El majestuoso jaguar está en peligro


02/03/2021


Por Gustavo
Hernández Salazar
Especial para
Baleares Sin Fronteras


Para muchas culturas precolombinas, el jaguar era el símbolo del poder político y militar. En las de Mesoamérica, su figura está siempre presente en templos y palacios; el jaguar estuvo en esos pueblos asociado a lo sagrado y a los gobernantes al mismo tiempo. En la civilización maya, por ejemplo, sólo los reyes podían ponerse sus pieles. A este mítico animal también se le vinculaba con la valentía.

Pero el jaguar (Pantheraonca), el felino más grande de América y el tercero más grande del mundo, después del león y el tigre, pasa por malos tiempos, su propia supervivencia en la naturaleza está en peligro; la destrucción de su hábitat, que se ha reducido en alrededor de un 50 por ciento, los incendios forestales, a veces provocados, la agricultura industrial, la cazay el tráfico ilegal de sus partes para usos supuestamente médicos o mágico-religiosos, han colocado a este magnífico mamífero en una situación muy vulnerable que tiende a agravarse.
En algunos países como Uruguay y El Salvador, ya desapareció y en otros,como Argentina,México, Costa Rica y el sur de Estados Unidos,está en peligro de extinción.

Salvar al jaguar

En la Conferencia de las Partes del Convenio sobre Diversidad Biológica celebrada en Sharm El-Sheikh (Egipto) en noviembre de 2018, se declaró el 29 de noviembre como el Día Internacional del Jaguar para concienciar sobre la necesidad de conservar a este soberbio animal.
Al mismo tiempo, se lanzó el ‘Plan Jaguar 2030: Plan Regional para la Conservación del Felino más grande del Continente y sus Ecosistemas’, promovido por 14 de los 18 países donde habita el animal, y que pretende proteger 30 paisajes prioritarios de conservación de esta especie para el año 2030.

Según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, el número de ejemplares de jaguares ha disminuido en un 20-25% durante los últimos 21 años. Brasil alberga más de la mitad de los 170 mil jaguares que sobreviven, pero en el país amazónico con la llegada de Jair Bolsonaro al poder, las cosas no marchan muy bien para la naturaleza y sus defensores.

La historia de Amanaci

La historia de Amanaci (Diosa de la lluvia en lengua tupiguarani) explica con claridad el drama de los jaguares. Ella es una de las víctimas de los peores incendios forestales jamás registrados en el Pantanal de Brasil, el humedal más grande del mundo, una maravilla de biodiversidad que alberga la población de jaguares más importante del planeta. Amanaci tuvo suerte.
Fue rescatada de un gallinero con graves quemaduras y llevada a una granja- clínica en el estado de Goiás dirigida por una organización no gubernamental dedicada a proteger a los felinos salvajes en peligro de extinción.

Tal como lo reseña el diario El Comercio de Perú, fue tratada con medicina de vanguardia: inyecciones de células madre para acelerar la recuperación del tejido quemado y la regeneración de tejido nuevo.
“Esperamos verla caminar sobre sus cuatro patas pronto, con su calidad de vida recuperada”, dijo a ese periódico la veterinaria Patricia Malard.Es muy temprano para saber siAmanaci podrá regresar a una vida en libertad.

Pero su caso no es más que una excepción, nunca sabremos cuantos jaguares murieron en los pavorosos incendios del Pantanal ocurridos en 2020, lo que sí es seguro es que el impacto negativo de las quemas en las poblaciones silvestres de este felino será importante. Por cierto, muchos activistas acusan al gobierno brasileño de ser el responsable directo de esta tragedia por actuar negligentemente ante los incendios.
El Pantanal tiene una extensión de más de 150 000 kilómetros cuadrados en Brasil y también se extiende a Bolivia y Paraguay.

El factor China

Una investigación denominada ‘Mercado ilegal de felinos silvestres y su conexión al desarrollo encabezado por China en América Central y América del Sur’ publicado en ‘Conservation Biology’ revela que los países de Sudamérica y Centroamérica que han recibido grandes inversiones chinas presentan tasas más altas de tráfico de jaguares.

Ese estudio indica queentre 2012 y 2018 se mataron más de 800 ejemplares de jaguares en América del Sur y América Central para enviar sus partes de contrabando a China.

La investigación estableció una relación entre el número de jaguares comercializados, la población migrante china que vive en América Latina y el monto de la inversión privada china en empresas de infraestructura´.

“Según las autoridades locales, muchas de las incautaciones realizadas en los países de origen, y pocas en China, involucraron a ciudadanos chinos en tránsito entre países latinoamericanos y China; parte de esos ciudadanos fueron empleados por empresas chinas que operan empresas de infraestructura en países latinoamericanos”, explicó a DW ThaysMorcatty, experta en tráfico salvaje en la Amazonía, que lideró la investigación arriba referida. 

Por otra parte, Eduardo Franco, director de la Fundación Blue Foresta, dijo al mismo medio alemán que en Bolivia hubo un incremento de la demanda de partes de jaguar así como de detenciones por este delito que “coincidían en zonas donde estaban trabajadores de empresas chinas llevando a cabo construcción de obras de infraestructura, puentes y carreteras”.

En nuestra opinión, los gobiernos de los 18 países que cuentan aún con poblaciones de jaguares deberían, de manera mancomunada, exigir a China que actué con prontitud y con firmeza contra los traficantes de partes de jaguar, que, todo lo indica así, no son, hasta ahora, combatidos eficazmente. Ante una petición como esta, sin dudas, la República Popular China tendría que reaccionar.

Esos 18 países, al mismo tiempo, deberían comprometerse a mejorar sus controles aduaneros y combatir con seriedad la corrupción de sus propios funcionarios que, en muchos casos, facilitan el tráfico de partes de jaguares lo que promueve sucacería.

El majestuoso jaguar está en peligro y todos los seres humanos de bien deberíamos actuar para protegerlo.






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