Sor Serafina: “No le pueden quitar a los padres la opción de escoger cómo y dónde educar a sus hijos”


01/12/2020

Por Juan Pablo Blanco A

Sor Serafina C. Vilanova Bisquerra profesó a la edad de 19 años. Fue destinada al Colegio San Miguel, y desde entonces ha estado en el mundo de la educación. Estuvo durante 24 años como general de la Congregación de las Agustinas recorriendo los diferentes países donde se encuentran. Aun así, nunca se “desenganchó” del mundo educativo, dando clases de religión el tiempo que estaba en el Colegio Santa Mónica.

Desde el año 1998 fue Directora Pedagógica del ‘Colegio Santa Mónica Agustinas Hermanas del Amparo’ hasta que en agosto de este año la Madre General la dejó como Directora General del centro. De igual forma, en la Congregación, ostenta el cargo de Consejera General de Educación.


Baleares Sin Fronteras: ¿En qué puede perjudicar la ‘Ley Celaá’ a la educación concertada?

Sor Serafina C. Vilanova:

En el fondo, el tema de la educación concertada hay que entenderlo de la forma que ha sido. La ley que puso, la EGB, dejaba la enseñanza en dos partes completamente definidas: la enseñanza pública y la privada.

BSF: Muchas familias de afuera, e incluso nativas, no entienden el concepto de educación concertada. ¿Podría hacer un breve resumen?

S.S.C:

Los religiosos en España observábamos que la gente quería venir a nuestros colegios. Se decantaban por una enseñanza religiosa y moral o por otros modelos concertados. Muchos no podían hacerlo. Sencillamente no podían pagar un colegio privado.

Para hacer una cronología de los hechos hay que recordar que se negoció con Felipe González, ex-presidente del gobierno PSOE. El Gobierno nos daría de los presupuestos del Estado un 60 por ciento y el 40 por ciento restante lo teníamos que cobrar de los padres en forma de cuota voluntaria o lo que fuera.

BSF: ¿Cómo describe usted la educación concertada?

S.S.C:

Con la concertada hay una diversidad de oferta educativa. Por ejemplo, en Palma hay muchos colegios concertados. Cada uno ofrece un ideario diferente.

Existe una diversidad para que los padres puedan escoger el tipo de educación que quieran para sus hijos: más o menos confesional, pero con valores cristianos. Simplemente hay diversidad.

BSF: ¿Qué es lo que le llama especialmente de esta nueva Ley?

S.S.C:

La ministra Isabel Celaá dijo en una reunión con los representantes de los colegios católicos que los hijos no pertenecen a los padres. Ahora bien, la ‘Ley Celaá’ pretende que la Consellería correspondiente recoja las solicitudes de toda la gente para después hacer lo que desde la administración autonómica consideren oportuno.

Lo que realmente va sufrir las consecuencias será la libertad de los padres para escoger la educación de sus hijos.

Los colegios concertados tenemos razón de existir si los padres nos eligen. Es evidente que en España hay una preferencia hacia la enseñanza concertada.

Es preocupante que el Estado vaya ‘a su aire’, por decirlo de alguna manera. Por ejemplo, ¿cómo podemos tener una ley que a los alumnos los aprueba aún teniendo asignaturas suspensas?. ¿Qué significa esto?. Con esto creo que la gente será más ignorante, menos culta y será más fácil de manejar.

BSF: Por sus palabras se deduce que con esta nueva Ley se promueve la mediocridad dentro del alumnado…

S.S.C.:

La mediocridad y la incultura. Una sociedad poco culta que no tenga valores la manejas como quieras.

BSF: ¿Cómo recibe que la religión no sea una asignatura obligatoria?

S.S.C.:

El problema de la religión se puede dar de otras maneras, para mí la religión es vida. Es un problema para los profesores de religión, aunque me prohíban impartir religión, mi sola presencia manifiesta que hay algo, un valor religioso que se traspasa a los profesores, a los alumnos y a todo el mundo, sin necesidad de hablar de clases de religión. Lo importante es que al final la gente se vaya con una formación para ser buena persona.

Opino que es una barbaridad que se quite la enseñanza religiosa y moral. De una persona sin moral poco se puede esperar.

BSF: ¿Qué opina de la segregación y de la igualdad de género?

S.S.C.:

Si un padre quiere que su hijo se eduque en un colegio donde las niñas están en un sitio y los niños en otro, no tiene por qué no hacerlo. Para mí la educación mixta es la mejor, pero hay gente que piensa diferente. De hecho, los colegios diferenciados tienen bastante gente. Hay personas que prefieren esta educación. Si decimos ‘libertad’, es libertad para que los padres elijan la oferta que se hace. Todo depende del querer de los padres y de la educación que quieran para sus hijos.

BSF: ¿Qué futuro les espera a los colegios concertados con esta ‘Ley Celaá’?

S.S.C.:

Pienso que el colegio concertado tiene que seguir tal cual está. Vamos a luchar para que el Gobierno siga concertando colegios de la forma que sea. Lo demás ya lo buscaremos. En el fondo lo que queremos es que el Gobierno concierte los colegios para que los padres puedan escoger.

A nosotros nos importa la educación, queremos una sociedad mejor para que las personas sean más libres. Defendemos una sociedad donde existan los valores. Para nosotros no tiene valor una enseñanza que no sea de este tipo. De lo contrario, tendremos que ir a evangelizar a otros campos.

Ahora mismo estamos en la educación, pero tenemos religiosas en residencias de ancianos, en comunidades misioneras, en parroquias y en otros lugares del mundo.

BSF: La figura de los colegios concertados se debilitará, algunos pasarán a ser privados. ¿Este sería el caso del Colegio Santa Mónica?

S.S.C.:

Creo que no va a ocurrir, y no puede pasar. No le pueden quitar a los padres la opción de escoger de cómo y dónde educar a sus hijos, de lo contrario, no estaríamos hablando de libertad.

En nuestro caso nos podemos convertir en colegio privado, lo podríamos hacer, pero no queremos tener una institución a la cual solo vengan aquellos que puedan pagar. En mi caso quiero un colegio para todos, e inclusivo.






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