La variante india, nueva amenaza para controlar la pandemia, obliga a intensificar la vigilancia epidemiológica en todo el mundo


29/04/2021


BSF

La variante descrita en India, denominada B.1.614, portadora de tres mutaciones relevantes, ha adquirido especial protagonismo estos días, porque su emergencia coincide con un trágico incremento exponencial del número de casos y de fallecimientos en este país, entre otras razones porque se han podido relajar las medidas de precaución y de control a las que se había llegado ya desde las últimas semanas. Así lo asegura César Nombela, director de Biomedicina de IMF Institución Académica, quien agrega que “la emergencia de la variante india puede ser al menos una de las causas de la reactivación tan espectacular de la pandemia en India, especialmente en la ciudad de Bombay del estado de Maharastra”.

Una reactivación que puede representar un nuevo freno para controlar la pandemia en el mundo, a pesar de que, por el momento, se desconoce si esta variante es más peligrosa o patógena que las ya conocidas.

Por esta razón, precisamente, Nombela afirma que es vital incrementar la vigilancia epidemiológica en todo el mundo para considerar si esta o cualquier otra variante que pueda surgir puede ser más patógena o acabar con la inmunidad que se adquiere por infección natural o por la lograda por vía de la vacuna.

Esto ya se ha hecho, por ejemplo, con la variante británica (B.1.1.7), que se impuso en Reino Unido y después en gran parte de Europa, incluida España, y que ha experimentado 9 mutaciones. Pero también con el resto de variantes como la variante sudafricana (B.1.351), con otras 9 mutaciones en este gen y la brasileña (P.1), portadora de hasta 20 mutaciones en el mencionado gen.

Para el responsable del área biomédica de IMF Institución Académica, la intensa multiplicación del virus de la Covid-19, con la infinidad de rondas de replicación de su material genético en las células, implica necesariamente cambios genéticos y, con ello, la evolución del virus SARS-CoV-2, desde su emergencia en China a finales de 2019, ha derivado en la aparición de variantes del mismo portadoras de diversos cambios genéticos.

Según explica este experto, “las variantes que más preocupan lógicamente son aquellas que llevan cambios en la proteína S del virus, la que forma las espículas que le dan al virus aspecto de corona.

Se trata de una proteína que constituye la llave de entrada del virus en la célula humana, en cuya superficie encuentra una cerradura a la que se fija, el receptor celular, en concreto la proteína ACE2 o enzima convertidora de la angiotensina”.

Bastantes de las mutaciones del gen son compartidas entre unas y otras variantes, según indica Nombela, y se sitúan en la región del gen que define el lugar por el que la proteína S se fija al receptor de la célula humana. “Los cambios genéticos puntuales suelen suponer la sustitución de un aminoácido generalmente de naturaleza distinta, lo que modifica el ambiente electrostático de esta región”, añade el especialista en Microbiología.

Con ello, el virus puede modificar su forma de acomodarse a la célula e intensificar su transmisibilidad y su poder patógeno. Si además escapa, parcial o totalmente, a la inmunidad estos cambios funcionales del virus pueden agravar la pandemia. La presión selectiva ambiental conduce, además, a la selección de aquellas estirpes que sean más adecuadas para sobrevivir o que sean capaces de infectar y transmitirse con mayor eficacia.

Como señala Nombela, “estos cambios genéticos tienen una relevancia epidemiológica especial. Algunas variantes muestran una menor sensibilidad a los anticuerpos, lo que sugeriría que eventualmente puede llegar a haber mutantes del virus que escapen a la inmunidad que se genera en el organismo humano”. Esta situación forzaría irremediablemente a reformular las vacunas en función de la evolución del patógeno y su proteína S.






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