta de viaje el resultado de un PCR negativo, también es indudable que hay países como Uruguay con el menor índice de contagios de Sudamérica, que exige dos veces el PCR. Uno a la llegada y otro después de la cuarentena. Pero a esto se suma un tercero, por ejemplo para los uruguayos residentes en España, que dicho sea desde este 23 de noviembre exigirá el PCR obligatorio para los viajeros que lleguen de afuera. En total ese viajero uruguayo pasará tres veces por el aro.

Esto en la práctica a ojo de buen cubero podría ascender a la escalofriante cifra de casi 500 euros. No solo Uruguay. Esto se aplica a alguien que vaya a viajar a su país de origen a visitar a su familia. Nada más y nada menos estará sí o sí obligado a incrementar el presupuesto del viaje en PCR. Y para familias numerosas de hasta tres a seis integrantes podríamos hablar de sumas extravagantes. Posiblemente se viajará, pero no con la frecuencia anterior. Escasean los empleos y por consiguiente faltará el dinero para viajar.

Haciendo estas cuentas sumadas a la gran cantidad de personas con unas condiciones laborales rebajadas en sus respectivos puestos de trabajo, será casi una proeza viajar a los países de origen. Podemos asegurar lo mismo en el caso de los residentes españoles y no españoles cuando escojan algún destino vacacional. Está claro que la Seguridad Social realiza los PCR a quienes presenten síntomas de contagio. De ahí en adelante cada uno debe defenderse como pueda, o mejor, echarse la mano al bolsillo para pagar la prueba en un centro o una clínica privada. Este requisito se convertirá en un visado extra que le permita entrar a su propio país. ¿Quién hubiera pensado en este despropósito hace un año?

Por el momento es un detalle minúsculo al que poca incidencia se le ha dado, sin embargo, a medida que nos acostumbremos a la nueva normalidad de desplazamientos de viajes lo notaremos en mayor medida.

Este bicho sigue haciendo de las suyas en todos los aspectos de la vida cotidiana. Por eso, reitero que la persona que vaya a viajar debe incluir en el presupuesto el dinero del PCR del billete de ida y vuelta. A pesar de que en algunos países no lo exijan siempre seguirá estando latente la posibilidad de que los gobiernos cambien el chip de un momento a otro.

Las cosas del coronavirus pueden ser certeras para hoy, pero inciertas para mañana. Por eso, la tendencia es que mientras el virus no se controle las medidas restrictivas y de prohibición no darán tregua. Las exigencias en los viajes se harán más extensivas hasta el punto de que la persona opte por no recorrer distancias largas, o incluso, tramos cortos. Y es que cuando el bolsillo se toca sumado al drama del desempleo o el temor de perder un puesto de trabajo por ausencia hará que la gente se lo piense más de dos veces para atravesar fronteras.

Lógicamente he hecho énfasis en la inmigración por la temática de nuestro periódico, pero es un asunto que perjudicará a millones de personas de esta geografía universal.



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